UN ESTUDIO INSTITUCIONAL DEL RENDIMIENTO ESCOLAR

Por Javier Yau Dorry
El Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de Calidad de la Educación (LLECE), en el primer estudio internacional comparativo en Lenguaje, Matemática y Factores Asociados, registro una señal de alerta, ya que reveló que el promedio escolar de los estudiantes es bajo respecto a lo que se considera un aprendizaje adecuado. Los resultados más significativos del estudio se resumen en los puntos siguientes: La mayoría de los estudiantes realizan una comprensión fragmentaria de los textos que leen, reconocen la palabras incluidas en un texto, pero no consiguen determinar por qué se dice lo que se dice o para qué se dice. Ello indica que a los niños se les está enseñando a decodificar, es decir, a traducir las palabras escritas al lenguaje oral pero sin entender el significado, ni interpretar lo que leen del texto.
Los resultados en Matemática, con la salvedad para el caso de Cuba, son aún más bajos, y desiguales. Los alumnos no asimilan los conocimientos, ni desarrollan las competencias en esta asignatura. Reconocen signos y estructuras, pero con escasa capacidad para resolver problemas matemáticos simples de la vida cotidiana. También, Los factores vinculados a la escuela –insumos y procesos-, son los responsables de cerca de dos tercios de la variación en los resultados en el rendimiento de los alumnos. Tal antecedente justifica el estudio y el desarrollo de políticas destinadas a cambiar la situación actual y mejorar el rendimiento.
En último hallazgo señala la importancia de la escuela y lo que en ella sucede. Una de las comprobaciones más importantes del Estudio indica que la percepción que tienen los alumnos de un clima favorable en el aula influye más en los aprendizajes que el efecto combinado de los demás factores.
En lo que se refiere al Estatus Socio Cultural, con relación a las variables relacionadas con el contexto familiar del alumno, se construyó un índice denominado ESC (Estatus Socio Cultural), integrado por cuatro variables: 1) nivel de educación de los padres; 2) cantidad de horas que los padres están en casa los días de trabajo; 3) recursos de lectura disponibles en el hogar y 4) estructura del núcleo familiar (si es o no biparental, no importando su estado civil). Una primera apreciación respecto de las gradientes de rendimiento en Lenguaje y Matemática señala que un instrumento en el promedio de años de escolaridad de los padres (estimada en 9.3 años) redunda en un aumento en los rendimientos de sus hijos, situación que se hace más manifiesta en la medida que los países tienen una mayor diversidad en sus niveles de escolaridad.
Respecto a los resultados acerca de factores modificables por las políticas educacionales, en el ámbito de la administración central del sistema, es conveniente considerar que en los distintos sistemas educativos analizados se llevan a cabo reformas educativas, experiencias innovadoras y prácticas tradicionales de alta productividad que conducen a mejores resultados.
En el en ámbito de la gestión escolar, el estudio avaluó los recursos de la escuela en términos de disponibilidad de materiales básicos para la instrucción (pizarrón, calculadoras, mapas y otros). El logro académico de los alumnos es multivariado. Lo que ocurre dentro del espacio físico de la escuela, con sus múltiples variables, tiene gran importancia en los aprendizajes. Se constata que las escuelas con bibliotecas que tienen por lo menos mil libros se asocian con las que alcanzan puntajes de rendimiento superiores respecto a las que poseen bibliotecas pequeñas, los niños que tienen apoyo de materiales y acceso a libros aprenden más que los que no lo tienen.
El estudio puso en evidencia que en la región, en general, aquellos alumnos que cursaron educación preescolar tuvieron resultados académicos ligeramente más altos respecto de quienes no la tuvieron, lo que queda más de manifiesto en el caso de Lenguaje.
En materia de rendimiento, respecto al interior del aula se muestra que un mayor número de alumnos por sala de clases tienen un efecto negativo de proporciones sumamente pequeñas.
Del estudio se desprende que hay un efecto positivo entre la formación de los profesores y el rendimiento de sus alumnos. En cambio, si se observa la variable capacitación docente en servicio (entendida como aquella que tiene lugar luego de terminada la formación inicial), su influencia sobre el rendimiento aún cuando es positiva no es estadísticamente significativa
El estudio no detectó influencia de la experiencia del docente en el rendimiento de sus alumnos siendo tanto para Lenguaje como para Matemática levemente positiva. En tal sentido, parece necesario revisar el peso asignado al factor experiencia en el diseño de sistemas de promoción docente, toda vez que la variable antigüedad gravita fuertemente en el mejoramiento de remuneraciones y promoción de los profesores.
Cuando los profesores perciben que tienen una remuneración adecuada por su trabajo, su desempeño se traduce en un aumento en el rendimiento de sus alumnos. Lo contrario ocurre cuando los maestros tienen un trabajo adicional con el fin de incrementar sus ingresos. Con base a su experiencia, los profesores esgrimen razones para justificar el éxito o fracaso en el rendimiento de sus alumnos. En el Estudio se consideraron siete de ellas: apoyo de la familia, habilidad propia de los alumnos, autoestima, ambiente de la escuela, recursos de la escuela, métodos de enseñanza y expectativas de los docentes.
