El peso mexicano revirtió sus ganancias iniciales y terminó con pérdidas la sesión y la semana, pese a una baja del dólar, en un mercado en el que los inversores se mantuvieron atentos ante renovadas confrontaciones en Medio Oriente.
En operaciones al mayoreo, el tipo de cambio cerró en 17.50 pesos por dólar, un retroceso de dos centavos (0.12 por ciento) para la moneda mexicana respecto a la sesión previa y de 17 centavos (0.98 por ciento) respecto al viernes anterior.
Los inversionistas se mantuvieron cautelosos entorno a los mercados de riesgo, después de que Estados Unidos culpó a Irán de un ataque contra un buque cerca de Omán. Sin embargo, el peso encontró respaldo en las expectativas de que el Banco de México mantendrá una postura monetaria restrictiva por más tiempo.
Momentos después del cierre regular de los mercados, el ejército estadounidense bombardeó Irán en respuesta al ataque con drones contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz. Pese al incremento de las tensiones, el el tipo de cambio se mantuvo sin grandes movimientos en las operaciones fuera del horario regular. El dólar perdió fuerza frente a sus principales cruces, en momentos en que la atención terminó desplazándose hacia el panorama geopolítico.
Por su parte, el índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores, el S&P BMV IPC, cerró con una baja de 0.28 por ciento a 67 mil 226.01 puntos; en la semana retrocedió 0.70 por ciento.
En Wall Street los principales índices también terminaron con pérdidas, arrastrados por una fuerte caída de las acciones de los fabricantes de chips relacionados con la inteligencia artificial.
El Nasdaq, de componente tecnológico, perdió 0.24 por ciento, mientras que el Dow Jones cedió 0.09 por ciento y el Standard and Poor’s (S&P) 500 restó 0.05 por ciento.
Los gigantes de los chips, indispensables para construir los centros de datos donde se entrenan los modelos de inteligencia artificial (IA), volvieron a sufrir pérdidas el viernes, tras una semana especialmente dura para el sector.
Para algunos analistas, se trata simplemente de un retroceso técnico, después de que el sector haya impulsado en gran medida el mercado estadounidense en los últimos meses.
Para otros, es señal de renovadas inquietudes sobre las gigantescas valoraciones del sector de la IA y la rentabilidad futura de estos gastos, que las empresas tecnológicas financian con un endeudamiento cada vez mayor.
Con información de LA JORNADA
