TUBO DE ENSAYO

*Los rojosos

René Delios

El polifacético Porfirio Muñoz Ledo y Laso de la Vega, que para éste bodrista es uno de los cráneos más completos y complejos que ha dado México en el siglo XX, autor de la frase aquella –en referencia a algunos izquierdistas in vitro- “no pueden cambiar de mujer y quieren cambiar éste país”, vuelve a dar que hablar. Hace días lo nombraron coordinador del Frente Amplio Progresista, que aglutina al militantes del PRD, del PT y de Convergencia, con las protestas manifiestas de muchos éstos, pues aseguran que nunca los consultaron y que no era la persona idónea, pues Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, a navegado por toda la fauna conocida de partidos políticos nacionales: lo mismo ha estado en el sol azteca, que colaborando con el PAN, a pesar de tener un origen priísta, por lo que le cayó bien el PVEM.

La cosa es que en su primera participación oficial, representando al FAP, Muñoz Ledo se va de gira a Guatemala nada menos que con el presidente Felipe Calderón –e hizo escala antes acá, en Chiapas, en Jiquipailas, como nombra a ese su lugar mi subcompadre Pepé Figueroa-; a Muñoz Ledo no reconocen como su representante ni el PT ni Convergencia y mucho menos el PRD, ya no decir Andrés Manuel López Obrador, que de ‘usurpador’ no lo baja.

Menos ahora que se fue de viaje con el enemigo número uno del Frente Amplio Progresista -al menos en el papel-, ¡y en gira internacional!

Esa no fue una equivocación, no fue una casualidad. Eso fue a todas luces calculado.

La información destaca que Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, fue uno de los invitados especiales del presidente Calderón, junto a Manuel Espino, el ex dirigente del PAN. O sea que decidió ir con el presidente pese a todo lo que los integrantes del FAP han dicho de Calderón en todo éste año.

Ese es Porfirio, el ex priísta presidente del PRI, el ex perredista dirigente nacional del sol azteca, el ex candidato del PARM a la Presidencia y quien le levantó el brazo en señal de triunfo a Vicente Fox en la columna a la Independencia.

¿Cuánto durará don Porfi en ese cargo? Porque por eso lo invitaron los de la oficina de la presidencia, por coordinador del FAP, y supuestamente le apuestan a que negociará lo necesario con los representantes populares del PRD, Convergencia y PT, para hacer pasar la reforma energética, que es lo que tiene en revuelo ahora a los legisladores integrantes del FAP, con los del PRI y el PAN, en el entendido de que López Obrador los retó a debate para discutir que PEMEX no necesita financiamiento y menos del dinero extranjero, so pretexto que con los excedentes del petróleo –que son los que se destinan en gran parte a las entidades productoras- se resuelve la modernización de las refinerías, para no andar procesando gasolina en el exterior.

Total que la polémica crece y el nombramiento de Muñoz Ledo también, aunque no para bien.

Como tampoco la imagen de López Obrador, quien con toda tranquilidad afirmó que no está buscando, desde ahora, la Presidencia en el 2012, que lo han mal interpretado, pues lo que quiere es sacudir las conciencias del país.

¿Quién le cree?

Salvo la retórica de que el petróleo, la CFE y no el campo mexicano son los estratégicos, se pasaron catorce años peleando la apertura económica en la petroquímica secundaria y la concesión de la distribución eléctrica, desamparando al campo.

Ahora, que esa vaina les pega de frente, se desgarran las vestiduras cuando al agro nunca lo vieron como cosa prioritaria y de seguridad nacional.

Porque el campo para Estados Unidos y todo país poderoso –desde los antiguos persas, coño- ha sido prioritario, todo cultivado, rendidor.

Pero en México no. Lo llenaron de corrupción, de amibiasis institucional.

Ahora otra vez el petróleo a la disputa y, el campo a la demagogia.

Pues a ver si puede Muñoz Ledo acercar a los perredistas, a los petistas, a los de convergencia con los panistas y priistas. Algo así no ha pasado en mucho tiempo, salvo, claro esta, que las cosas se den de manera individual. Ya pasó una vez con el PRD, los llamados cien que asistieron a un desayuno con Calderón el 20 de marzo de 2007, y que le revolvió todas las tripas a Obrador que, por poco llama traidor a Carlos Navarrete, quien coordinó el convite con el palacio del Covían.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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