Macario Schettino
“Sabia virtud de conocer el tiempo”, inicia el soneto de Leduc hecho famoso por Marco Antonio Muñiz. Sin duda, es privilegio de sabios entender el tiempo, pero sabios hay pocos. A la mayoría de nosotros el tiempo nos va pasando encima sin que nos demos cuenta de ello. Mucho menos que lo entendamos, que comprendamos que todo pasa, lo bueno y lo malo, incluyéndonos nosotros.
Pero no pretendo agredirlo con un texto de filosofía barata, ni de sabiduría de café. Es sólo que sigo preocupado de que, en lo general, los mexicanos seguimos el último verso del soneto, y nos solazamos en la dicha inicua de perder el tiempo. Dicha injusta, malvada, perversa, que nos evita pensar en lo que viene. Preferimos ocuparnos reclamando que el dinero del chino Zhenli Ye Gon andaba perdido, y cuando aparece, reclamando que lo repartan. Reclamando, pues, se nos van los días, y estamos terminando el séptimo mes del año.
Y este año, aunque no nos demos cuenta, está significando un cambio sustancial para el país. Este año tendremos un déficit comercial de más de 15 mil millones de dólares, el doble de lo que hemos tenido en los últimos 10 años. Y este déficit viene de un serio deterioro en el comercio de petróleo y sus derivados. Estamos exportando menos petróleo, como ya debe usted saber, y al mismo tiempo importamos más gasolina, aceites y otros derivados. Todavía nada grave, seguiremos con saldo a favor, de cerca de 20 mil millones de dólares, más o menos lo mismo de 2005 y sólo un poco menor a 2006. Pero puesto que el resto del comercio crece continuamente, el resultado final es un déficit comercial relativamente alto, que volverá a colocar el déficit de la cuenta corriente en casi 2% del PIB. Insisto, nada grave por el momento, todavía podemos terminar el año.
Pero, de seguir las cosas como van, en 2008 esto puede ponerse complicado. No lo abrumo con detalles (que puede usted ver, si le interesa, en mis colaboraciones de la sección Finanzas), y sólo le presento el escenario más probable para el año próximo. Los ingresos por exportación de petróleo (de seguir todo más o menos como está) serán inferiores a 28 mil millones de dólares (de casi 40 mil que fueron el año pasado), mientras que las importaciones de derivados de petróleo alcanzarán 21 mil millones de dólares. Es decir, que el petróleo sólo estará aportando 6 mil millones de dólares, que son muy pocos comparado con el déficit del resto del comercio, que sumará 42 mil millones en 2008. Esto es, el déficit comercial para el año próximo será superior a 35 mil millones de dólares, lo que llevará el déficit de la cuenta corriente a cerca de 4% del PIB.
Y todo esto está a menos de 18 meses de distancia. Poco tiempo, que no permite esperar mayor producción en México, ni de petróleo ni de gasolina. Tal vez para 2009 ya podríamos tener algo, si empezamos en septiembre a trabajar en ello, aunque poner a funcionar una refinería en menos de tres años se ve difícil. Ah, y falta ver quién la va a construir, porque el gobierno, como sabemos, ha propuesto una reforma fiscal que le permitirá compensar la caída de ingresos por exportaciones de petróleo, pero no le da para mucho más.
Permítame reiterar: sin reforma fiscal, el gobierno no podrá cubrir sus gastos mínimos en 2009 con sus ingresos normales, por lo que deberá incurrir en un déficit fiscal que rondará el 3% del PIB. Y sin un esfuerzo sobrehumano para poner a funcionar una nueva refinería o nuevos campos petroleros, en ese año el déficit en cuenta corriente (el indicador más importante de estabilidad) estará por encima de 4% del PIB. Estamos hablando de problemas del orden de 30 a 40 mil millones de dólares. Para simple comparación, en 2009 habría que encontrar cuatro casas con cantidades como la de Ye Gon, cada semana, para salir tablas.
Los adolescentes perpetuos que pululan en la política nacional creen que esto es un juego. Creen que podemos seguir peleando pequeñas tonterías que aportan unos pocos votos, y que mientras tanto, todo lo demás seguirá igual. Pero no es así, todo pasa. Lo bueno y lo malo.
macario@macarios.com.mx
Profesor de la EGAP del ITESM-CCM
