Joelba
Carlos Loret de Mola
carlosloret@yahoo.com.mx
Elba tiene tres amores políticos y ordena que no los toquen: Esteban Moctezuma, Jorge Castañeda y Ebrard
Marcelo Ebrard ya tomó la decisión que marcará el destino inmediato de Joel Ortega. La tomó una semana después de la tragedia en el New’s Divine. Lo demás ha sido ir encontrando argumentos y balancear las presiones.
El secretario de Seguridad Pública del DF, en su lucha por la supervivencia política, tuvo dos aliados que lo empujaron desde la sombra: Manuel Camacho Solís y Elba Esther Gordillo.
Camacho conoció a Joel en la década de los 80, lo incorporó a su equipo de trabajo y hasta lo mandó a Europa a estudiar la operación de los sindicatos de Francia y España. Los conocimientos fueron puestos en práctica cuando Salinas de Gortari colocó a Gordillo al frente del gremio de los maestros.
El ex regente despacha ahora en el círculo íntimo de López Obrador. Se sabe que en esas reuniones aporta mesura y mirada de largo plazo a las consecuencias de los arrebatos “legítimos”. Funge como el contrapeso de un más combativo Porfirio Muñoz Ledo. Camacho ha sido el encargado de canalizar a su antes pupilo Marcelo Ebrard el deseo de que no caiga Joel Ortega.
Elba ha sido más discreta en su batalla. Los mismos vínculos ochenteros la ligan con el titular de la Seguridad Pública en la ciudad de México, quien en esos turbulentos años la ayudó a despojarle los hilos del magisterio a Carlos Jonguitud. Joel ha sido el vínculo cotidiano entre ella y el jefe de Gobierno. La cercanía de la dirigente sindical con el Presidente, que no quiere meterse en este embrollo, puede ser también de utilidad para Ortega.
La maestra, lo dice a sus cercanos, tiene tres amores en política y ordena que nadie de los suyos los toque: Esteban Moctezuma, Jorge Castañeda y Marcelo Ebrard. Si ya vimos alianza este domingo entre el PRD y el Partido Verde en Nayarit, que a nadie le extrañe ver juntos al Panal y al sol azteca presentando a Ebrard rumbo a 2012.
En contra de Joel Ortega han operado, dentro del gabinete marcelista, el procurador Rodolfo Félix Cárdenas, que por llana rivalidad lo quiere fuera, y Martí Batres, que considera a Joel rival en busca de la jefatura de Gobierno en cuatro años y que, además, como para dar ejemplo ya “puso su ficha”: el delegado Francisco Chíguil.
También está la presión de periodistas y opinadores que sugieren, con distintos matices, la salida de Joel.
Marcelo, de despedirlo, se estaría poniendo un paso delante de sus contrincantes políticos: a corto plazo, de Felipe Calderón, que sí protegió a Mouriño; a mediano plazo, de López Obrador, que sí cobijó a Bejarano; a largo plazo, de Peña Nieto, que sí guardó a Montiel en el clóset. Si lo deja, quedaría en igualdad de circunstancias.
Mientras, en las cañerías, el número dos de Ebrard, José Ángel Ávila, toma de su escritorio una hojita en blanco y escribe: amparo no, y en segunda instancia se resuelve; no metan a la Federación en esto y no hablen con la prensa. Es el mensaje a los de Zayas.
SACIAMORBOS
En los pisos 9 a 12 ya vieron cajas de cartón. El 12 es el importante; el 11, el operativo, y los otros dos, los administrativos.
