La Reserva Estratégica de Estados Unidos (SPR por sus siglas en inglés) perdió 5.5 millones de barriles, a 325.7 millones de barriles, el nivel más bajo desde mayo de 1983, según datos del Departamento de Energía.
Las reducciones forman parte de un acuerdo de Estados Unidos para liberar 172 millones de barriles de la reserva con el fin de cubrir el déficit en las existencias mundiales tras la guerra de Irán y contribuir a que bajen los precios de los combustibles.
Las reservas de crudo de Estados Unidos han disminuido rápidamente en las últimas semanas debido a la fuerte demanda de exportación y refino del petróleo estadunidense.
Desde que comenzó la guerra a finales de febrero, las reservas totales de Estados Unidos, incluidas las comerciales y las estratégicas, han caído 111.4 millones de barriles, a 743.3 millones de barriles al 19 de junio, el nivel más bajo desde 1984.
Cerca de la mitad del petróleo liberado de la SPR de EU. se exporta, y los compradores extranjeros clave son principalmente de Europa (como el Reino Unido y los Países Bajos) y Asia (como China, India, Japón y Corea del Sur).
Aunque el petróleo proviene de las reservas estadunidenses, gran parte de este crudo es adquirido por grandes corporaciones energéticas globales o sus subsidiarias.
Sin embargo, durante el conflicto, el petróleo liberado de la Reserva Estratégica de Petróleo de EU para estabilizar el mercado no se vendió directamente a países extranjeros, sino que se prestó a empresas energéticas globales con la condición de ser devuelto con un excedente. El crudo se destinó principalmente a destinos con alta demanda de refinación.
Esta estrategia se llevó a cabo para compensar las disrupciones en el suministro global provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética durante el conflicto.
Estados Unidos comenzó a abrir su Reserva Estratégica de Petróleo el 11 de marzo de 2026. La medida autorizada por la administración del presidente Donald Trump liberó progresivamente 172 millones de barriles de crudo para mitigar las consecuencias económicas y energéticas derivadas de la guerra contra Irán iniciada a finales de febrero de 2026.
Con información de EL INFORMADOR
