*De risa
René delios
Tan solo una oteada en el escenario recién electo por el priismo en Chiapas, para que nos quede claro que es de risa lo dicho por Beatriz Paredes Rangel la dirigente nacional del tricolor: “El Partido Revolucionario Institucional trabaja en un blindaje para la elección de sus candidatos a la Cámara de Diputados con rumbo a los comicios de 2009, a fin de evitar imposiciones y “amiguismos” que nos llevarían a repetir escenarios como el de 2006”.Y es que seguramente envalentonados por los resultados alcanzados en 2007, en la cúpula nacional de ese partido preparan una poción propia de la democracia interna que nunca han practicado, y venderla a la militancia que se aleja como un nuevo atole con el dedo.
Porque juran, con lagrimas en los ojos tras una relectura a sus documentos básicos, que se privilegiará la democracia interna, el reconocimiento a los liderazgos naturales y la unidad.
¡Ooooorale!
Deslizando que tras los resultados de 2006 que ubicaron al PRI como la tercera fuerza política electoral en el país, los priistas dicen que van a dar la batalla para recuperar la mayoría en la Cámara de Diputados en los comicios federales de 2009 y perfilarse con mayor fuerza para 2012. Así nada más, al estilo de los tecnócratas que han jodido a éste país; así a la brava, dicen lo que van a hacer hasta 2012 sin realizar un recuento de los daños y desencuentro de criterios en lo que para esa fecha serán doce años de haber perdido el poder, y proponen valentonamente un histórico borrón de su pasado fundante y la constitución de una nueva cuenta política, rebosante de unidad.
Así no es la vaina; de qué PRI hablan los que proponen eso ¿Qué ignoran la sabia que les dio forma? Pues como siempre, en la cúpula miden desde los vitrales y total que con esta propuesta de marras, caen en lo que dicen que están negando.
Digo, porque sin contar con un diagnóstico de los errores en que incurrieron en las elecciones de 2000 y 2006, el PRI asegura que ya aprendió la lección de que cuando está dividido sólo obtiene derrotas en los procesos electorales.
Mira que brujos.
A juicio de la líder nacional de ese partido, Beatriz Paredes Rangel, para alcanzar el éxito electoral se deben evitar, entre otras cosas, “favoritismos”, “influyentismos” y “dedazos” en la definición de candidatos, cuando eso fue, precisamente, lo que hizo fuerte al PRI. Esas aplicaciones, como sus mecánicas anexas llamadas corporativismo –destinado a la clase obrera y gremial-, clientelismo –destinada a la clase empresarial-, paternalismo –destinada a la clase campesina y pobre- e institucionalismo –exclusivo para la clase política-, fueron en conjunto lo que sustentaron al presidencialismo mexicano.
Así, el PRI no era un partido, era una institución por la que el presidente designaba a su sucesor y ejercía así su más grande poder, invalidando por sexenios a la democracia y su privilegio social: el voto popular para elegir a su gobernante.
Fingir demencia no es curar al doliente partido.
El PRI merece una refundación; su desgaste político es tremendo y su actuación igual: los vemos hoy en las cámaras de la Unión sirviendo a la partidocracia, a los intereses que fluctúan alrededor de las iniciativas de urgencia nacional, imponiendo criterios ajenos a la necesaria evolución del estado mexicano.
Mírenlos en las entidades federativas, en dónde aun tienen feudos, practicando todavía el institucionalismo a ultranza, y en dónde no son gobierno, pues se mantienen disciplinados –como en Chiapas- sin flamas ni observancias.
Pero muy jorondos dicen desde su cúpula nacional que el PRI cambia a la democracia interna, al reconocimiento del trabajo político de la base, a la observancia de sus documentos básicos.
Podemos decir desde la poltrona de la experiencia electoral, que no.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
