Punto de Vista

Mario Tassías

Dicen que el remordimiento es el gusano de la conciencia y nace del mal obrar. Es corrosión de una gran pena. Arruina la salud. Contrario a esta aseveración, Friedrich Nietzsche (1844-1900) filosofo alemán, opinaba que: “El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería”Nuestra tendencia a victimizar lo que hacemos, o dejamos de hacer, provoca sentimientos de culpa que se manifiestan en momentos de crisis, Jean Jacques Rousseau (1712-1778) filósofo francés, lo sintetizaba así: “Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos”

En su libro The Top Five Regrets Of The Dying A Life Transformed by the Dearly Departing (2011) traducido como “Los cinco mejores excusas del morir una vida transformada siendo queridos”, Bronnie Ware http://bronnieware.com/ enumera cinco arrepentimientos antes de irse al más allá. Reintegrarse a la tierra, como prefieren otros.

1.- “Me gustaría haber tenido el valor de vivir una vida fiel a mis conceptos y no la vida que otros esperaban de mí” Este es el más común de los remordimientos. Cuando la gente comprende que su vida está terminando y miran atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no han sido cumplidos. La mayor parte de la gente no había honrado ni siquiera la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que ello se había debido a las elecciones que ellos hicieron y a las que no tomaron.

2.- “Me hubiese gustado no haber trabajado tan duro” Es un remordimiento cuando se han perdido la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. Las mujeres también tienen este remordimiento, pero como la mayoría pertenecía a la generación más vieja. Decían “Si hubiera simplificado mi estilo de vida y hecho elecciones conscientes, podría haber sido posible no necesitar tanto ingreso como lo creía necesario”. “Debí darle su justo valor al trabajo para vivir sin tanto estrés, crear más espacio para mi, mi fe en Dios, servir a otros, para recrearme, aprender cosas nuevas como tocar algún instrumento o pintar, disfrutar la naturaleza, hacer cosas que me dieran más alegría, jubilo y paz a mi alma”.

3.- “Me gustaría haber tenido el valor suficiente para manifestar mis sentimientos” Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con otros. Muchas enfermedades surgieron como resultado de su amargura y resentimiento. Como resultado, llevaron una existencia mediocre y nunca se convirtieron en aquello que eran verdaderamente capaces de ser. No podemos controlar las reacciones de los otros.

4.- “Me hubiese gustado mantenerme en más contacto con mis amigos” A menudo ellos no habían comprendido verdaderamente todos los beneficios que proporcionan los viejos amigos hasta que están en sus últimas semanas de vida y ya no era posible dar marcha atrás. Muchos se habían recortado tanto en sus propias vidas que habían dejado de lado el amor de los viejos amigos. Habían muchos remordimientos muy profundos sobre no haber dado el tiempo y esfuerzo que ellos merecían. Cuando estaban muriendo todos extrañaban a sus amigos, conocidos y familiares como tíos y primos.

5.- “Me gustaría haber sido más feliz” Esto es un remordimiento sorprendentemente común. Muchos de ellos no comprendieron hasta el final, que la felicidad es una elección. Habían permanecido atrapados en los viejos patrones y hábitos. El así llamado “confort” como parte de un sistema enajenante, había inundado sus emociones y pensamientos así como la cotidianidad de sus vidas. El miedo al cambio los hacía presumir ante los otros y ante sí mismos, de que estaban contentos. Cuando dentro de ellos estaba el deseo de reír con ganas y poner un poco de sosería en sus vidas nuevamente.

Bronnie Ware comenta: “Mis pacientes eran aquellos que eran enviados a casa para morir allí. Compartimos algunos momentos increíblemente especiales. Yo estuve con ellos los últimos tres a doce semanas de sus vidas”

“La gente crece cuando se enfrentan con su propia mortalidad. Aprendí a no subestimar la capacidad de crecimiento de los demás. Algunos cambios eran fenomenales. Cada quien experimentaba negación, temor, enojo, remordimientos, más negación y finalmente aceptación”

Como hubiera no existe, Antonio Machado (1875-1939) poeta y prosista español, opinaba que: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”

Es cierto que Bronnie nos pone en entredicho lo que opinan quienes no practican ninguna religión. Miguel Delibes (1920-2010) Escritor español consideraba que: “Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”

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