Riesgos anunciados

Ana María Salazar

Con la rebaja de tasas de interés que dispuso la Reserva Federal de Estados Unidos, con la posibilidad de un recorte más, además de un convenio preliminar de estímulos económicos acordados por los legisladores estadounidenses con el presidente Bush, debería reducirse la ansiedad sobre el impacto de una posible recesión en EU en la economía global. Pero para los que con regularidad participan en la reunión anual del Foro Económico de Davos, en Suiza, la crisis financiera que se vive hoy no debería ser una sorpresa, ya que en un reporte publicado para este mismo foro se había identificado que había altas probabilidades de que esto sucediera.
La reunión anual del Foro Económico de Davos, que cuenta con la participación de más de 2 mil líderes políticos, empresariales, académicos y de la sociedad civil, tiene el propósito de promover el debate entre líderes mundiales de diferentes ámbitos y encontrar soluciones a los problemas globales.

Desde 2005 en este foro se fundó el llamado Global Risk Network en respuesta a las preocupaciones expresadas de los gobiernos, las empresas y las ONG sobre la capacidad de la comunidad internacional de mitigar el efecto de riesgos globales que podrían tener un impacto catastrófico en la seguridad y la economía mundial. Al igual que en años anteriores, antes de iniciarse el foro se publicó “Riesgos globales en 2008” (http://www.weforum.org/pdf/globalrisk/report2008.pdf) para ser considerado por los participantes. En este informe, en el que participaron en su desarrollo líderes empresariales, académicos y expertos en seguridad, se identifican los 23 riesgos económicos (precio del petróleo, crisis financiera china), ambientales (cambio climático, catástrofes naturales como terremotos e inundaciones), geopolíticos (terrorismo internacional, proliferación de armas de destrucción masiva, guerras civiles, crimen organizado), sociales (pandemias, enfermedades infecciosas) y tecnológicos ( interrupción del funcionamiento de infraestructuras críticas, riesgos asociados con la nanotecnología).

No sólo habla el reporte de la crisis financiera por la práctica de promover hipotecas riesgosas y el boom de bienes raíces alrededor del mundo, sino señala también por primera vez que, desde que se publican estos informes, una de las nuevas amenazas globales que deben enfrentar los gobiernos es la posibilidad de que el aumento y la volatilidad del precio de los alimentos básicos puedan traducirse en escasez para los países más pobres del planeta. En México, el encarecimiento del precio del maíz por su utilización para producir etanol, por ejemplo. Por lo que esta preocupación surge no sólo por problemas climáticos, escasez de agua, crecimiento de la población y el uso de cosechas para bioenergéticos.

Un aspecto fascinante de estos informes es que tratan de establecer las probabilidades porcentuales de que ciertos riesgos se traduzcan en un impacto global en los siguientes 10 años, los costos a la economía global de no enfrentar estas amenazas y el posible número de pérdida en vidas humanas. Por ejemplo, las posibilidades de una pandemia global son de 1% a 5%, pero el impacto en la economía global podría ser de 250 mil millones a un billón de dólares y muertes de 200 mil a un millón de personas. Mientras que el terrorismo internacional tiene 10% de probabilidades, con 8 mil muertes y un costo a la economía global de 10 a 50 mil millones de dólares en los siguientes 10 años.

Por ser parte de la economía global, la información y las recomendaciones que proporciona este documento pueden ser fundamentales para la identificación de la agenda de riesgo del país y el desarrollo de una estrategia de seguridad nacional integral. El año pasado este reporte sugirió que los gobiernos deberían de asignar un funcionario country risk officer, que sistemáticamente se dedicara a analizar y establecer la gravedad de los riesgos que enfrenta un país, además de recomendar políticas públicas para enfrentarlas.

En el reporte de “Riesgos globales en 2008” se señala que no necesariamente tiene que ser un funcionario el country risk officer, sino que podría ser un mecanismo de coordinación entre las secretarías o una función específica dentro de cada entidad. Se señala por ejemplo la creación en 2001 de la Secretaría de Contingencia Civil. Lo importante es que alguien asuma esta responsabilidad política y operacional. Ante la legendaria falta de coordinación y colaboración entre las corporaciones de seguridad en México, este modelo debería, sin duda, ser considerado en el país.

salazaropina@aol.com

www.anamariasalazar.com

Analista política

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