Un par de retos

Macario Schettino

Si usted no tuvo la oportunidad de leer la colaboración de Juan Francisco Escobedo este sábado en EL UNIVERSAL, espero que pueda verla en la versión online . Me parece que es la mejor interpretación que se ha escrito acerca de la lucha contra el crimen organizado, logrando tener una perspectiva amplia y al mismo tiempo profundidad. Suscribo cada párrafo de esa brillante colaboración, lo que me permite concentrarme en el otro reto que también apareció el sábado, pero como nota principal de este periódico.
De acuerdo con la nota de Nurit Martínez, el subsecretario de Educación Superior, que también es colega en las páginas editoriales de EL UNIVERSAL, Rodolfo Tuirán, sostuvo en una reunión de universidades llevada a cabo en Campeche que la educación superior en México es mediocre.

Entre los datos que utilizó Tuirán para sostener su argumento, se afirma que México es el país número 85 entre 125 en disponibilidad de científicos e ingenieros, mientras que nos encontramos en el lugar 101 en calidad de educación en matemáticas.

La educación superior en nuestro país tiene una cobertura de poco más de 26%. Esto significa que una cuarta parte de los jóvenes entre 19 y 23 años están registrados en alguna universidad o escuela normal. Depende cómo se vea, este número es grande o pequeño. Frente a otros países, sobre todo los que forman parte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, OCDE, nuestra cobertura es muy pequeña, pero si la comparamos con lo que teníamos hace unos pocos años, el número no es nada despreciable.

De hecho, México ha logrado mejorar de manera muy significativa en esta variable: cobertura, y no sólo en educación superior. A inicios de los años 70, apenas 20% de los mexicanos entre 13 y 15 años asistían a la secundaria, y no llegaba a 10% en el caso de media superior (respecto del grupo de 16 a 18 años). En 1980, las cifras habían mejorado y la secundaria ya cubría el 70% de su población objetivo, mientras que la media superior casi llegaba al 40%.

Entre 1990 y 2005 tenemos un crecimiento muy importante en los dos niveles que lleva a la secundaria de 70 a casi 93%, mientras que la media superior pasa de 40 a más de 60%. En ese contexto tenemos que ubicar el número de 26% en educación superior que acabamos de comentar. Es pequeño frente a los países avanzados, pero es una enormidad en nuestro propio proceso.

En este último gran crecimiento que comentábamos, iniciado en 1990, el número de profesores de secundaria pasó de 234 mil a 340 mil, en 15 años, mientras que los de bachillerato pasaron de 110 mil a 217 mil en ese mismo lapso. En licenciatura, el crecimiento es parecido, de 110 mil a 206 mil. Poco más de 20 mil maestros más cada año, repartidos en los tres niveles. Mucha presión para una sociedad que no ha mostrado demasiado interés por el conocimiento.

El resultado es que este rápido crecimiento en la cobertura no ha estado acompañado de calidad. En un documento de trabajo para el Banco Mundial publicado en 2003, Hanushek y Woessman muestran que la educación tiene efecto en el crecimiento económico sólo cuando la calidad se incorpora. Y construyen una medición del nivel real educativo en un gran grupo de países, México incluido.

Esta medición resulta de los exámenes internacionales que se han aplicado desde 1964 y cuyas versiones más recientes son los exámenes PISA que se aplican cada tres años desde 2000. Con base en esa medición, la mitad de los jóvenes mexicanos son analfabetos funcionales, y sólo 2% se encuentra en el nivel superior de conocimiento. Como comparación, Japón y Corea tienen cerca de 5% de analfabetismo funcional y casi 20% en el nivel superior.

El reto no está en la educación superior, como puede verse. Nuestro problema está centrado en la secundaria, que recibe niños en malas condiciones provenientes de la primaria, y prácticamente los destruye. Es ahí donde desaparecen los potenciales ingenieros y científicos, a manos de pésimos profesores de matemáticas. Es ahí donde tenemos que trabajar, como reto nacional.

macario@macarios.com.mx

Profesor en la EGAP del ITESM-CCM

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