Por Rosalino Ortiz
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Los exámenes y los maestros
Tapachula, Chiapas.- Como ya es del conocimiento público, maestros, normalistas y profesionales en carreras ajenas a la docencia, participaron en el examen que aplicó la SEP para alcanzar plazas magisteriales. El resultado ya se sabe: un número elevado de participantes no aprobó dichos exámenes, lo que demuestra la pobre capacidad que tienen en esos quehaceres. Y pensar que son en quienes descansa la responsabilidad de preparar a los alumnos para el México del mañana. El resultado fue contundente, pues hubo escuelas normales que ninguno de sus alumnos pudo con el paquete, evidenciado una falta total de conocimientos y aptitudes para desempeñarse como mentores. Como quien dice, terminaron una carrera, pero eso no quiere decir que sean aptos o capaces para ejercer como tales. Ni modo, pero esta gente que no aprobó exámenes para alcanzar plazas, es el vivo ejemplo de lo mal que está la educación hoy en día.
Pero no es solo allí donde se aprecia este triste panorama, sino lo mismo ocurre en otros lados, porque, si se escarba un poco más, ese mal no solo queda en egresados de escuelas normales, sino en otras carreras o escuelas, muchas de éstas, convertidas en auténticas fábricas de desempleados. A eso se debe que jóvenes que concluyeron sus estudios superiores, estén metidos en otras actividades, muy ajenas a lo que estudiaron.
Tal vez por eso, gente adulta cómo habla de bonito de quienes fueron sus maestros; cómo añoran aquellos tiempos en que los maestros eran verdaderos apóstoles de la educación. Y eso, indudablemente, contribuía a que las generaciones de alumnos salieran con amplios conocimientos. La educación era así. Lo que un chamaco de cuarto grado de primaria sabía, hoy, eso no lo sabe ninguno que haya terminado secundaria. Así de ese tamaño.
Hoy, las cosas son distintas. Las generaciones salen de las escuelas sin saber ni siquiera lo elemental; hoy, concluyen sus estudios y los alumnos no saben cómo escribir su nombre y tampoco se les entiende los garabatos que escriben. Ahh, pero eso sí, salen de las primarias o secundarias, oliendo a cerveza o fumando cualquier porquería. Por supuesto, no todos, pero la mayoría sí. Los resultados hablan por sí solos.
Por otro lado y volviendo al asunto de los exámenes aplicados por la SEP, dentro de lo malo, aquí se rescata algo interesante e importante por parte de las autoridades, porque tienen vivo el deseo de no entregar plazas magisteriales a mengano y perengano. Es decir, esas oportunidades deben de ser para quienes se las ganaron, porque también allí va implícita la posibilidad de que la educación mejore, con la participación de maestros capaces, gente que sí se quemó las pestañas preparándose.
LAS DEL GRADERÍO: el pronóstico de intensas lluvias para la presenta temporada, en la Costa de Chiapas, se está cumpliendo. Por ello, resulta incomprensible el porqué algunas autoridades han permitido que vuelvan los asentamientos humanos en las riberas de los ríos, donde el peligro acecha cada vez que llueve a cántaros… Sí, es gente necesitada pero pueden haber otras alternativas… Siguiendo con las lluvias, se ha visto en las carreteras costeras, que los conductores no acatan las disposiciones federales y estatales, y corren con sus unidades automotrices con piso mojado como si fueran a recibir herencia, lo que acrecienta el riesgo de accidentes. Hasta que se sufre un accidente es que se experimenta en carne propia, pero para entonces, ya para qué… En el municipio más pequeño de Chiapas, Metapa de Domínguez, gobierna Oscar Balboa Reyes, que fue un “gallo” en el boxeo. Ahora le sucederá otro “Gallo”, éste, Manuel Antonio Ruiz Farfán, a quien conocen más por ese mote. El asunto es que el alcalde electo, dice que pondrá todo su empeño para sacar adelante a ese municipio, el cual es frontera con Guatemala por el lado del río Suchiate, que es el que sirve de límite. Vamos a ver, dijera un ciego… La Semarnat o a quien corresponda, se le pide que sus vigilantes o inspectores se den una vueltecita por el lado de arriba del río Coatán. Algunos pescadores han dicho que ven con tristeza ver a tantos pescaditos muertos a la orilla del afluente, producto del uso indiscriminado de toda clase de venenos. Estos, son pescadores “huevones” a quienes se les hace más fácil poner veneno en el río, y luego van hacia abajo nada más a llenar los canastos, sin que les importe que en la matazón se llevan de corbata a todos, grandes y chicos. En ese asunto no debería haber consideraciones porque quienes hacen eso, están atentando contra la naturaleza (Esta columna también se puede ver en www.costachiapas.com)
