TUBO DE ENSAYO

*Integral

René Delios

Muy seguramente en un inicio la opinión pública no se midió el alcance de las ciudades rurales, a las que posteriormente le agregaron el término sustentable, y cuya prospectiva en materia ecológica se disparó no precisamente en torno a ésta propuesta urbana, sino en las áreas que dejen los que se vayan integrando a estos centros de población novedosos, al dejar de depredarlos en todo sentido.El calculo del beneficio pues, se multiplica; no solo en el concepto de desarrollo humano, sino también ambiental, y eso hace de facto a las ciudades citadas, sustentables y en la medida en que se construyan más con sus accesos y asistencias, serán integradoras a los estandares de la vida estatal.

Obvio es que hay escépticos, generalmente los radicales a todo lo que huela a gobierno y, los otros, los que son del grupo derrotado por el actual régimen.

Las ciudades rurales sustentables apenas son un proyecto en desarrollo; habrá que medir su alcance a corto plazo; en materia ecológica y social un año será suficiente en algunas zonas, en otras, dónde la depredación –y en consecuencia la erosión- ha sido mayor, como sucede con el centro del estado, a mediano plazo.

Es un estupendo proyecto, en el que todas las dependencias inciden. Lo hace también la iniciativa privada nacional y no demora la internacional, luego del visto bueno de ACNUR, y haría muy bien un aval de la OEA y de ahí la ONU, para que se adopte éste concepto sustentable en todo el mundo, pues aunque parezca increíble –por las cifras que se manejan para cada ciudad- son muy económicas ante lo que cuesta construir –y adquirir- un fraccionamiento en la apretada Tuxtla Gutiérrez, por ejemplo.

Sin embargo, este programa se puede ampliar.

En efecto, en los medios urbanos hay problemas para que las familias de escasos recursos adquieran una casa. Y no es la referencia a las que viven de sueldos mínimos, sino a aquellas que emigraron del medio rural y viven hacinadas en vecindades insalubres, de un solo baño.

Esas familias no tienen ninguna posibilidad de crecer y ninguna garantía para adquirir una vivienda digna.

Pero a lo mejor en otro momento el programa de referencia, pueda sufrir una mutación administrativa, y superada la dispersión social en el medio rural –de la que viene su concepción primera-, se pueda atender a éstas gentes que también son marginadas en medio del desarrollo citadino.

El proyecto Ciudades Rurales Sustentables ha merecido mucha aceptación; es –aparte del grito de inconformidad zapatista- una donación de Chiapas –y su gobernador- a México, al mundo: un concepto claro y transparente, en el entendido de que los coadyuvantes hacen su parte con su gente, solo apegados al formato original.

Es algo bueno, muy bueno, para humanos y el habitad.

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