Augusto Solórzano López /ASICh
En la región de los Chimalapas, límites Chiapas – Oaxaca ronda la confrontación y el peligro de una explosión social impredecible, inundada de intereses políticos, agrarios, ecológicos y hasta el criminal ingrediente de la desestabilización, en donde la gente de un lado y de otro son los más inocentes y a quienes se les a negado su desarrollo.
Culpables los gobiernos desde los municipales hasta los de la república, pasando por los similares de ambos estados de 44 años atrás hasta la fecha en donde cabe la simulación, el olvido y el engaño de los inicios de la revolución mexicana hasta nuestros días. Es lo mismo o peor.
Las medidas cautelares o de seguridad desvestidas de todo son el clamor urgente y sin mayor dilación departe de las instancias federales del país, Oaxaca y Chiapas para evitar la violencia, mientras llegan los acuerdos y la solución.
El maestro, Pedro Raúl López Hernández, de los pocos hombres sensatos que tiene Chiapas integrante del Consejo Estatal de Derechos Humanos y Consejero de la Comisión de Atención de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, aborda el tema con ecuanimidad.
El problema de los Chimalapas, data de más de 40 años atrás, producto de un error criminal agrario cometido por la Secretaría de la Reforma Agraria, la que ejecutó dos resoluciones presidenciales en un mismo lugar, cancelando el desarrollo comunitario y metiendo a la gente de Chiapas y Oaxaca en un conflicto que ha hecho crisis, como ahora.
“El problema está (en) que se ha politizado tanto en la zona fronteriza de Oaxaca con la de Chiapas y es un conflicto que se ha generado, creo, por los intereses políticos que se han asentado en la región”.
Con la creación del municipio Belisario Domínguez, lo que está ocurriendo es que el estado de Oaxaca va interponer un recurso de controversia constitucional, para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, delimite quien tiene la razón.
“El problema que nosotros vemos como Consejo Estatal de Derechos Humanos es que en tanto (las divergencias) de esto (no) se resuelve se pueda dar una confrontación en esa región”.
“Por esa razón, nosotros como Consejo solicitamos a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que pida a las autoridades federales y al gobierno de Oaxaca (nosotros ya lo hemos hecho al gobierno del estado) que se implanten medidas cautelares eficaces, para evitar esa confrontación”.
Don Pedro Raúl, estima, que en el fondo es un problema de carácter agrario y de carácter político, pero que también hay un ingrediente adicional; ambos grupos, la Semarnat, les otorgó permisos, para, la explotación forestal. “Esto viene a complicar más el dilema que se vive en los Chimalapas”.
“Creo que lo que hay que hacer en estos momentos es que los gobiernos de Oaxaca y Chiapas, hagan sus mejores oficios para evitar (en tanto se resuelve el fondo) una confrontación en esa región que ellos (la gente) finalmente no tienen la culpa”.
López Hernández, recuerda que la mayor parte de los que viven ahí, aparentemente en territorio Oaxaqueño, son chiapanecos y añade.
“El Consejo Estatal de los Derechos Humanos, aboga, porque la confrontación no ocurra y que por el contrario quepa la prudencia y también la eficacia de las autoridades para mediar y conciliar los intereses en la zona”.
“Nos preocupa que lejos de que se abone para la conciliación y la paz se estén metiendo ingredientes para desestabilizarlo; el dilema que hay en cuanto al bloqueo del camino, para, que, incluso, puedan llegar alimentos, víveres, medicinas o que puedan salir las personas a un hospital, es complicado”.
¿Entonces?
Hay una parte ahí que está más radicalizada, es ahí en donde el estado de Oaxaca y Chiapas tienen (el) compromiso ineludible de buscar la forma de resolverlo de la mejor manera. ASICh
