Comentando la noticia

Alfonso Carbonell
Alcar56@hotmail.com

Reflexión Dominical

“Para mi nieta Valentina, fruto de la unión de mi primogénito Gilberto y su hermosa esposa Lupita, que el pasado Domingo 20 de enero (día de San Sebastián), vio el primer rayo de luz de este desaclimatado planeta. Habrá que construir, entonces, por ella y por todos los infantes nacidos y por nacer, un mundo mejor; más limpio, más responsable, más libre y justo. Pero sobre todo más nuestro”.
Reproduciros y multiplicaos (mandato divino):

Tal consigna bíblica, le da sentido al titulo de estos comentarios. No es, por supuesto, ni una sátira o parangón de mal gusto con lo que el obispo Felipe Arizmendi Ezquivel, realiza domingo a domingo y que se publica en varios diarios locales entre los que está, claro, este su diario Expreso Chiapas. No. Dios me libre.

Reflexión, porque es, y precisamente a raíz de tan grande acontecimiento para mi y mi familia, me queda claro, que uno empieza a encontrar, como siempre, más preguntas que respuestas sobre de lo que a estas nuevas generaciones, les depara el futuro. Empezando, por supuesto, por lo que hacemos todos en el presente. No me gustaría entrar a una valoración porque, compartirán, se nos podría enfermar el alma.

Baste sólo señalar, que ante los cambios climáticos que hoy rondan a la humanidad entera sin excepción, y en donde lo mismo sus efectos los padece el ser más potentado que aquél que está sentado en el quicio más extremo de la miseria, son una realidad que llegó para quedarse y padecerse. Lo que a los chiapanecos nos ha pasado desde aquel infausto huracán Stan (y de mucho antes atrás), hasta las más recientes inundaciones en varios municipios de la entidad y sin dejar de mencionar la tragedia de Juan de Grijalva comunidad ribereña del municipio de Ostuacán, que desapareció por el desgajamiento de un cerro que provocó un “tapón” con las consecuencias de todo mundo -literal- conocidas, decía, son muestra fiel e irreverentes de lo que el también llamado “calentamiento global” están provocando. A la pérdida material y de vidas, se suma el lastimoso éxodo de familias enteras.

Dominical; simple y sencillamente porque fue el domingo, el día que, y a raíz insisto, del milagro que es la vida, me di a la tarea de empezar a bordar sobre el tema.

El milagro de la vida

Y ya que toque la frase, retomaría un pequeño fragmento de una poesía del insigne poeta chiapaneco en tanto universal Jaime Sabines, que habla sobre Dios, aquel viejo algo cegatón. Y lo retomo a raíz de que en un breve tramo de tiempo -del 7 al 20 de enero- la vida y la muerte, se vinieron sobre mi cual avalancha de emociones encontradas; la fecha del nacimiento de mi señor padre Alfonso Carbonell Javier el día 7 (q.e.p.d); el doloroso fallecimiento el día 8 de mi madre María Teresa Chávez Olguín; mi cumpleaños el 16 y, ahora el día 20, el nacimiento de mi nieta Valentina Carbonell Flores. Los claro oscuros de la vida. Y de la muerte.

Y pareciera ante esos acontecimientos, acontecimiento como el de que Dios (con respeto para quienes no son creyentes) en un abrir y cerrar de ojos, me quita a mi Madre y me da una Nieta. Es decir, que en su “enojo y contento” (que es la idea que subyace en el poema de Sabines), emite la “justa determinación” – mi madre estaba en una situación de salud de extrema delicadeza- de darle a mi madre reposo en su muerte y a mi nieta el gozo en la vida. Y sin más preámbulos y dedicada a Teresa y Valentina, el poema a Dios de Jaime Sabines:

Ya de salida

Me Encanta Dios

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida ¿no tú ni yo? la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho frente al ataque de los antibióticos ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia y se agita y crece cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

¡Comparte la nota!