TUBO DE ENSAYO

*Consecuencia

René Delios

En un solo tajo los chiapanecos perdimos a por lo menos dieciséis seres queridos cuando el “severo desgajamiento de un cerro cayó sobre el cauce del Río Grijalva”, lo que provocó un desplazamiento abrupto de agua y lodo que cubrió en forma momentánea a la comunidad de San Juan Grijalva”; esto es decenas de toneladas de agua y lodo que llegaron de pronto a un pueblo tranquilo de Ostuacán, que vivió un infierno de agua en otro tenor, al que viven nuestros hermanos tabasqueños.Lo que sucede con el fenómeno de agua en el sureste mexicano es colosal. Supera con mucho la capacidad de todos los niveles de gobierno ante la magnitud del impacto, y solo con la ayuda de la sociedad nacional e internacional podrá superarlo.

El impacto en Tabasco, pero especialmente en su región sur -por ubicar la colindancia- con el norte de Chiapas es directo; ambas zonas tienen una relación más que vecina, hermanada por muchas razones étnicas y por lo tanto culturales, pero también comerciales que, son la que estrechan más las relaciones y ello se da desde hace siglos.

Los tabasqueños han perdido a dos paisanos, en Chiapas, de un tajo, por lo menos dieciséis, no sabemos si en ambos casos por falta de información.

Lo cierto es que por alguna causa, desde varias esquinas se dice e insiste que no se trata de hacer de esto una cacería de brujas, muchas de ellas seguramente sean personas ya muertas, conocidas o desconocidas, que contribuyeron con sus malas políticas o mal diseño de proyectos a lo que esta sucediendo tanto en Tabasco como en Chiapas.

Ciertamente después de la desgracia -como se hizo en el caso del Stan y el “descubrimiento de la desforestación en la Sierra- los estudios computarizados precisarán las causas de inundaciones y desgajamientos, en algo que tiene un origen humano; vemos en los noticieros sensacionalistas de la televisión -que justifica la explotación del morbo con la insistencia de que la ciudadanía mexicana sea solidaria- las primeras animaciones del porqué Tabasco se inundó, a consecuencia de la marea alta que provocó un tapón que no dejó salir al mar, el agua dulce del Grijalva y la precipitación pluvial sobre esa entidad.

La comuna que sufre, necesita saber porqué padece esos fenómenos. Desde el huracán “Gilberto” -un monstruo de viento y lluvia”, como fue descrito- que afectó Yucatán en 1988, se puede apreciar que éstos fenómenos han incrementado la cantidad de agua -como las tormentas tropicales- que transportan, e incluso desde esas fechas se ha prolongado la temporada de lluvia fuera de lo normal, en el entendido de que estamos en noviembre, penúltimo mes del año.

La cuestión entonces amerita estudios serios, específicos para la región.

La cuestión es ¿Hasta dónde impacta el calentamiento global aparte de prolongar la estación de lluvias e incrementar la cantidad de agua precipitada sobre el sureste mexicano?

Nadie contesta, pero necesitamos saber científicamente qué sucede, por que esto va creciendo y no sabemos si ya influye en las corrientes marinas que, suben calidas al cono norte del mundo desde el Caribe, como ha sucedido desde hace miles de años desde la última era glacial; esas corrientes allá se enfrían y vuelven a su ciclo, pero si se registra un incremento en su temperatura en un par de grados, el efecto sobre los el glacial inmenso del norte sería catastrófico.

Por el momento lo que vemos se padece en las regiones ecuatoriales, pero la alerta mundial debe darse si en unos años se extiende hasta las líneas de los trópicos de Cáncer y Capricornio con la misma fuerza devastadora.

La humanidad esta empezando a padecer las consecuencias reales del calentamiento global.

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