Mario Tassías
En el andamio político estatal, vienen las campañas. Las campañas electorales responden al conjunto de actividades llevadas a cabo por los partidos políticos, las coaliciones y sus candidatos registrados para la obtención del voto. Son tiempos de promesas. Total eso no empobrece. Pero también, lamentablemente, son etapas de denuestos, de agravios, ofensas, injurias. Honor y fama serán sobajadas por la intolerancia. Los políticos no entienden que el respeto ennoblece.
El poder político es el poder organizado de unos cuantos, para oprimir a otros tantos, y dicen los menos instruidos, que en política todo se vale, con lo que sin norma previa, consideran a los electores como sujetos para cualquier tipo de bajezas, incluso ofenderle con la compra de su voto. Como si la dignidad fuera objeto de comercio y tuviera un precio que oscila entre la oferta y demanda.
Visto el cronograma de acciones, y de acuerdo con el Código de Elecciones y Participación Ciudadana, CEyPC las reuniones públicas, asambleas, marchas y en general aquellos en que los candidatos o voceros de los partidos políticos se dirigen al electorado para promover sus candidaturas, no tendrán el mismo inicio en el calendario, aunque todas concluyen el día 30 de junio.
Las campañas tendrán duración de 30 días en los municipios que excedan de 75 mil electores. De 24 días en los municipios con 50,001 y hasta 75 mil electores. A partir del día 11 en los municipios con 25,001 y hasta 50 mil electores, del día 16 en los municipios que no excedan de 25 mil electores. Durante las campañas electorales, el Instituto Federal Electoral otorgará 18 minutos diarios en cada estación de radio y canal de televisión que transmita desde el territorio del estado, con el propósito de promover a los candidatos.
Habría que preguntarle a los especialistas en campañas electorales y a los candidatos, si acaso ya determinaron la enfermedad que padecen y la posible cura que necesitan los electores. ¿Cuáles son las estrategias de campaña? Por lo visto, no todos están preparados para enfrentar con responsabilidad ciudadana, el reto de convencer a los votantes. Lo que hasta ahora se ve, es que, los candidatos abusan con excesiva tolerancia. Esa permisividad de que se sienten investidos, para utilizar como argumentos las descalificaciones hacia el contrario, y con ello empobrecer la discusión. La confrontación de opiniones que enriquecen la cultura democrática.
En las principales ciudades del estado, y ubico por importantes, para el caso de las elecciones, a las de mayor concentración ciudadana, ya se escucha el rumor de quienes no concluyeron las precampañas y el tiempo para las campañas les alcanzó en la faena proselitista.
Hubo quienes en el proceso de selección se inconformaron con los procedimientos empleados por sus partidos, incluso llegaron a los golpes para no olvidar que viven tiempos rupestres y que como dice un connotado politólogo, que en la aldea aún hay cavernícolas en plena era digital.
Más allá de lo que suceda en los próximos días los candidatos han emprendido la batalla preliminar para entrar al mundo de la representación popular. En algunos casos, con la repetición a cuestas. O con la ignorancia de cómo emprender una campaña sin la planeación de por medio.
Pronosticar un resultado es dejar de lado la sensatez. Pasado lo que sucedió en Yucatán, nadie por muy avezado, puede aventurar que el PRI y su coalición parcial con el Verde Ecologistas posicionaran al tricolor de cara a la elección de 2012. En la península las expectativas de triunfo eran tan grandes, que lo obtenido es insuficiente.
Los síntomas del electorado chiapaneco son bastantes para establecer un diagnóstico. Y confiar en las encuestadoras es jugarle al tío lolo y escuchar el coro de los aduladores. Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras. Aunque, no hay que desdeñar el trabajo especializado de los profesionales que utilizan métodos decentes. Suponer que será la mezcolanza de partidos la que ganará la mayoría en los municipios y en el Congreso, está muy lejos de una realidad que no cuadra.
