Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com
Pena ajena
Aunque ya se está volviendo repetitivo, me cae, no haya uno como tomar la
tangente en este o mejor dicho estos, complicados cuan risibles asuntos que
dirimen los panistas lo mismo del orden estrictamente local o municipal,
que estatal y nacional. Y aún más, allende nuestras fronteras. Pero antes de
continuar, permítanme una breve anécdota, precisamente, ahora que
mencionamos a los tres ordenes de gobierno, municipal, estatal y federal.Pues, resulta, que conocí no hace muchos años, a tres hermanos en donde el
mayor cursaba la carrera de Derecho en una universidad privada, de esas casi
patito pero que no lo era nomás lo parecía (o no señores de la UM de San
Cristóbal y ex secretario del ramo) decía, estaba por concluir sus estudios.
El otro apenas se iniciaba en esas lides universitarias, pero este en la
UNACH, obviamente en Sancris. El tercero de ellos, apenas y arrancaba el
bachillerato pero al igual que sus hermanos mayores, ya pintaba para
“abogueitor” que ni mandado. No le ganaban una, no, le ganaban ¡todas! (Es
chiste y mensaje para los lic’s) Y dije breve ¡aja!
Bueno, pues, les cuento y concluyo que, hace apenas unos días atrás (ni
modos que adelante no sea sonzo), me encontré a los tres hermanos (y no es
zapatería) y la verdad, luchones como siempre han sido, me dio un resto – y
no es precisamente lo que me quedaba – de gusto saludarlos. Así y después de
la obligada salutación de rigor, les pregunte que, qué era de sus vidas y
labor; pues, ya vez, dijo el chiquitillo de los tres, el chunco pue’ (nada
que ver con candidato verde, verde, que piensa que es igual “aguamiel que
pulque”), se lanzó presto a darme pormenores de su condición laboral y dijo
así: mi hermano mayor es licenciado federal, mi otro carnal es licenciado
estatal y yo, vociferó en tono ufano, yo soy licenciado municipal.
¡Acabáramos me dije!
Y sí, en efecto, los tres eran licenciados en Derecho, pero a su real saber
y entender, el mayor que trabajaba en una delegación federal, era, por
supuesto, el Licenciado Federal; el de en medio que trabaja en el gobierno
del estado es – claro – Lic. Estatal; y el más pequeño de los tres (¡ay mojo
cochis!) que trabajaba en el municipio, aja, era el Licenciado Municipal.
¿Cómo la ve? Tronco de licenciados. Pero esto comentado, no pasa de ser una
mera anécdota. Los tres, la verdad, son muy chambedores. Saludos mis licos
federal, estatal y municipal. (Un cuarto, a lo mejor, hubiera sido
Licenciado Internacional, digo, si trabajara en alguna embajada)
En qué nos quedamos ¡ah sí!
Pero en-volviendo al tema, los panuchos de acá, hoy se amanecen – y sin sus
quinientos pesos – con un candidato a la gubernatura para nada más ahí
mañanita, éste decline a favor de un priista. ¡Óigame no! O como diría Paco
“Dérbez” Rojas es que ¡ me ahorcó! Y ahora, como no aprendida la receta de
la incongruencia y el desencanto ciudadano, la designación vía dedazo e
imposición de sus candidatos lo mismo a presidentes mañocipales que
“diputeibols” locales en la elección que corre, los está poniendo contra la
pared electoral y el caso más claro y a la vez más burdo, está en el
chaqueteo que se traen con la elección de su candidato a presidente
municipal de Tuxtla Gutiérrez, cuando ahí nomás enferman al primero de ellos
y que no es otro que el empresario Sergio Granda. Pero, como diría Raúl
Velasco; “aún hay más”.
Ahí nomás, decía, le juegan el dedo a un pobre muchacho que “ni fu ni fa”,
César Bernardino Serrano Nucamendí, quien después de ser designado como
candidato oficial y único, mismo que crecido al castigo se sintió César
Foxito, lo que le llegó a declarar que para un caballo como el PAN se
requería de un gran jinete como él; ¡mocos! Que le asientan un “soflámelo” y
que me lo bajan del caballo. El de una feria, ya era bronco para él.
Total, y para no hacerles el cuento más largo, el Comité Ejecutivo Nacional
blanquiazul, ordena que se reponga el procedimiento de elección interna para
que, tanto el joven Bernardino Serrano, pero además, la señora Socorro
Zavaleta de Araujo a la sazón esposa del diputado local y ex presidente
municipal de Tuxtla, así como el también joven Carlos Pedrero, compitan por
la candidatura. Y sí, así como en las caricaturas de Batman, que se empiezan
a oír los; ¡zas! ¡pum! ¡zoc! ¡cataplum! (En claro español se oiría así;
¡mocos! ¡sóplale! ¡riata! ¡tómala barbón!)
Pero, qué creen, que por dictaminación del mismísimo Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al joven Serrano, de apellido claro
ya que es tuxtleco, éste órgano jurisdiccional máximo en la materia, le
reconoce su candidatura y resuelve se le reconozca como candidato. La
verdad, no me extrañaría que “más al ratito después” (dicen en Chamula), los
panistas se saquen de la manga un “as” con el que, cual ilusionistas, vengan
a imponer a un cuarto o un quinto candidato, da igual. Tal vez, sólo tal
vez, un “conejo” de la chistera.
Ya de salida
Y ya para agotar el tema porque hasta empiezo a ver puntos azules en el
monitor, y para que vean que el mal ejemplo cunde parejo, qué decir del
dirigente nacional del (costa) azul partido, el señor Manuel “Espinoso”
Espino, quien ha recibido como tarea de parte de su ex patrón Fox (así
corren versiones) hacerle la vida imposible al mandatario nacional Felipe
Calderón, creándole conflictos internos y ahora internacionales, cuando en
la tierra, sí, en propia tierra del señor Hugo Chávez, Presidente de
Venezuela, le crítica su actuación como gobernante y de no permitir la libre
expresión.
¡Claro! La respuesta fue inmediata y contundente. El presidente venezolano
le advirtió y lo dejó como una política a seguir, que ningún extranjero les
iba a decir en su propio país qué hacer y menos a criticarlo; “¡que se
larguen!” Exclamó enfático y agregó: “si no se van, yo mismo los voy a
echar” (del pelo decimos acá) y sin más comentarios habría que recordar la
libertaria frase de Don Benito Juárez: “Entre los pueblos como entre las
naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. (¡No me ayudes compadre!)
Me queda claro.
