TUBO DE ENSAYO

*Ciertamente

René Delios

Creo en los comentarios cercanos sobre el que al ejecutivo no le importan los halagos y servilismos en que pudieran incurrir empresarios de medios y periodistas; de hecho, la relación prensa-gobierno no tiene un fin social, no al menos desde el punto de vista empresarial en dónde la autocensura es traslucida en aras de mantener la publicidad y con ello, el convenio tácito generalmente no expresado en los acuerdos sobre promocionales del régimen.Sería muy extenso describir el espectro social que, debería, exponerse en los medios de comunicación locales, pues en ninguno existe la investigación periodística ni en su versión más tranquila, que es la cuestión electoral actual, por citar el que la entidad ha sido usada aun su pobre desarrollo humano, como un laboratorio electoral por toda la parvada de partidos políticos y sus experimentos de coalición, verdadera bazofia que denota –y determina- que no serán éstos los que implanten un criterio sociopolítico que conlleve a una nueva cultura democrática.

Menos que se dé la investigación periodística en el ámbito social, cuyo fenómeno no nace con el EZLN, y obligaría a una retrospectiva que incluiría un trabajo sociológico serio, que sorprendentemente no han realizado en ninguna universidad pública o privada, porque orangutanes dominantes no permiten que circule el conocimiento desde las ramas de sus rectorías.

Decía pues que el periodismo no ha hecho su función social, y ni la haráen la medida en que están las cosas.

El modelo, el esquema no lo permite, sin embargo hay garbanzos de a libra que de vez se publican y demuestran el que, sí hay madera para quemar sobre tanto sin verguenza incrustado en el poder, amparados por grupos políticos o partidistas de los que se columpian cínicamente.

Me alegró saber que al ejecutivo no le interesan los halagos.

Y es que verdaderamente la situación social del estado no ha cambiado; los más bajos índices de desarrollo humano –que comprende muchos aspectos de la cuestión asistencial, educación, salud, nutrición, educación -¡Ufff!-, cada una con su espectro social que merece, desde luego, una investigación periodística seria que, concientice a nuestra sociedad pero sobre todo, a nuestros políticos, especialmente a los diputados y alcaldes, ignaros muchos de éstos de lo que hacen, pero sintiéndose los plus ultra en el cargo, y ya no se diga los que se llaman “amigos del gobernador” como si eso, les quitara lo pendejo, lo abusivo, lo prepotente, lo insensible.

He leído por ahí y por allá a los que se “postulan” como los periodistas incorruptibles, como los defensores de la libertad de expresión, como los modelos de la ética periodística y hasta como los anunciantes del apocalipsis chiapaneco como conocido diario durante todos los días del sexenio pasado y vociferan sus cualidades de vidrio en medio de gitanos.

¡Por dios!

En éste medio todos estamos en medio, por lo que escupir para arriba es pleonasmo.

Los que hoy defienden al periodismo antes lo persiguieron, y los que antes lo denostaban ahora viven de ello.

Queda claro que la profesionalización del ejercicio no esta en la mayoría de los columnistas que no sé porqué se creen la non de –y en- éste arte. Sin embargo, se nota en la mayoría de los reporteros esta situación académica, y por fortuna es la nota informativa la reina del periodismo.

En ese nivel, seguramente en lo futuro algunos estarán en las columnas, y esos algunos expondrán a los lectores apuntes que nada tengan que ver con los aspectos e intereses personales muy marcados por éstas provincias –pues pocos saben disimular el porqué del destinatario-, indebido para los espacios de considerados de fe pública.

Así que el punto no es criticar al otro: es que se impulse la necesidad de que la prensa debe criticarse así misma, pues su felonía e ignominia está testimoniada en todo lo que no analizaron durante decenios, mientras la desigualdad y el desplazamiento social y la ausencia institucional se acumulaban, desparramando miseria por toda las zonas más olvidadas de Chiapas, semejantes aun a las más rezagadas de Asía o Africa.

De ese tamaño, primo, fue el descuido.

Envío

¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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