Elba Esther

Macario Schettino

Ricardo Raphael, compañero de pági-na, ha publicado Los socios de Elba Esther, con editorial Planeta, un libro que hay que leer. Con un estilo muy agradable, Raphael logra describir el fenómeno que es la maestra, uno de los animales políticos más exitosos de los tiempos modernos. El libro logra hacerlo sin caer en descalificaciones fáciles, como es común encontrar en otras partes, acerca de alguien que concita emociones muy fuertes. Más todavía, Raphael demuestra su honestidad intelectual, aclarando aquellos temas que no pueden documentarse, y absteniéndose de juicios apresurados. Un solo pero: su análisis de las elecciones de 2006, que teniendo toda la solidez estadística, no está narrado con la claridad del resto del libro. En cualquier caso, su conclusión es contundente: la participación de los maestros como observadores electorales no tiene impacto alguno en la votación del PAN y de la Alianza por el Bien de Todos. Sí lo tiene, estadísticamente, en la votación del PRI y de Nueva Alianza. Un cuento menos.
El gran valor del libro de Raphael, me parece, está en sus primeras 200 páginas. Es una historia contemporánea y un análisis político que no sólo permite entender mucho mejor a la maestra y al SNTE, sino también el proceso que hemos vivido en los últimos 20 años, el fin del régimen de la Revolución y la muy difícil construcción de uno nuevo.

Elba Esther es el príncipe que prefiere ser temido con tal de que esto le permita garantizar la lealtad de sus seguidores. Es la política avezada que sabe aprovechar las debilidades de una institución presidencial que no es todopoderosa, aunque por décadas lo hayamos creído. El papel del Presidente en el antiguo régimen, de piedra angular que recibe presiones y las distribuye, ha cambiado en estas dos décadas, debilitando la estructura política entera. Por ello, los antiguos pilares empiezan a cargar más peso. Así ocurre con los gobernadores, con el Congreso y, como muestra Raphael, con los sindicatos.

Elba Esther se convierte, entonces, en la piedra angular de su propia estructura. Recibe presiones y las reparte. Aprovecha la fuerza de las demandas de sus agremiados para enfrentar a los presidentes, aprovecha la fuerza de los presidentes para solidificar su liderazgo. Juega con los candidatos presidenciales, con los intelectuales, con los secretarios de Educación, pero siempre alrededor de esas dos fuerzas principales: la Presidencia de la República y el SNTE. Por más animadversión que pueda causar la maestra, es de plena justicia reconocer su gran capacidad política, una de las mayores entre quienes hacen la historia contemporánea de este país.

Sin embargo, Raphael también muestra el impacto de ese juego político en la que debería ser la actividad sustancial del SNTE, en la educación, el mayor problema que tiene México. De acuerdo con el libro, la caída en la calidad educativa inicia con la crisis económica de 1982, que obliga al gobierno a reducir el gasto en este renglón, deteriorando significativamente el salario de los profesores, e incluso su estatus social. La recuperación que inicia con Salinas y continúa con Zedillo, acompañada del gran crecimiento en la cobertura, no repercute en la calidad. Debido a que Raphael no tiene como objetivo analizar el sistema educativo, se puede aceptar que el análisis no haya ido un poco más allá. Queda pendiente verificar si la caída no inicia más bien con la reforma educativa de Luis Echeverría.

Vale la pena saberlo para que podamos enfrentar mejor el problema. La próxima semana se publicará el resultado del examen PISA 2006, y comprobaremos que somos un fracaso, a pesar de ser el país que mayor porcentaje del gasto público destina a la educación, y uno de los que más pagan a sus profesores de educación básica.

México no tiene ninguna posibilidad en este siglo si no corregimos, ya, la miseria que es la educación. Estamos produciendo jóvenes fracasados en las escuelas. Y el origen está en cientos de miles de profesores sin capacidad, y muchos de ellos sin vocación. Por obligación, la solución está en el SNTE, que tendrá que reconocer que está siendo el mayor generador de pobreza del país, pero que puede convertirse en la mayor palanca del desarrollo. Un extraordinario reto para una extraordinaria política, que ya sólo tiene a la historia como juez.

www.macario.com.mx

Profesor de la EGAP del ITESM-CCM

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