Punto de Vista

Mario Tassías

Estimado Romeo: ¿Estimado o distinguido? Estimado ¿por qué?, distinguido ¿por quién?

Escribo esta carta, sin saber a qué dirección remitirla, porque hasta ahora, no se sabe si te perdiste en el limbo hasta que Julieta te encontró y las cosas cambiaron. Acaso el consejo de Fray Lorenzo no fue el acertado. O las circunstancias precipitaron las cosas y desencadenaron el trágico final. Ya habían burlado el odio de los Montecchi (Montagues) y los Cappelletti (Capulets), y apuntaba para otro final. Aunque ¿Qué chiste, que después de casarse a escondidas, aparecieran con la predecible vida, por ejemplo de la hermana de Ana Kerenina? Nada que ver… como dice Clau.

Lo cierto es que motivado por la noticia de que Julieta recibe miles de cartas, se me ocurre escribirte, con la duda inicial y para no dejar pasar la posibilidad de que allá donde estás, supongo que también está ella.

Te cuento. Laura J. Varo de http://www.elpais.com/articulo/cultura, nos entera (27/05/2010) que “Miles de ‘fans’ escriben cada año a la Julieta de Shakespeare para contarle sus historias de amor”. Y que “Un grupo de voluntarios se dedica, en Verona, a responder cada una de las cartas”. Lo puedes creer, Romeo.

Hay un club dirigido por Giulio Tamassi, donde trabajan 15 voluntarios que responden las cartas donde “Le hablan de sus historias de amor, pero también de sus amistades, su familia y otros problemas”, cuenta Elena Marchi, una de las secretarias de la dama shakespeariana. “La gente le suele escribir: ‘Eres la única que puede entenderme”.

Elena lleva siete años respondiendo, de su puño y letra, todas las cartas que llegan al número 3 de la via Galilei, en la villa italiana. También recogen las notas que los fervientes admiradores del amor imposible entre Romeo y Julieta dejan en la tumba de Giulietta Capello, alter ego supuestamente real de la heroína o en la casa que perteneció a la noble familia. “Recibimos unas 5.000 cartas al año. Algunas épocas, como San Valentín, son más ajetreadas que otras”, dice esta traductora de 45 años.

Al buzón del club llegan cartas de todo tipo: desengaños, traiciones, amores imposibles o no correspondidos. Cada una puede dar para tejer un relato propio. Pero a Elena le gusta leer aquellas historias en las que, al contrario de la obra del genio inglés, triunfa el “felices por mucho tiempo”.

Romeo: si tu historia hubiera tenido un final feliz, como en las telenovelas, tú y Julieta no tendrían ninguna trascendencia. Ni gozarían de la fama que gozan después de casi 500 años. Imagínate un final de telenovela. ¡Qué aburrido! Solamente las señoras tele-noveleras lo soportarían.

Pero te sigo contando: “La gente a menudo busca consejo pero lo que más necesita es alguien que les escuche”, dice Elena. Ceil, que junto a Lise ha leído cientos de cartas, destaca el caso de un adolescente que no sabía qué regalar a su novia por su cumpleaños. “Lo interesante es que problemas que pueden parecer banales son a veces tan conmovedores como los de una esposa engañada porque están escritos desde el corazón y son enormes para quien escribe”, explica.

Qué diferencia con la recia personalidad de Julieta. Con lo atrevido que fuiste al meterte sin invitación a la fiesta de los Capulleto. Cuando uno está enamorado, dicen en mi pueblo que jalan más dos tetas que dos carretas. Y luego la desgracia, ya no quiero recordarte pero la muerte del biznieto echó a perder todo y quizás fue el nudo más complejo para que la historia terminara como terminó.

Romeo: No es mi intención distraerte más tiempo y antes de despedirme quiero agradecer por la pureza de tu corazón. Déjame decirte que en la era de las redes sociales, de la blogosfera, de la privacidad compartida, muchas de las cartas se envían al aire a ver si llegan a su destinatario.

PD. Te escribo a ti, porque quiero hacer valer la equidad de género que tanto reclaman las mujeres. La vida misma ya es drama y no me parece justo que solamente le escriban a ella.

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