Persisten omisiones para garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes en Chiapas

ASICH

A 33 años de la Convención sobre los Derechos de la Niñez, la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas, exhorta al Ejecutivo de Chiapas para la aprobación y puesta en marcha del Programa Estatal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de la entidad (PROESPINNA).
Este documento es esencial para la implementación de políticas públicas dirigidas específicamente a las necesidades y contexto de la población infantil y adolescente de Chiapas, quienes representan el 38% de la población total de la entidad.
Asimismo, hace un llamado a funcionarios y funcionarias públicas de todas las dependencias de gobierno, a sumar voluntades y esfuerzos a 33 años de la Convención sobre los Derechos de las niñas y niños, para hacer frente a los desafíos que enfrenta cotidianamente la niñez y adolescencia Chiapas.
En la argumentación, anota que este 20 de noviembre del 2022 se cumplen 33 años de la Convención sobre los Derechos de la Niñez, el primer tratado internacional sobre derechos específicos para la población infantil y adolescente. México ratificó dicho tratado en 1990, por lo que los 54 artículos en los que se les reconoce como seres humanos con dignidad y se estipulan los derechos específicos que requieren, son de carácter obligatorio para el Estado mexicano. Sin embargo, tres décadas después de haberse ratificado dicha Convención, el reconocimiento y garantía de los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes están lejos de cumplirse.
En el caso de Chiapas no se están garantizando las condiciones de vida básicas que impidan que enfermedades prevenibles y tratables resulten mortales; la entidad tiene la tasa de mortalidad más alta del país en menores de 5 años (REDIM, 2021 ) y la diarrea y neumonía se encuentran dentro de las tres primeras causas de muerte de niñas y niños hasta 12 años (INEGI, 2021 ).
Otra situación que obstaculiza la supervivencia de niñas, niños y adolescentes actualmente es la violencia imperante en la entidad. Fenómenos como la violencia armada y el crecimiento del crimen organizado en la región, ocasionan eventos de desplazamientos forzados y ataques armados que acaban con la vida de niñas, niños y adolescentes. Dicha situación es de tal magnitud que si guardáramos un minuto de silencio por cada niña, niño y adolescente víctima de asesinato del 2015 a lo que va del 2022, tendríamos que callar durante 3.5 horas. Si a dicha cifra le añadimos los datos de homicidios culposos, llegaríamos a un total de 6.7 horas (SESNSP, 2022 ).
En términos de protección nos preocupa – dijo- el desmantelamiento de los programas de atención dirigidos a la primera infancia y a sus cuidadoras como las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo, entre otros. Ello implica un retroceso en términos de política pública en materia de derechos de la niñez.
Por otro lado, las brechas en el acceso a la educación que se agravaron durante la pandemia por Covid-19 han supuesto una importante disminución de población que asiste a la escuela y un aumento en la que deja la escuela debido a falta de recursos para continuar estudiando.
Finalmente, el adultocentrismo y la estigmatización de las juventudes plantean grandes retos para que las niñas, niños y adolescentes puedan participar expresando sus opiniones en la vida comunitaria y desarrollarse de manera plena. ASICH

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