Augusto Solórzano López /ASICh
El proveedor mayor del alimento más socorrido de la mesa chiapaneca y mexicana, “las tortillas”, sostendrá hasta el último día del año los precios actuales del kilogramo del producto, pero, podría desatar un incremento de hasta un peso para el primer trimestre del 2012.
En Chiapas la industria de la masa y la tortilla es uno de los sectores más desorganizados que por falta de unidad no pueden despegar y menos ponerse de acuerdo. Dicho de otro modo no han podido mejorar porque se anclaron en continuar siendo más hacedores de tortillas y menos empresarios.
La eventualidad de un posible incremento es porque ya trascendió que la tonelada de harina pasará de 9 mil a 10 mil 800 pesos, más el deslizamiento las gasolinas y gas, dice Don Mario Coutiño Fonseca, “nos pegará a razón de 80 centavos por kilogramo de tortilla”.
“Yo creo que mantendremos el precio que como tu sabes está liberado, pero que fluctúa dependiendo de la zona entre los 9, 10, 11, 12, y 13 pesos por kilo. Creo que esos precios los vamos a mantener hasta el último día del año”.
¿Y luego?
Bueno. Yo creo que el precio por kilogramo no debe pasar de los 14 pesos, es decir, un incremento de un peso, que vamos a valorar los primeros tres meses del 2012, pero, insisto, para mí, no debe pasar de 14 pesos el kilogramo”.
En el estado hay dos agrupaciones que ambas dicen que lideran a la mayoría de industriales del alimento. Por un lado está el Consejo Estatal de la Industria de la Tortilla que tiene como dirigente a Don Mario Coutiño Fonseca y en el otro lado está Somos Chiapas, de Ramón Salazar, que dice que lidera a todos.
La verdad es que ni uno ni otro establece control de todos y menos que diga la verdad. La de Coutiño Fonseca reconoce que agrupa un 35%, la otra podría ser un 30% y el resto “va libre”. Sin embargo en San Cristóbal hay tres agrupaciones que de las tres no se hace una.
No existe un censo real, no hay, no lo hacen, pero en aproximado Chiapas tiene un promedio de 4 mil 200 tortillerías en 90 municipios. El resto, 32 municipios tomando en cuenta a los cuatro nuevos, no cuentan con una tortillería y éstos se encuentran en la zona indígena y selva.
Ahí comen “tortillas a mano” (las más ricas) elaboradas con harina industrializada y maíz que les asiste el sistema Diconsa o la producción de autoconsumo.
Ahora y a pesar de que la fortaleza del sector, es porque todos comemos tortillas; ya en lo general “Per cápita” no es mucho lo que cada persona consume de tortillas como se piensa, pero, come y allí está el fuerte.
Sin embargo la línea productiva más popular de los alimentos se ha estancado y se ha desplomado a partir de que desde 1994 dejaron de recibir subsidios. Empero, del 100% solo un 60 o 70% le interesa el subsidio. El resto, no.
De otro lado el programa federal “Mi tortilla”, les otorgó créditos refaccionarios a partir del 2007, 2008 y hasta el 2009 con montos hasta por 150 mil pesos cada uno, pagaderos a 3 años, con una tasa de interés mensual de 0.5%.
Este apoyo que se supone les servía para renovar su maquinaria o para mantenimiento y mejora de instalaciones, no fue aprovechado adecuadamente y de los 500 créditos otorgados para Chiapas, muchos los utilizaron para otras cosas y en general no pagaron y cayeron en cartera vencida.
Por ese comportamiento, el gobierno federal congeló los créditos a partir del 2010 a la fecha. Existe un programa que ya fue propuesto al gobierno del estado y que recibió en su momento la Secretaría de Gobierno. El Secretario Noé Castañón León, les pidió que se pusieran de acuerdo y que regresaran.
El programa comprende: Líneas de crédito refaccionario con tasas de interés a bajo costo; Ciclos de capacitación para ser más empresarios y menos hacedores de tortillas; Actualización de la visión de los negocios; Evitar las colas y traducirla en entrega a domicilio o ambas modalidades y que por cada Tortillería se le pueda adicionar la venta de abarrote u otros como la venta de agua.
Ese plan que es perfectible para mejorar el servicio y la fabricación de las tortillas en las aproximadamente 4 mil 200 tortillerías del estado y mejorar las condiciones de 8 mil empleos directos y 20 mil indirectos, no ha sido posible; no se puede, porque, no se organizan y no se ponen de acuerdo.
Es un sector plagado de intereses personales, envidias, rencores, odios; todos quieren destacar, pero, no cambiar. Unirse menos, eso sí todos quieren ser millonarios y no son capaces de cambiar de mentalidad. Se quedaron estacionados en tiempos antiguos.
Tan es así, que no han regresado para ya unificados sean escuchados y atendidos por el titular del control interno del estado, Lic. Noé Castañón León que, dice, Don Mario Coutiño Fonseca, nos ha dado muestras de querer interceder y ayudar. ASICh
