Por Rosalino Ortiz
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Diálogos y razones
No es nuevo que grupos, en su mayoría sindicalizados, se levanten en armas en contra de sus patrones, pidiendo o en algunos casos, exigiendo justicia salarial, justicia laboral, mejoras en instalaciones y equipos, prebendas y hasta privilegios. Cuando en esos “levantamientos” ha habido diálogo y exposición correcta de razones, las más de las veces esas bombas se desactivan, y todo vuelve a la normalidad, como si nada hubiera sucedido. Sin embargo, no faltan aquellos paros en donde la cerrazón es pieza fundamental, tanto de uno como de otro lado (patrones y trabajadores), lo que trae como consecuencia que esas manifestaciones se alarguen y le den en la torre a los objetivos de las instituciones o empresas en pugna.
Allí está por ejemplo, el caso de Ciudad Salud, en Tapachula, en donde ni los unos ni los otros quieren doblar las manos, alegando cada quien sus muy particulares puntos de vista y razones, y que finalmente son sólo ellos quienes saben perfectamente de qué hablan, qué está sucediendo y a quién verdaderamente le asiste la razón. La gente solo atina a ver lo que sucede afuera, es decir, en el caso del hospital Ciudad Salud, la gente solo ve un clima de trabajo totalmente deteriorado y que por fuerza, aunque las partes quieran negarlo, se llevan de corbata el servicio a la población, que finalmente es la que paga los platos rotos con estos movimientos. Lástima porque el nombre de Tapachula está en juego y eso, ante la vista general, no es nada agradable.
Algo similar ocurre allá en el Distrito Federal, donde los belicosos elementos del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), han estado desafiando al gobierno con sus manifestaciones, marchas, bloqueos, atropellos y toda clase de desmanes, muy propios de este singular sindicato, el cual gozaba de privilegios escandalosamente increíbles. Ahora, puede decirse que el arroz ya está cocido, desde el momento mismo en que la Corte Federal desechó la petición de la gente de Martín Esparza y decretó como constitucional la extinción de la empresa Luz y Fuerza del Centro, motivo de las revueltas del SME.
Y es que, ha de arder, y mucho, que a alguien le quiten privilegios. Y más cuando se trataba de más de 40 mil trabajadores que gozaban espléndidamente bajo el amparo de un sindicato hecho a modo para tener sometido al gobierno. Por supuesto, los más alarmados y enojados con la extinción de Luz y Fuerza del Centro, han de ser los directivos sindicales a quienes se les cae de golpe y porrazo tanto privilegio del que gozaban. Aquí, el gobierno ofreció diálogo y liquidaciones de acuerdo a la ley, pero no todos quisieron, por falta de razones para negociar. Incluso, en acciones desesperadas, hay varios que están en huelga de hambre, pero ni así han podido avanzar, precisamente porque no hay razones para exponer.
¿Y qué me dicen de algunos ex candidatos? Ajá, igual, pues por falta de razones o de argumentos válidos, perdieron en las pasadas elecciones locales, por no saber meterse en el ánimo del electorado, por no dialogar con quienes emitirían su sufragio, o por falta de propuestas claras y contundentes, etc. Así, entonces, cómo iban a ganar. Ahh, pero eso sí, ahora dicen que les robaron la elección, que los de enfrente hicieron chanchuya, que hubo compra de votos, y que los votos anulados eran precisamente los de ellos, de los perdedores pues. “Como quer que sei” (como quiera que sea), el caso es que esos candidatos que llegaron a la contienda sin diálogo y sin razones, perdieron porque eso era lo más lógico.
LAS DEL GRADERÍO: Ya va a terminar su trienio la actual administración municipal de Tapachula, y lo del mercado “San Juan” no se va a hacer. Las diferencias con la Secretaría de Infraestructura del gobierno estatal y la negativa de algunos líderes, no permitió que se cambiaran al antiguo aeropuerto para remodelar mientras tanto ese importante centro de abastos que se ubica ceca del IMSS… Desde el momento en que Arely Madrid se puso en la lista de aspirantes a diputados plurinominales, con el número 1, todos sabían que desde ese instante ya era diputada. A eso se le llama no soltar la mamazón, y aunque otros lloren por su lechita… Entre los alcaldes que le van a quedar debiendo a su municipio, está por ejemplo, Carlos de la Cruz Alsur, quien en su último año de administración en Mazatán, está insoportable, ya que no atiende a nadie, no quiere saber nada de nadie y mucho menos que le vayan a pedir apoyos. Allí están por ejemplo los directivos del ejido Efraín A. Gutiérrez, a quienes mandó por un tubo cuando le expusieron lo mal que estaba el camino para llegar a esa comunidad. Lo bueno fue los del mencionado ejido mejor fueron con El Chino Arnoldo Chiú, y éste de inmediato les mandó unos camionazos de balastro para hacer transitable ese camino (esta columna también se puede ver en www.costachiapas.com).
