TUBO DE ENSAYO

*Desalojo disfrazado

René Delios

El miércoles veintiocho de mayo de 2003, el entonces gobernador Pablo Salazar afirmó que se requerían unos mil millones de pesos para la reubicación de los cuarenta y dos pueblos asentados de manera irregular en la Reserva de la Biosfera de Montes Azules; no se dio tal paga, y con mucho menos que eso –verdaderas miserias- iniciaron las llamadas reubicaciones por aquellas fechas, las que todavía continúan, como lo reportó el Centro de Derechos Humanos, “Fray Bartolomé de Las Casas”, hace unos días, de acuerdo al comunicado emitido por la Junta de Buen Gobierno, Caracol “Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños”, el pasado 20 de éste mes, en que una treintena de personas fueron reubicadas en albergues a su suerte, como vivieron aquellos que “regresaron a la vida institucional” en los tiempos negros de Albores, y terminaron como parias, ni aceptados por las comunidades priistas y ni por las bases de apoyo.

Salazar Mendiguchía dijo –recuerdo cuerdo- que la entidad no tenía la capacidad económica para hacer frente a estas necesidades y agregó que buscaría apoyo de organizaciones ambientalistas internacionales para que aportaran 15 millones de euros, a fin de invertir en proyectos viables con el ecosistema y generan desarrollo alrededor de esa reserva.

Me imagino que llegó la paga, porque hasta la federación rauda y veloz, hizo acto de presencia en éstos eventos de reubicación que, a partir de diciembre de 2004, se empezaron a realizar no con la calidad esperada, por supuesto.

El conflicto en Montes Azules, que data desde 1972, es considerado uno de los 14 “focos rojos” en el país, porque persiste la posibilidad de un enfrentamiento violento y según las autoridades se han detectado grupos armados, narcotraficantes, traficantes de especies y de armas.

Los poblados en la zona al inicio eran como un tope que impedía al crimen organizado hacer de las suyas a sus anchas, pero luego la tontera oanista de Fox los olvidó, desmanteló el Cisen y la frontera sur de Chiapas se volvió porosa y, a mediados del gobierno foxista, su secretario idiota de gobernación, se dio cuenta de que el diablo caminaba en las rutas del mayab, e inició toda la parafernalia de ver a los pueblos miserables del área, como compinches del narco y demás rufianes.

Así fue como empezaron a ser los feos de éste cuento verde.

El caso es que dicen –yo no lo sé de cierto y ni lo supongo-, hubo 850 millones de pesos para reubicar a pocas comunidades en esa primera etapa, y no se supo cuanto hubo para la segunda, que inició en diciembre de 2005, y para esa fecha ya no había cuarenta y dos comunidades dentro de la zona protegida, pero sí la versión clara de que las reubicaciones carecían de todo lo prometido: buena calidad de vida y proyectos sustentables para la subsistencia.

Las casas entregadas a los reubicados eran puro cascaron; hoy son vestigios podridos de madera corriente y poco apta para la humedad tremenda de la zona.

Pero así fue el gobierno foxista y la alcahuetería que le dio Salazar en Chiapas, entidad a la que el expresidente –cínico- vino a decir que la pobreza se había reducido en un 1.3 por ciento.

¿Recuerdan?

La psicosis en esas comunidades inició pues con Fox, no con Calderón; lo solapó Salazar. Sabines en nada ha participado: es área federal, fuera de su competencia. Contrario al ex mandatario que se prestó para la foto, Sabines ni ha ido a pararse en esa zona hirviente.

Los desalojos-reubicaciones se dan aun, con policías de por medio: en la reunión del 28 de mayo de 2003, en las calles de Bucareli, en el palacio del Covian, Pablo Salazar Mendiguchía aseguró que “la situación en Montes Azules está bajo control y no existe información de que haya grupos armados involucrados en el problema agrario”. De igual forma rechazó que se piense utilizar al Ejército o la Policía Federal Preventiva y reiteró su posición de encontrar una solución negociada en la que participen todos los involucrados, y que el gobierno estatal trabajaba con las autoridades federales para fijar plazos hacia el cumplimiento de compromisos contraídos para una solución integral.

Podemos decir tranquilamente que no hubo tal, porque esa gente reubicada sigue en la zozobra, engañada por sus gobiernos, y en la más completa de las miserias.

Y finalmente: ¿para qué desalojan esa zona? Conociendo a los panistas y si neoliberalismo extremo, no duden de que la preservación ecológica sea el objetivo superficial, subyacente su biodiversidad para la industria de la farmacéutica mundial, porque de acuerdo a los nuevos esquemas ahora resulta más rentable el habitad que su madera.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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