Los alumnos que logran mejores resultados tienen como profesores a docentes que no atribuyen los bajos resultados a “condiciones familiares”. Los profesores dan también gran importancia a las habilidades de sus alumnos (inteligencia, aptitud, ingenio, disposición). Tanto para Lenguaje como para Matemática, los resultados del estudio muestran que los logros de los alumnos son más altos cuando los docentes estiman que ellos se deben a la habilidad de sus alumnos. Sin embargo, es importante señalar que de igual forma los maestros atribuyen los resultados de los alumnos a sus propios métodos pedagógicos. Cuando esto último sucede, los rendimientos también son más altos, lo que de por sí llama a estimular un cambio de mentalidad y una práctica profesional donde los maestros asuman un mayor cuota de responsabilidad en el efecto de su actividad.
El estudio encontró que la existencia de un sistema de evaluación formal del trabajo de los alumnos tiene efectos positivos en el rendimiento. Esto llama a trabajar estrategias que promueven la cultura de la evaluación, ya sea desde la formación inicial de los docentes o en su capacitación en servicio.
De todas las variables estudiadas, la que mayor impacto tiene en el rendimiento es que, de acuerdo a la percepción del alumno, exista en el aula un clima favorable al aprendizaje.
En el ámbito de alumno y su contexto familiar, la gravitación de la acción de los padres en el rendimiento de sus hijos es incuestionable. La disponibilidad en el hogar de diez o más libros para la consulta de los alumnos es un factor asociado con un aumento en los puntajes y un poco más en matemática. El efecto combinado de leerle con frecuencia a los hijos y disponer de libros en los hogares es otra poderosa manera de mejorar el rendimiento en la escuela. La ayuda de los padres a sus hijos para que éstos realicen sus tareas, aparentemente tienen un efecto negativo en el rendimiento, esto puede tener diversas interpretaciones que van desde suponer que la mayor ayuda de los padres es consecuencia de los malos rendimientos de los alumnos, o lo contrario, que los rendimientos bajos son el resultado de la falta de destrezas pedagógicas de los padres de familia, que a su vez pudieran generar confusiones en los alumnos. Distinto es cuando los padres se vinculan activamente con las actividades de la escuela, ya que en tales casos, el rendimiento del alumno aumenta sustantivamente.
Del análisis general del estudio fluye una serie de implicaciones para las políticas educativas, que pueden resumirse de la manera siguiente: De manera especial habrá que poner un mayor énfasis en elevar los niveles de aprendizaje de Lenguaje, ya que éste compromete todos los demás aprendizajes y las posibilidades futuras de los alumnos en el sistema educativo. Los resultados de los alumnos depende de la calidad con que se interrelacionan los distintos actores. Un microclima favorable; a los aprendizajes en el aula, descansa en factores emocionales; los cuales son mas complejos, que aquellos propios de la inversión en insumos materiales, por lo que su impacto en los rendimientos es mas incierto y puede requerir de más tiempo en su instrumentación. Y la diferencia entre las escuelas no radica en su ruralidad o urbanidad, o en su condición de pública o privada. En el mejoramiento de la calidad de la educación se debe prestar más atención a lo que sucede con los procesos educativos y a las características que diferencian a las escuelas.
A partir de los resultados del estudio se desprende que el perfil de tal escuela ideal es aquella que: La biblioteca cuenta con material educación y libros en cantidad y calidad suficiente; los docentes tienen formación inicial postsecundaria, perciben que su remuneración es adecuada y se dedican solamente a enseñar en esa escuela. Los docentes perciben que los resultados positivos de sus alumnos o su fracaso dependen en buena medida de los alumnos mismos; se incorpora la práctica formal de la evaluación del desempeño de los alumnos; se privilegia la heterogeneidad, no agrupando a los alumnos bajo algún criterio homogéneo; se procura en el aula la existencia de un ambiente adecuado que propicie el respeto y convivencia armónica entre los alumnos y los padres se involucran en el quehacer de la comunidad escolar. En consecuencia, la experiencia indica que una escuela eficaz no requiere de una enorme inversión de recursos, sino de la interrelación eficiente de una serie de variables, hay variables cruciales que compensan el efecto negativo que pueden tener las adversas condiciones socioeconómicas y socioculturales, por lo que a pesar de provenir de contextos desfavorecidos, los alumnos pueden alcanzar buenos resultados. Tales condiciones apuntan a la cultura, las actitudes, las prácticas y las interrelaciones entre profesores, alumnos, directivos y demás actores de la comunidad escolar. Este estudio permite concluir que en Latinoamérica, contrariamente a lo que postula parte de la información especializada, la escuela sí hace una diferencia y puede compensar los efectos de esta falta de justicia social.(Septima de tantas, hasta donde estire la agenda) yau_5@hotmail.com

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