TUBO DE ENSAYO

*Pintados de azul
René Delios

Eran dos los rojistas destacados que buscaron el pasado dominio la dirigencia municipal del PAN en Tuxtla Gutiérrez, para incidir desde ésta en la elección del próximo dirigente estatal, pues aparte de ésta dirigencia tienen en la mira Tapachula, San Cristóbal, Comitán y Pichucalco, obvio Ocozocoautla y dieciocho municipios más en dónde tienen presencia y son gobierno municipal y por ende quieren tener delegaciones fuertes que les ayuden en su objetivo para marzo de 2008.
Por eso Carlos Palomeque Archiva, el actual representante del PAN ante el Instituto Estatal Electoral, y Víctor Méndez Sarmiento, el contradictorio dirigente estatal buscaron afanosamente el colocar un incondicional en esa posición tuxtleca.

¿Y cual fue la brillante solución que encontraron los dos para asegurar la supervivencia del clan Rojas ante la muy mala relación que hay con gobierno del estado? Pues que Carlos Palomeque, quien le entregó la dirigencia a Víctor Méndez, sea el que la reciba nuevamente en marzo de 2008 y asegurar así las prerrogativas y ni vivir en el error. Así que para lograr ese objetivo, primero necesitaban controlar la dirigencia tuxtleca que dejó Paco Bedwel -hoy en la subdirección estatal del Isstech-, y cada uno hubo de buscar su candidato (Para hacer la jugada de que no iban juntos), y así Romeo Jiménez tenía el padrinazgo de Carlos Palomeque, mientras que Mirna Torres el de Víctor Méndez; cualquiera de los dos que hubiera ganado el domingo merecería la adhesión del otro.

Para asegurarse de que César Rodríguez Cal y Mayor -el tercero en ésta discordia y quien ganó la dirigencia municipal panista sin padrino alguno- no les truncara la tirada, hicieron hasta lo imposible unos días antes para que fuera suspendida la asamblea municipal del domingo, cuando advirtieron que Rodríguez les iba a dar una pela en el otrora bastión de ellos: Tuxtla, de la que Palomeque fue diputado y Méndez regidor.

¿Cómo permitir que les ganaran la municipal y con ello dejar en claro el mensaje de que los panistas tuxtelcos nada más ya no los quieren? Quedó claro el domingo que, perdieron su capacidad de convocatoria y ahora es poco el capital político que le pueden ofrecer a Rojas.

Pocos como Carlos Palomeque o Víctor Méndez para hundir a ese partido en la corrupción política. Los educandos de Paco Rojas -cada cual cuando fue dirigente estatal-, hizo lo necesario para que el panismo perdiera espacios y credibilidad en un solo sexenio.

Surgidos de la oligarquía de clanes y tribus que le dio forma al panismo chiapaneco, son parte de los que en los partidos no entienden que eso no es ya aceptado por la base militante que, o no vota por sus propuestas o se retira del trabajo político, y como consecuencia vemos tanto el abstencionismo como éstos reverses contundentes a las dirigencias de parte de “su” militancia.

Y es que el bloqueo a la democracia interna genera esa falta de participación o el hartazgo e impacta en la formación de cuadros e impide el surgimiento de nuevas expresiones, como la de César Rodríguez en éste caso azul, que tienen otra idea de partido, y no la soberbia que hundió al PAN con Carlos y Víctor. Ambos no pudieron con una imagen que les creció de frente. Les pegó duro al ganarle a un dinosaurio azul la diputación local del lado oriente de Tuxtla Gutiérrez en 2001; posteriormente en 2004 les quitó la capital sin esfuerzo alguno y para 2006, llegaba a la gobernatura aun la jugada deleznable de abdicación al PRI por parte de Paco Rojas y el dirigente nacional Manuel Espino. Total que un panismo cansino llegó a 2007 con los males tremendos del PRI y del PRD, con candidatos externos, caudillos, santones y hasta líderes “morales”. Se ha encajonado en una selecta burocracia y corrupción políticas que, impedían el surgimiento de nuevas expresiones que impulsen una nueva cultura democrática a su interior, al menos hasta el domingo en que, César Rodríguez Cal y Mayor, los barrió dos a uno y provocó el enojo de los “encumbrados y encubiertos santones.

Contrario a lo que se cree, César Rodríguez Cal y Mayor no es parte de la cofradía exquisita del PAN estatal que presiden los Rojas, los Araujo y demás subgrupos; es de esos militantes que plantea un trabajo político diferente -ya veremos si sin corrupción y tráfico de influencias-, dejando crecer a las expresiones internas, pero sobre todo a las y los jóvenes, para quitarle la reuma a ese partido sin ideólogos ya no vanguardistas, pero si al menos con un criterio social basado en lo que hay para poder ser propositivos y sin arrastrismos, porque una cosa es coincidir y otra caer en la ignominia.

Ahora una nueva expresión nacida del voto militante llega a la dirigencia municipal más importante del PAN en Chiapas, y que tiene frente un trabajo titánico ante el crecimiento real del PVEM y del PRD -como se haya dado, pero ahí están las cifras- en la capital del estado, muy aparte de abrirse camino entre las patas de la jurásica manada azul que se niega al cambio generacional.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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