PRIMERA FILA

Por Rosalino Ortiz
TIEMPO DE PREOCUPACIONES

No cabe duda, son tiempos de preocupaciones los actuales. Por donde quiera que se vaya, a la oficina, al mercado, al trabajo, al parque, a la calle, viajando en combi o taxi, o bien en charla con los vecinos o con los compañeros trabajadores, siempre sale a relucir lo mismo, la enorme preocupación de la gente por resolver un problema, trátese de la escuela, por las condiciones del tiempo prevalecientes, por la inseguridad que hoy se vive en la región, por cuestiones políticas o también por alcanzar alguna meta. Y es que, la situación no está como para echarse a dormir o a reír, por el contrario, hay que meterle ganas al trabajo o a la encomienda hasta alcanzar el propósito que cada quien se ha fijado o propuesto. De lo contrario, la preocupación crece y al poco rato quien no logra resolver sus aprietos, es víctima de enfermedades o cuando menos, anda temblando de nervios. En los hogares, se ha notado la preocupación de los padres de familia porque están a escasos días de que los vástagos acudan a un nuevo ejercicio escolar. Parece simple la idea. Sin embargo, no es así ya que existe el compromiso de la compra de útiles escolares así como los uniformes que solicitan o “sugieren” en cada una de las escuelas. Para ello, hay que desembolsar una buena cantidad de dinero porque tanto los cuadernos, lápices, gomas etc. como los uniformes, no son regalados como tampoco son baratos. Lo malo es que son muchos los hogares donde el dinero es muy escaso debido a que la única entrada es un paupérrimo salario mínimo que en nada ayuda y que es lo único con lo que tienen que sobrevivir las familias, por cierto, muy numerosas en muchos casos. Tal vez por eso hay mucha deserción escolar, pues los propios padres ya no saben de dónde sacar dinero para poder cumplir todo los que necesitan los hijos para que puedan seguir estudiando. Ni modo, ese el México que hoy se vive en cuanto al ramo de la educación.
También está la preocupación de la gente por el problema de las lluvias. Bárbara ya dio una probadita el pasado 2 de junio de lo que pueden ser y hacer los huracanes, además de la experiencia que ha quedado con las inundaciones y destrozos que provocó el Stan, el 5 de octubre del 2005, y todavía más antes, los desmanes que quedaron luego de la contingencia de 1998. Pero para no ir tan lejos, allí está lo que hizo la “trombita” que azotó Tuxtla Chico, Cacahoatán y Unión Juárez apenas el pasado fin de semana. Por eso, en estos tres meses que quedan del año (agosto, septiembre y octubre) y que son los más copiosos en cuanto a lluvias y la posibilidad de huracanes, la gente no está tranquila pues sabe de los peligros acechan. Más todavía para aquellas familias que viven en zonas de alto riesgo o cerca de los ríos en virtud de que a la fecha no han encontrado un mejor sitio para vivir. Por eso, es justa la preocupación que muestran en estos momentos.
La inseguridad es otro rollo para estar preocupado. Es cierto, en cualquier parte o ciudad de la República asaltan, secuestran, roban y matan, pero lo que sucede en Tapachula es como para pensar en serio sobre ese asunto. Los medios dan cuenta día a día de robos, asaltos a mano armada y asesinatos, lo que demuestra que la delincuencia anda suelta y decidida. Al iniciar la presente semana, Ciudad Hidalgo dio la nota cuando descubrieron un cadáver mutilado, y luego este viernes 3 de agosto, Tapachula apareció en el mapa nuevamente con el asesinato de un policía el cual fue acribillado cerca de su casa. Todo eso, más los robos y secuestros que ha habido en toda la región, son motivos para que la gente esté preocupada, ya que no puede andar tranquila en alguna parte, si no es con el ¡Jesús! en la boca ante la posibilidad de un hecho delictuoso. Y es que, aparte de los criminales a sueldo que pudieran andar por allí, no falta la venganza de los mismos delincuentes o por parte de la gente que se dedica las drogas. Ellos no perdonan.
También son tiempos políticos y en consecuencia, hay preocupación. Menos mal, ya concluyeron los registros para participar como candidatos a cargos de elección popular, en las elecciones del 7 de octubre. Quienes deseaban ser considerados y lo lograron, ya dieron el primer paso, pero falta lo demás, la campaña para atraer la mirada de los ciudadanos electores. Esa también debe ser una preocupación porque en la mayoría de los casos hay rivales de peso y de cuidado, por lo que no pueden en estos momentos tirarse a la hamaca, sino al contrario, deben trabajar con ahínco, con base a propuestas para poder jalar al electorado y lograr su voto. En cuanto a Tapachula, hay serios y respetables candidatos, pero la gente cree que serán finalmente dos lo que se disputen la alcaldía: Adolfo Zamora Cruz, abanderado por el PAN-PANAL, y Ezequiel Orduña Morga, abanderado por el PRI. Martiniano Reyes Palacios podría lograr un buen bonche de votos gracias al anticipado reparto de despensas entre los sectores populares, pero hasta allí.
Rosalino Ortiz recibe comentarios en: rosalino_ortiz@hotmail.com

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