Amalia D. García Medina
“Sin maíz no hay país y sin frijol tampoco” es la frase con la cual los agricultores expresan con claridad la delicada situación en la que se encuentra el campo mexicano ante los efectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La entrada en vigor del capítulo agropecuario a partir del primer día de este año está generando movilizaciones en todo el país que llaman la atención sobre la necesidad de alcanzar grandes acuerdos y acciones inmediatas que den viabilidad a millones de mujeres y hombres de la sociedad rural.
Hace unos días pasó por Zacatecas la caravana Francisco Villa, del movimiento nacional “Sin maíz no hay país”, que partió desde Ciudad Juárez el 19 de enero y que el día de hoy participará en movilizaciones en la ciudad de México. En aquel momento expresé mi solidaridad con esta causa y hoy la reitero porque estoy convencida de que sus planteamientos son legítimos y pertinentes.
La entrada en vigor del capítulo agropecuario nos obliga a todos los mexicanos a unirnos para construir un gran pacto a favor del campo y en defensa de la soberanía alimentaria. México es uno de los países más desiguales del mundo y más de 60% de la pobreza se concentra en las comunidades rurales.
Hace 14 años, cuando entró en vigor el TLC, se afirmó que se diseñarían estrategias y programas para preparar la apertura comercial orientados a equiparar la competitividad de los productores nacionales para que las desventajas fueran eliminadas. Ahora, en 2008, la enorme brecha se mantiene debido, en gran medida, a las diferencias de los subsidios que se destinan en Estados Unidos y Canadá en comparación con los que se aplican en México.
Es cierto que se han incrementado las exportaciones de productos del campo con el TLC. Ese es un dato positivo. Pero las importaciones de alimentos a México han crecido a la par y son muy superiores a lo que logramos vender al exterior. Son casi 8 mil millones de toneladas de maíz las que ya se traen cada año de Estados Unidos. Además, desafortunadamente, los ingresos por exportaciones agropecuarias sólo llegan a 2% de las unidades de producción, mientras que 98% de los campesinos mexicanos no exportan y sí, en cambio, tienen que comprar una buena parte de sus insumos fuera del país, como los fertilizantes, herbicidas y maquinaria.
Pero el tema de fondo es la soberanía y la seguridad alimentaria. Tenemos que reflexionar sobre si vamos a permitir que la alimentación de los mexicanos y que la vida de millones de familias campesinas dependan de los vaivenes del mercado mundial. O si vamos a actuar para evitar los efectos negativos del comercio mundial, sacando el mayor provecho a la apertura, pero también cuidando a nuestro campo con medidas de protección, tal como lo hacen todos los países del mundo, especialmente los más desarrollados.
Los granos básicos, por ser la base de nuestra alimentación, de nuestra cultura y de nuestra economía campesina, deben seguir con algún grado de protección y, al mismo tiempo, con un intenso plan de mejora de la competitividad.
En Zacatecas el campo es una prioridad y hacemos el máximo esfuerzo para destinar apoyos, por lo cual hemos logrado multiplicar varias veces el presupuesto que aporta el gobierno del estado; pero requerimos de más recursos federales porque necesitamos ir por mucho más.
Esta es, sin duda, una batalla que exige una gran estrategia nacional en la cual participen todos aquellos involucrados en el sector, con acciones coordinadas y complementarias, en las cuales el diálogo y la concertación sean las herramientas privilegiadas.
Finalmente, debe reconocerse la diversidad del campo fortaleciendo el federalismo y privilegiando la operación de los programas desde los estados y con la participación de las propias comunidades rurales en la toma de decisiones para beneficiar a los productores de más bajos ingresos y adecuarse a la realidad de cada entidad federativa, a través de los Consejos de Desarrollo Rural Sustentable.
Este es, desde luego, un asunto complejo que debe abordarse desde diferentes ámbitos y perspectivas. En próximas entregas me referiré a algunas de las medidas concretas que se están planteando y que podemos tomar de inmediato a favor del campo mexicano.
Gobernadora de Zacatecas
