Rubro hipotecario en apuros, SHF reto y 8 mil mdp por cubrir, Metro especulación y Crédito Inmobiliario alianza
Alberto Aguilar
Bancomer inmerso en lío Alsea vs Italianni’s y Cachúa podría demandarlo; el dinero incautado en el SAE y los 205 mdd de Ye Gon; Santander reservas en venta de Serpaprosa, concluye Brink’s y Alcántara aún nada
Ahora mismo por el crac de Wall Street y los efectos previsibles que se reproducirán en el mundo, es ocioso pensar que nuestra economía saldrá intocada. Lamentablemente los efectos más perniciosos los veremos en este cierre de año y buena parte del 2009.
Por lo pronto el crédito está restringido y los mercados se han paralizado, por la lógica aversión al riesgo de los inversionistas.
Para el mercado hipotecario mexicano si en la primera parte del año su entorno se enrareció por la contaminación del subprime, ahora para las sofomes y sofoles créame que su circunstancia se modificó de manera radical, amenazando de raíz su accionar.
Hoy ni grandes ni pequeñas firmas de ese rubro tienen la menor oportunidad de colocar papel para refinanciarse y lo peor es que el activo de su clientela, las desarrolladoras, comenzó a paralizarse.
El principal efecto se da, no en la vivienda económica y de interés social amarrada a Infonavit de Víctor Manuel Borrás, sino en la media residencial y turística, en donde los bancos ya se retiraron.
El reto para la SHF de Javier Gavito es enorme, obligada a solventar a ese sector que se ha refinanciado en el año a corto plazo y que tan sólo en el último trimestre vuelve a tener compromisos por unos 8 mil millones de pesos.
Lo peor es que la SHF a estas alturas ejerció buena parte de su presupuesto y no es descartable una extensión con SHCP vía la subsecretaría de Alejandro Werner, que ha estado atenta a esta problemática.
La contaminación incluso amenaza con afectar a las sofomes y sofoles especializadas en crédito al consumo, que han crecido fuerte en su número para aprovechar un fondeo que estaba en 16 por ciento, con créditos de auténtico agio al 85 por ciento.
En ese rubro apenas la semana pasada HSBC anunció la venta de su 18.68 por ciento del capital de Financiera Independencia de José Luis Rión, con lo que la inglesa básicamente realizó una operación de portafolio. No deja de ser sintomático el momento.
Entre las sofomes, la más emproblemada por su excesivo riesgo financiero es Metrofinanciera, que recién anunció una inyección por 130 millones de dólares, así como la llegada de José Landa, el ex timón de GMac, para asumir los destinos de la regiomontana, en lugar de Armando Guzmán.
En el mercado hay todo tipo de rumores. Se habla de que el movimiento es tácitamente una intervención, dado el apoyo que en el año le ha dado la SHF para refinanciarse.
También se reforzó su consejo con la llegada de Javier Pérez Rocha, Víctor Manuel Requejo y Luis de la Calle, amén del regiomontano Alfonso González Migoya que ya estaba.
Vale señalar que los 130 millones de dólares que anunció Metrofinanciera como inyección, en realidad es una capitalización de deuda con la estadounidense Bulltick, con la que se apoyó a mediados de año para cubrir sus compromisos.
El arreglo le permitirá dejar de pagar onerosos intereses a esta firma que sigue presidida por Ramiro Guzmán Barbosa.
Las grandes sofoles y sofomes del país han terminado por ser adquiridas, el caso de Hipotecaria Nacional con BBVA, Crédito y Casa que dirige Héctor Zazueta con Coppel y Su Casita de José Manuel Agudo con Caja de Madrid.
Crédito Inmobiliario de Gerardo Sierra ya tiene a su vez una alianza estratégica con la Caja de Ahorro del Mediterráneo, firma de Alicante que dirige Roberto López y que es la cuarta más importante de España, con activos por unos 3 mil 600 millones de euros. Hay incluso buenas probabilidades de que ese arreglo evolucione a algo más.
Sume a Vértice que preside José Ramón Gutiérrez y que lleva Samuel Suchowiecky. Ahí el IFC tiene un 20 por ciento de su capital. Sólo faltaría Patrimonio de Ignacio Farías que se ha caracterizado por un manejo conservador.
Y en la disputa entre Alsea que lleva Alberto Torrado e Italianni’s de Víctor Cachúa, fíjese que ha surgido una circunstancia que involucró de lleno a BBVA-Bancomer de Ignacio Deschamps. Como recordará la frustrada compraventa de Italianni’s por Alsea estaba supeditada a que la operación fuera aprobada por la CFC de Eduardo Pérez Motta, lo que se dio, y que la parte vendedora liquidara una operación crediticia por 100 millones de pesos que se tenía con el banco en referencia, misma que involucraba una prenda accionaria de la firma restaurantera. Aparentemente la cancelación del endoso de los títulos sí se dio, pero el problema es que el funcionario involucrado no contaba con los avales institucionales, entre ellos del comité de crédito. Se fue por la libre, por lo que ahora Bancomer se niega a devolver las acciones, que son nodales en los alegatos de Italianni’s vs su rival. No se descarta que Cachúa inicie acciones en los tribunales contra el banco, por daños y perjuicios, lo que complicará aún más el expediente.
En este momento en que las noticias de inseguridad y narcotráfico ocupan los titulares de los medios ¿sabe cuánto dinero había hasta este viernes en el SAE que lleva Luis Miguel Álvarez? 542.5 millones de pesos, más otros 187 millones de dólares y 83 mil euros, sea en cuentas especiales o en sus bóvedas, producto de lo asegurado a la delincuencia por la PGR que encabeza Eduardo Medina Mora. Otra pregunta es qué sucede con esos recursos. Hay tres alternativas: una que parte de la suma se regrese si el inculpado logra un amparo, otra que un juez ordene guardarlo físicamente como “prueba del delito” puesto que los billetes están marcados y la última que el aseguramiento “cause estado” con lo que se dispone del dinero. En ese caso, puede ser para programas de combate al crimen organizado, a mejorar la infraestructura de la impartición de justicia o bien para Salud de José Angel Córdova, para programas de prevención a las adicciones. Esto último ya sucedió con los 205 millones de dólares del chino Zhenli Ye Gon, expediente que ya “causó estado”.
El que está a cargo de la venta de Panamericana de Protección (Serpaprosa) que dirige Guillermo Núñez es Santander, con la supervisión directa de Carlos Creel Cobián. Se ha buscado mantener la máxima reserva. La más avanzada es la estadounidense Brink’s que lleva Ronald Muir, que ya concluyó el due diligence, en tanto que Roberto Alcántara del Grupo Toluca ha sondeado, pero sin presentar una propuesta en concreto. Según esto habría por ahí un tercer interesado, aunque los que saben estiman que Brink’s buscará hacer bueno su derecho al tanto.
