¿Se quedarán sin participar?

Raúl Cremoux

La invitación que hace la Comisión de Energía a López Obrador para que vaya a decir sus verdades al Senado es un camino que, bien aprovechado, pudiera desembocar en otorgarle sentido y meta a las luchas que desde hace años ha emprendido la izquierda.
Si bien existe un acuerdo generalizado en no dejar a Pemex como está ahora, hay un arco de propuestas muchas de ellas divergentes. Pero todas, las que sean, debieran tener cabida en el máximo foro que la sociedad está configurando. Ninguna posición debiera quedar fuera del debate; ninguna persona que tenga conciencia de la importancia de salvaguardar primero y acrecentar después nuestra principal fuente de energía debiera abstenerse.

Por ello, la acción amenazante de formar batallones de defensores ante la imaginaria visión de piratas extranjeros y nacionales que quieren adueñarse de supuestas riquezas y del alma nacional tendría que transmutarse en un ejército de ideas y argumentos. De ese modo, todos saldríamos ganando. La iniciativa de emitir bonos ciudadanos para contribuir a pagar la deuda y ampliar el capital de la petrolera pareciera ser aceptada tanto por el PRI como el PAN. ¿Con qué modalidades la aceptaría el PRD?

La autonomía de gestión pareciera estar encaminada a que las múltiples necesidades de contar con muy diversos proveedores fueran más ágiles y claras. No es lo mismo contratar buques de carga que hacerlo para comprar camisas de algodón para los trabajadores.

Las refinerías de Azcapozalco y Salamanca terminaron en chatarra. Entre los abusos del sindicato y la ineficiencia pavimentaron el camino para hacer una asociación con la Shell holandesa que, en Texas, le otorga beneficios a Pemex por más de mil millones de dólares anuales. Si la fórmula es buena, ¿por qué no repetirla; cuáles son las desventajas, o es mera postura ideológica?

En la iniciativa de que terceros puedan construir, operar y ser propietarios de ductos, instalaciones y equipos, ¿está obligada la paraestatal a fabricar todo ello para seguir manteniendo el control? Si así lo consideran algunos, díganlo y propongan lo que consideran más benéfico; pero involúcrense y convenzan de lo contrario. Es de ese modo como esperamos ver a la izquierda mexicana: lúcida, negociadora, hábil.

La banderola de que unidos el PAN con el PRI les impiden avanzar tiene al menos dos argumentos contrarios: el primer reclamo había que hacerlo a los electores ¿por qué no les dieron los diputados y senadores suficiente para hacer los cambios que quieren? El segundo, ¿y qué les impide negociar con los demás actores hasta llegar a hacer bloques unidos con otros partidos?

Quedarse afuera y no participar es lo peor que puede ocurrirle a la izquierda y al país. Ser piedras en el camino al gobierno en turno no es el destino de quienes aspiran a gobernar con otros signos, y en esa obsesión lo que logran es lesionar a su propio partido y llevarlo, como ahora, a la peor crisis de su historia. La cerrazón y la falta de acción en el campo legislativo los ha dividido, ya que son cada día más los perredistas que se dan cuenta lo cerca que está el abismo.

Por supuesto que el ramillete de iniciativas que el presidente Calderón ha enviado es perfectible; ahora lo esperable es una batalla de técnicos, académicos, políticos y una larga fila de especialistas que nos conduzca a mejorar notablemente los resultados de una industria que desde hace tiempo nos debe satisfacciones concretas. La oportunidad está aquí, frente a nosotros. ¿Se mantendrán al margen quienes tienen una formación que puede ser muy enriquecedora?

cremouxra@hotmail.com

Escritor y periodista

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