CHIMALAPAS Y LAS “CURITAS”

Augusto Solórzano López/ASICh

El conflicto denominado Chimalapas lleva la friolera de 44 años de estar recibiendo más curitas y vendoletas que un atropellado en el Libramiento Norte de Tuxtla a las 4 de la madrugada y por lo que se ve no hay para cuando los gobiernos federal y de los estados de Chiapas y Oaxaca aborden el tema con seriedad y como ha pedido el Senado de la República, terminar de una vez por todas con el problema.El último acuerdo de distensión integral para garantizar la paz y la tranquilidad en la región limítrofe de la zona noroeste de Cintalapa y los Chimalapas, contiene los ímpetus, pero, no resuelve nada y en cambio solo ayuda a pasar en relativa calma el fin de año, sin advertir una solución de fondo.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa, como el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo y el Mandatario de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, tal parece que de buenas intenciones sus deseos son más para decir “estamos haciendo algo por el conflicto”. Empero, les falta entrar al epicentro del problema.

Más que líderes de opinión los hombres que conocen y saben de estos temas, se muestran decepcionados porque ven pasar el tiempo y gobiernos van y gobiernos vienen, manosean el llamado espinoso caso sin resolver nada y se lo dejamos al siguiente gobierno.

“Tienen miedo, no saben o les da flojera compenetrarse y entrar al núcleo del problema y sus posibles soluciones, que las hay”.

Lo más probable es que sea todo en su conjunto empezando porque, bajo reserva, aquí no existe ninguna universidad que imparta la especialidad en Derecho Agrario. Los únicos que saben son los promotores agrarios que trabajan en la Secretaría de la Reforma Agraria, SRA.

Bueno pues ellos saben qué hacer en el caso Chimalapas. Increíble, pero cierto y ellos mismos saben que el problema en los límites Chiapas – Oaxaca es político agrario con tendencia a convertirse en un problema de límites si no se sabe atender y entender el conflicto.

Para no entrar en complicaciones o en situaciones complejas como adorna el boletín oficial reciente de gobierno con relación al tema, nos quedamos con la aseveración de “solución política – agraria”.

Si prevalecen dos resoluciones presidenciales, en un mismo sitio de 180 mil hectáreas o traslapamiento agrario (por obra y gracia de la SRA) y de que no se trata de una dotación, sino, de una titulación de bienes comunales a favor de San Miguel y Santa María Chimalapas, qué le queda a los Chiapanecos quienes están en posesión de esa tierras y por lo cual surge la añeja disputa.

De acuerdo a los que sí saben, el caso se puede resolver de dos maneras amén de otras, pero, las más viables son: Que Chiapas entable un juicio agrario ante los tribunales y como está el escenario lo más probable es que Chiapas, gane el juicio y entonces de facto sobreviene el arreglo político y porque no, económico.

La otra figura se denomina juicio de exclusión y también va por el mismo camino que el anterior y terminaría casi en las mismas circunstancia por la vía política en donde tanto como en el primer caso, estaríamos de acuerdo en que mediante buenos operadores de un lado y otro (Chiapas – Oaxaca) se puede llegar a un entendimiento por la vía política y económica.

Por separado van los efectos secundarias que es donde pierden el tiempo, Calderón, Cué y Sabines, es decir, el medio ambiente, la explotación maderable, plantas medicinales que extraen los gringos y laboratorios y por supuesto la delincuencia organizada.

En el sexenio de Patrocinio González Garrido a quien no le podemos regatear su capacidad como constitucionalista, empujó una controversia constitucional, para abordar el caso Chimalapa. Pero, se atrancó, porque el gobierno federal le dio miedo.

Miedo porque los gobiernos de la república de inmediato replican cómo es posible tratar esos temas cuando desde la constitución de 1824 todo está definido y de ahí muchos aspectos complicados vinculados a la historia, leyes, reformas y contrarreformas de las leyes agrarias pasadas y presentes.

Es más, existe un mapa en donde se ve claramente cuáles son los límites de Chiapas con Oaxaca y de lo cual González Garrido, dijo, en su tiempo. “Los límites de Chiapas no están a discusión”.

Y así es, aquí el tema como ya lo anotamos antes, es un asunto que hay que abordar con pinzas para darle una salida política agraria más otros –sin duda- respetables puntos de vista.ASICh

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