La oración como política pública: una oportunidad histórica para Chiapas /Marco Tulio Carrascosa

Durante décadas, los asuntos religiosos fueron vistos por muchos sectores de la vida pública como un tema secundario, cuando no incómodo. Sin embargo, la realidad social ha demostrado que la fe continúa siendo uno de los factores más influyentes en la construcción de identidad, valores, cohesión social y participación ciudadana.

En el caso de Chiapas, esta realidad es aún más evidente.

Nuestro estado posee una característica única dentro del contexto nacional: es la entidad con uno de los mayores porcentajes de población cristiana evangélica de México. Millones de chiapanecos encuentran en su fe no solamente una práctica religiosa, sino una forma de vida, una guía moral y una fuente de esperanza para enfrentar los desafíos cotidianos.

Hablar de Chiapas es hablar de un pueblo que cree.

Hablar de Chiapas es hablar de un pueblo que ora.

Hablar de Chiapas es hablar de un pueblo que reconoce la importancia de Jesucristo en su historia personal, familiar y comunitaria.

Por ello, resulta relevante reconocer los avances que se han logrado recientemente en materia de asuntos religiosos.

La creación, mediante reformas legales, de las Comisiones de Asuntos Religiosos en los 124 municipios del estado representa un paso histórico hacia el reconocimiento institucional de un sector que durante décadas ha contribuido silenciosamente a la paz social, la atención de grupos vulnerables, la prevención de adicciones, la reconstrucción familiar y la promoción de valores.

Estas comisiones, presididas por regidores municipales, constituyen un puente de diálogo entre las autoridades y las distintas expresiones religiosas presentes en cada municipio.

Este avance ha sido posible gracias a la apertura mostrada por el gobernador de Chiapas, , quien ha manifestado públicamente respeto y reconocimiento hacia las iglesias y organizaciones religiosas que trabajan por el bienestar de la sociedad chiapaneca.

Sin embargo, aún existe una oportunidad histórica para seguir fortaleciendo esta agenda de construcción social.

Hoy proponemos que el Poder Ejecutivo del Estado de Chiapas decrete oficialmente el Día Estatal de Oración por Chiapas, a celebrarse cada tercer sábado de noviembre, iniciando el próximo 21 de noviembre.

Esta fecha permitiría convocar a iglesias, organizaciones de la sociedad civil, familias, autoridades municipales y ciudadanía en general para participar en jornadas de oración por la paz, la familia, las autoridades, la seguridad, la prosperidad y el bienestar de nuestro estado y de nuestra nación.

Lejos de representar una imposición religiosa, esta propuesta reconoce una realidad cultural profundamente arraigada en la identidad de los chiapanecos.

La oración ha sido históricamente un instrumento de esperanza, reconciliación y fortalecimiento comunitario.

La Biblia nos recuerda:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

La oración no sustituye la acción gubernamental.

La oración no reemplaza las políticas públicas.

La oración no sustituye la responsabilidad ciudadana.

Pero la oración puede fortalecer los principios que inspiran esas acciones.

La historia mundial ofrece múltiples ejemplos de gobernantes que entendieron la importancia de la oración y de la fe como elementos de cohesión nacional.

Presidentes como convocaron jornadas nacionales de oración durante momentos críticos de la historia estadounidense.

promovió actos públicos de gratitud y oración.

defendió públicamente la importancia de la fe en la vida pública.

Más recientemente, diversos mandatarios alrededor del mundo han participado en días nacionales de oración y reflexión para enfrentar crisis sociales, económicas o sanitarias.

La razón es sencilla.

Las sociedades necesitan más que infraestructura.

Necesitan esperanza.

Necesitan valores.

Necesitan propósito.

Necesitan reconciliación.

Resulta interesante observar que la sociedad contemporánea ha encontrado espacio para reconocer múltiples causas y expresiones culturales.

Existen días dedicados al maestro, al médico, a la familia, a la juventud, al taco, al tamal, al pozol y a numerosas expresiones sociales y culturales.

Asimismo, recientemente se estableció en Chiapas el día 17 de cada mes como fecha para la conmemoración de la lucha contra la lesbofobia, transfobia, bifobia, homofobia y otras diversidades sexuales y de género.

En una sociedad democrática y plural, reconocer sectores y causas forma parte del ejercicio de inclusión y visibilización.

Bajo esa misma lógica, resulta legítimo reconocer también a un sector religioso que ha contribuido durante décadas a la transformación social de Chiapas.

Instituir el Día Estatal de Oración por Chiapas no significa privilegiar una religión por encima de otras.

Significa reconocer una realidad social, cultural e histórica profundamente arraigada en nuestro estado.

Significa visibilizar a millones de ciudadanos que encuentran en la fe una herramienta de transformación personal y colectiva.

Significa fortalecer una cultura de paz.

Significa impulsar la reconstrucción del tejido social.

Significa generar espacios de unidad alrededor de principios compartidos como la familia, la solidaridad, la esperanza y el bien común.

Porque Chiapas ocupa un lugar privilegiado en la historia del cristianismo evangélico en México.

Porque Chiapas es un pueblo que ora.

Porque Chiapas merece paz, prosperidad y transformación.

Y porque cuando la oración se dirige a Jesucristo, el hombre que cambió la historia de la humanidad, la búsqueda del bienestar adquiere un propósito superior que trasciende generaciones.

Hasta la próxima… ✒️

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