Por: Enrique Carbonell Chávez.
Viajar con pasaporte mexicano, ahora a nivel mundial es un gran estigma, un cadalso, y hasta una pesadilla con la que tenemos que cargar los mexicanos que por necesidad viajamos al extranjero, en plan de negocios, estudio, trabajo, placer, u otro motivo importante.Lo anterior, por motivo de la influenza humana (sic), de la supuesta epidemia que le atribuyen a México, siendo que debería llamársele “Norteamericana”, pues fue en ese país vecino del norte en donde surgió primeramente. Y así como en su tiempo, por su origen se retomó el nombre “Influenza o Gripe Española”, así de esa manera debería tomar el nombre de los E.U., país del que provino el mortal virus de origen porcino, transmitido al ser humano, y de este, a otro ser humano. Y Si repito, supuesta epidemia, a pesar de la calificación de categoría 5 por la Organización Mundial de la Salud, la OMS por aparecer en varios países -institución mundial rectora de la salud para mí, puntualizo, muy cuestionada, aunque me miren feo-, y a punto de catalogarla de pandemia, o nivel 6.
Pues según hemos ampliado nuestra cultura y conocimiento en cuestiones de enfermedades epidemiales o de pandemias, estas se caracterizan por su elevadísimo nivel de mortandad y padecimiento -se registran millones de muertes súbitas, como las epidemias del siglo XX con millones de muertes-, por lo que el simple hecho de registrarse tan solo 48 fallecimientos atribuibles a dicha enfermedad -dicho con todo el debido respeto- en nuestro país, de un total de más de 110 millones de habitantes, pues como dijo el gobernador michoacano Leonel Godoy, resultan “insignificantes”. Nivel de mortandad ínfimo, del que dicho sea de paso, el número de defunciones bajó a 48 de los 160 inicialmente reportados, lo que demostró la torpeza, confusión y mal manejo de la información y de la propia enfermedad “pandemónica” por parte de las autoridades.
Influenza A/H1N1 que ha desatado, y por la que se ha provocado una actitud discriminatoria improcedente hacia todos los mexicanos que radican en muchos países de los cinco continentes; o bien que están de visita como turistas, negociantes empresariales, becarios, etc. Actitud xenofóbica y de aislamiento que diversos países del mundo han ejercido a nuestros connacionales, a nuestros paisanos de manera brutal e injustificable, como son: el Brasil, Argentina, Ecuador, Colombia, Perú, Haití, e incluso Cuba, pero muy especialmente China; país asiático que aplicó severas medidas de aislamiento y de franca violación de los derechos humanos de un grupo de mexicanos que se encontraban de visita por esas tierras orientales.
China y sus “chales” a los que Felipe Calderón (FC) les debió haber regresado su ayuda internacional (la que no necesitaríamos si es que no se hubieran llevado a sus ranchos los excedentes del petróleo mexicano los deschavetados de Fox- Sahagún), si es que hubiera tenido tantito decoro y pundonor, por todo lo que representamos como seres humanos y como mexicanos dignos y merecedores de respeto y reconocimiento. Pues no bastaron las protestas patrioteras y sensibleras de FC, con sus supuestas molestias por los hechos discriminatorios, de los que dijo solamente: “no tienen fundamento técnico suficiente”. O por el contrario, el agravio exagerado y ofensivo -ese sí-, hacia el pueblo Haitiano, llamándolos literalmente “muertos de hambre”. Y no me contradigo, pues considero que esta última resulto una actitud poco digna de un presidente, aunque sea espurio, en contra de un pueblo que está sumido en la pobreza y el abandono, y que reaccionó como los demás países debido a la imagen PANdemoniaca y de terror que el gobierno mexicano reflejó de manera por demás exagerada y calamitosa.
Reacción mundial que se produjo por las extremadas y paranoicas medidas preventivas que se tomaron en contra de la redimensionada enfermedad, y que se vieron inmediatamente reflejadas en el miedo y el temor en todos los países del orbe, por la que insisto, intensa y extrema difusión que las autoridades mexicanas proyectaron al extranjero. Ya que por ejemplo, en los propios Estados Unidos, nunca se suspendieron las clases, jamás se restringió a la actividad económica, comercial, industrial y de servicios, y los espectáculos como el mismo fut bol, no se diga su veneno el baisbol y el básquet, que continuaron de manera formal. Lo anterior creo yo, -si no me equivoco- porque lo pensaron dos veces y no se atrevieron a cerrar la frontera, aunque ganas no les faltaron. Tal vez porque vieron que constituía una medida extrema y porque además les podrían ocasionar grandes pérdidas, e impediría que nuestros indocumentados les levantaran las cosechas, podaran los pastos -diría el demencial VF-, o les dejarían de cocinar y servir en sus mesas,….¡eso si que nones!
Medidas preventivas que al pasos de los días han venido disminuyendo, y que por lo mismo la población ha venido ya olvidando o dejando de preocuparse demás – a pesar de las muchas restricciones que todavía existen-, para ocuparse de los verdaderos problemas que les aquejan, afectan y perjudican directa e indirectamente, como es su extrema pobreza, su deteriorada economía, -en clases medias, bajas e incluso altas-, su estado de desempleo provocado por las mismas medidas restrictivas de la actividad económica, sobre todo la turística, de servicios y la agropecuaria; concretamente la actividad porcina, que ha caído hasta en un 90 % en la comercialización y consecuentemente en el consumo, o viceversa,… cuando los puerquitos ni siquiera tuvieron vela en el entierro.
Y recapitulando sobre los ruines y viles actos de discriminación cometidos en nuestra contra, concretamente a nuestros compatriotas en el extranjero, así como las medidas extremas -como extrema fue la paranoica, confusa y errónea campaña de prevención de las autoridades mexicanas- adoptadas por los países señalados y los que se acumulen esta semana, cancelando los vuelos de México y hacia nuestro país; nos quedaría agregar que no obstante que algunos países como Argentina y Chile han salido a justificar, o bien descalificar dichas medidas impositivas y ofensivas hacia nosotros, el daño ya fue hecho, el agravio y la violación a los derechos humanos fue ya cometido, y lo que digan o hagan en los sucesivo para justificarse,…¡ nunca lo olvidaremos!.
Y no por una actitud vengativa o revanchista, sino porque muchos de esos países que se dicen “hermanos” los hemos favorecido, apoyado y solidarizado en múltiples ocasiones, ya sea en sus luchas libertarias, democráticas y de respeto a sus soberanías, como en lo económico y en lo social.
Pero sobretodo, para que nunca más en el futuro se vuelvan a dar esos despreciables y repudiables actos de exclusión y aislamiento, y para que el viajar al extranjero con visa mexicana, no se convierta en un gran estigma y una gran huella de discriminación hacia los mexicanos.
