*Suerte de años
René Delios
La queja de que el sector privado no participa en la cuestión cultural como debiera ha sido de siempre.
El capital chiapaneco tiene posibilidades de hacerlo, y salvo exposiciones pictóricas de damas adineradas no se ha visto más participación. Esas exposiciones no son malas; son parte de la expresión social, pero no tienen vanguardia, lo que se llama vibra, fibra y hebra en sus trazos, recogidos no de la imaginación como muchos para jugar con el surrealismo, impresionismo o subjetivismo, no. Sin datos a partir de las cuestiones sociales, sean éstas manifestaciones de la misma cultura, de la insatisfacción, de la protesta.
Porque en ese sentido veo puro pintor más comprometido consigo que con el tiempo que le tocó vivir y, salvo excepciones, la misma vaina se ve en poetas y escritores a grado tal que, “Versos Patrios” de Rodulfo Figueroa, escrito en septiembre de 1895, tiene más actualidad que otros diferidos en sus sueños.
La cuestión cultural esta como desvinculada. Poco sabemos de lo que se hace en Tapachula, por ejemplo, un lugar que se debe estudiar y medir el hasta dónde se ha dado la asimilación cultural, de lo que exponen aisladamente y sin la promoción debida, el catalogo debido y, pudiera ser que lo mismo es con escultores, escritores y poetas, músicos y otras expresiones.
No es la idea acusar de que no hay visión social por parte de los creadores; la hay y mucha, contrario a lo que dicen los políticos que son los que autorizan los presupuestos de miseria para la cultura. Los intelectuales son importantes cuando destacan en el ámbito nacional o internacional.
Y luego los presumen como propios.
Larga será la discusión, pues es poco el presupuesto para cultura, por lo que otra cosa sería sí la iniciativa privada le entrara a la difusión, promoción y producción de ésta. Pero no con centavos y mucha imagen. Al contrario, muchos pesos y poco culto a la imagen.
La iniciativa privada ya no debe ser el espectador. Necesariamente debe ser actor en todos los ordenes de la cuestión chiapaneca. Si buscan puestos públicos es porque quieren servir ¿O servirse?
Hay una cuestión que debe iniciar; bien pueden invertirle los empresarios a la cultura y hasta lograr que se les exenten impuestos: la cultura es cara, pero deja.
Pero a cómo están los criterios, de que los trabajadores de la cultura son esto y aquello y no producen nada, es muy difícil que los tomen en cuenta, y menos con una elite institucional ensimismada en sentirse el portador de la verdad social del estado.
Volteen a la cultura; deja más que invertile a los partidos: nos da identidad, prestigio, lugar.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
