¿Cuándo van por los políticos pederastas?
Ricardo Alemán
La jerarquía católica iniciará campaña. Versión mexicana de “Las hordas de satán”
Para los católicos del mundo —incluidos los mexicanos—, el golpe recibido por el pederasta Marcial Maciel fue demoledor. No se diga para arrogantes jerarcas que por décadas solaparon al “Demonio de Cotija”. Al final —porque no hay mal que dure 100 años ni iglesia que lo solape por siempre—, asoma la justicia a cientos o miles de víctimas en el orbe.
Pero jerarquías católicas como la mexicana, no se quedarán calladas, tampoco aceptarán con humildad la culpa por los pecados de Maciel, y menos se refugiarán en la contrición. No, ya buscan no al que se las hizo, sino a los que la pagarán. Por eso, a manera de pregunta, pedirían que —igual que Maciel—, sean exhibidos de manera pública y castigados, los políticos mexicanos presuntos pederastas. “¿Cuándo van contra los políticos pederastas?”, reclamarán a partir de ahora.
Y es que todos saben que los abusos sexuales contra menores cometidos por el padre Marcial Maciel, también implican a, por lo menos, 65 sacerdotes mexicanos más, incluido el mismo cardenal Norberto Rivera Carrera, a quien se le ha acusado en un tribunal de Los Ángeles, California, por presunto encubrimiento del sacerdote pederasta, Nicolás Aguilar, a quien ahora se pretende acusar en cortes internacionales por “violación agravada de derechos humanos”, según lo anunciado por la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual de Sacerdotes. Pero salta la pregunta. ¿Por qué perseguir a los político mexicanos?
Elemental. Según la jerarquía mexicana, cada vez está más claro que las motivaciones de estas denuncias no solamente son “cuestiones éticas o de intereses económicos”, sino ante todo políticas. El pasado sábado 17 de abril, el cardenal y arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, durante la misa celebrada en el Santuario de los Mártires de esa ciudad, después de defender al papa Benedicto XVI, indicó que las críticas “son encabezadas por jefes políticos quienes se ven afectados por la Iglesia… La Iglesia pisa muchos callos”, dijo.
Al día siguiente, en la homilía dominical, el cardenal Rivera Carrera denunciaría también el intento de “linchamiento social contra la Iglesia, sin derecho a juicio, sin posibilidad de réplica, sin distinguir en absoluto a culpables o inocentes”. Se sabe que la (Conferencia del Espiscopado Mexicano (CEM) tiene preparadas acciones como señalar, denunciar y demandar castigo a los “políticos pederastas”, que no sólo no han sido molestados ni con “el pétalo de una averiguación previa”, sino que siguen “tan campantes en sus carreras políticas”.
Una estrategia similar puso en práctica la iglesia católica en Estados Unidos hace apenas una década, cuando el caso del reverendo John Geoghan desató uno de los mayores escándalos y tormentas de denuncias contra sacerdotes y obispos estadounidenses. En esa ocasión, el “control de daños” aplicado por la jerarquía, incluyó el reconocimiento de los delitos cometidos por algunos de sus miembros, la reparación del daño y el perdón público a la sociedad, además de una intensa campaña de denuncia y persecución contra los “políticos pederastas”.
Con el nombre “Las Hordas de Satán” (Satan´s Hoardes), diversas asociaciones cívicas católicas denunciaron judicialmente a políticos, legisladores, dirigentes, cabilderos, candidatos y funcionarios públicos de los más diversos niveles y colores políticos, logrando bajar la presión de la opinión pública contra los jerarcas clericales.
Gracias a esa campaña, cayeron en desgracia y pararon en la cárcel medio centenar de políticos como los senadores Larry Craig, David Vitter y John Hathaway; los congresistas Mark Foley, Donald Buz Lukens, Dan Crane, Robert Bauman, Richard Garner, Larry Jack Schwarz, Henry Hyde y Bob Livingston, así como el alcalde de Waterbury, Connecticut, Philip Giordano, condenado a 37 años de prisión por abusar sexualmente de su sobrina y de su hija, de ocho y 10 años de edad, respectivamente.
La versión mexicana de la campaña “las hordas de Satanás”, especialmente diseñada para “cazar” a políticos pederastas, tendrá mucha tela de donde cortar en el libro Los Demonios del Edén —de Lydia Cacho—, quien documenta casos de presuntos políticos pederastas como Miguel Ángel Yunes Linares, actual candidato del Partido Acción Nacional (PAN) al gobierno de Veracruz, y Emilio Gamboa Patrón, inminente jefe de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Para esa suerte de “venganza”, los jefes católicos cuentan con un instrumento jurídico invaluable. Resulta que el pasado jueves 29 de abril, el Senado de la República aprobó penas más severas contra los pederastas: de nueve a 18 años de prisión y de 750 a dos mil 250 días de salario mínimo de sanción a quien abuse de un menor de 18 años de edad. ¿Qué tal? Maciel no se va solo. ¿Será?
EN EL CAMINO.
Dos perlas. Pronto se confirmará que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) pactó con dueños de antros el nuevo horario, a cambio de “harta lana”… Otra confirmación; nadie aguanta al patán dueño del equipo de Chivas.
