Itinerario Político

La farsa “Divine”

Ricardo Alemán

Del cese de Cueto, a la férrea defensa de Ortega y Félix
Hoy, prueba de fuego para una complaciente CDHDF

Como en los mejores tiempos de los regímenes priístas, el GDF de Marcelo Ebrard montó una grotesca farsa mediática —sin derecho a preguntas, claro— para dar carpetazo al “crimen colectivo del antro”.

Muy temprano —como parte de un diseño para capitalizar los mañaneros informativos—, el procurador del DF, Rodolfo Félix Cárdenas, presentó al jefe de Gobierno el llamado “informe” del “crimen del antro”: documento que no informa, no indaga y menos reconoce responsabilidad alguna de los más altos jefes policiacos.

En pocas palabras, el cacareado “informe” de una tragedia en la que perdieron la vida 12 personas —entre ellos nueve jóvenes y dos menores de edad— no es más que un compendio de buena parte de lo que indagaron los medios, en el que se ratifica lo que todos o casi todos saben: que el chivo expiatorio es y será el ex policía Guillermo Zayas —ya en prisión—, en tanto que resultan exonerados de toda responsabilidad posible Joel Ortega y el propio Félix Cárdenas.

Pero a los ojos de todos aquellos que lo quieran ver con una pizca de crítica, queda exhibido que el gobierno de Ebrard, del PRD, lo que nos ofrece es lo más parecido a una “farsa divina”, en donde la seguridad pública y la procuración de la justicia no son más que referencias retóricas, porque lo que se busca exonerar a los dos principales aliados del jefe de Gobierno al tiempo que se limpia la imagen de Ebrard.

Y resultaría de risa la grosera farsa montada por el GDF —si no es porque se trató de una deficiente actuación del propio GDF, que costó la vida a 12 personas—, si se contrasta lo que vimos la mañana de ayer —la defensa a ultranza de los dos jefes policiacos, la reconstrucción urgente de la imagen deteriorada de Ebrard— con una de las seis demandas estudiantiles de julio a septiembre de 1968, hace cuatro décadas. ¿Cuál era esa demanda? ¿Se acuerdan?

Pues sí, era el cese del general y jefe de la policía del DF; Luis Cueto Ramírez. ¿Por qué se pedía el cese de Cueto? Casi nada, porque se trataba de un militar y jefe de la policía capitalina que simbolizaba la represión contra los jóvenes estudiantes. Cueto reprimió desde julio de ese 1968 a los jóvenes preparatorianos, luego a las manifestaciones estudiantiles, a pesar de que hasta el 1 de octubre no se había registrado ninguna muerte de los jóvenes perseguidos y reprimidos. La masacre, como todos saben, vino después.

¿Por qué hace 40 años, en el México del partido único, de la negada democracia y la Presidencia autoritaria, debía irse Cueto? ¿Por qué esa era una de las demandas centrales de los jóvenes del 68? ¿Por qué en 2008, en el México de la democracia, de la izquierda en el poder en la capital del país, no se deben ir Ortega y Félix, jefes de instituciones policiacas probadamente represoras violadoras de los derechos humanos; jefes incapaces de evitar una tragedia como la del New’s Divine, que provocó 12 muertes?

¿Por qué el gobierno de Ebrard se comporta igual al de Alfonso Martínez Domínguez? ¿Por qué la izquierda de hoy, ya en el poder, se comporta igual al PRI, a la CTM, a la burocracia del PRI de aquel 1968? Y aclaramos, para que se abstengan del insulto fácil. No comparamos la represión y la masacre del 68 con “el crimen colectivo del antro”. Lo que contrastamos es la reacción de la autoridad, del partido en el poder y de los políticos, en cada uno de los casos. Y se insiste en el contraste porque a la vista de todos queda claro que el PRD y la llamada izquierda en el poder en el GDF están en manos de los mismos que combatieron a la izquierda no sólo hace 40 años, sino hace 20 años.

Es decir, que hace 40 años, en 1968 y 1971, el PRI aplastó mediante la represión y el crimen las nacientes expresiones de democracia. Hace 20 años, en 1988, el mismo PRI aplastó mediante el fraude electoral a la izquierda. Y en 2008 —40 años después del 68, y 20 después del fraude de 1988—, el mismo PRI que colonizó a la izquierda, al PRD, pretende eludir toda su responsabilidad en un hecho represivo, violatorio de libertades básicas, criminal, como el del New’s Divine. ¿Y la izquierda? ¿Y sus voces críticas? ¿Dónde está la crítica a la “farsa divina” de Marcelo? ¡Claro! Calladitos se ven más bonitos.

Dice el doctor Édgar Elías Azar, presidente del TSJDF, que no hay línea del GDF al Poder Judicial capitalino por el escándalo “divino”. Dijo el maestro Emilio Álvarez Icaza que la CDHDF no tolerará impunidad y que menos será “tapadera” de nadie. El tiempo nos dejará ver de qué están hechos Elías Azar y Álvarez Icaza. Por lo pronto la pelota está en la cancha de la CDHDF. Y puede hacer gol.

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