Enriqueta Cabrera
El precio del barril de petróleo roza ya los 100 dólares; tres noticias en días recientes apuntan a que habrá nuevos ajustes geoestratégicos a partir de la comercialización del petróleo y las reservas en el mundo, el suministro y el consumo de crudo: el informe de la Agencia Internacional de Energía, cuyas producciones indican que crecerá aceleradamente la demanda en los próximos años; la reunión de la OPEP, que muestra desacuerdos pero sobre todo incapacidad para incidir sobre el precio del crudo y el descubrimiento de un gigantesco yacimiento en Brasil, que lo coloca en una situación ventajosa.
Según diversos analistas el petróleo está a punto de rebasar a precios constantes el nivel más alto alcanzado a principio de los 80. Cuando inició la invasión de Irak se cotizaba a 20 dólares el barril, lo que significa que el aumento desde 2003 se ha elevado cinco veces, y además ha sido sostenido. Hasta ahora las economías de países desarrollados (consumidores netos) han absorbido el alto precio, sin que nada indique que esto podría continuar indefinidamente. Una diferencia fundamental respecto de los 80 es la creciente demanda de países en desarrollo como China e India por su acelerado crecimiento económico.
En su reporte anual, World Energy Outlook 2007, la Agencia Internacional de Energía —observador de los mercados de la OCDE— considera que en un escenario moderado en el que se mantengan las actuales tendencias en lo esencial, el consumo de petróleo aumentaría en 50% para 2030. Analiza otros dos escenarios, uno en el que se reduce ligeramente la demanda y otro en el que se dispara el consumo. Como quiera, el escenario medio mencionado supondría que la producción mundial de crudo para satisfacer los mercados tendría que crecer aceleradamente. ¿Es posible?
Los más importantes diarios internacionales destacaron del informe de la AIE lo que significará para los mercados mundiales y para el precio el crecimiento acelerado de China e India. Otros temas abordados por la AIE ocuparon un plano secundario, tales como la producción, las inversiones en el sector petrolero y lo apretado del equilibrio de la demanda y el suministro, así como el impacto de los combustible fósiles en el cambio climático.
En EU y en algunos países desarrollados se percibe que la amenaza para los energéticos (y por tanto la seguridad nacional) radica en China e India. Lo que no se reconoce es que su crecimiento económico sostiene en gran medida el estadounidense a través del comercio y otros mecanismos más directos como es la compra de bonos del Tesoro por parte de China. La geopolítica mundial tendrá, más que nunca, al petróleo como principal motivo de choque entre los países con consumo elevado y creciente. ¿Acaso hay quien pueda pensar a estas alturas que la invasión de Irak no tuvo como motivo el control del petróleo y con ello la creciente influencia de EU en la región que tiene las dos terceras partes del mundo? Otra cosa es que haya fracasado.
En la recomposición geopolítica mundial y regional por el petróleo está América Latina. Eso lo ha entendido Hugo Chávez de Venezuela, que desarrolla no sólo una estrategia basada en el crudo como elemento fundamental de sus relaciones regionales, sino un activismo creciente en la OPEP. El descubrimiento de importantes reservas de petróleo en Brasil modificará equilibrios. El yacimiento de Tupi es una buena noticia para el mundo; desde 1976, el único gran yacimiento nuevo había sido en 2000 el de Kasajastán. Brasil podría convertirse en el país de América con más petróleo. Más que México y Canadá juntos. Ingresaría a la OPEP, no tendrá necesidad de tanto gas de Bolivia, se hablará de tú con Venezuela, aunque no alcanza el nivel de reservas de ese país. Brasil es además el indiscutible líder en biocombustibles en el mundo.
Las comparaciones suelen ser desafortunadas, pero es que toda la suerte parece estar con Brasil y la mala con México, que en las últimas semanas ha sufrido accidentes en plataformas, incendios y derrames. Eso para no hablar de reservas que se agotan en el principal de los yacimientos, el de Cantarell.
Otro nuevo elemento a considerar es que la OPEP ha dejado de ser la entidad que podía controlar los precios del crudo vía la oferta y la demanda. Pero además durante la cumbre del pasado fin de semana se manifestaron desacuerdos importantes. El primero acerca de si la OPEP puede tener una mayor influencia geopolítica utilizando el petróleo, y otro en relación con la propuesta de Chávez de que se analice si los países productores deben continuar sus transacciones petroleras en dólares o si es más conveniente en monedas “más fuertes” como el euro o en una canasta de monedas. El tema no aparece en el resolutivo, fue pasado a los ministros de finanzas, pero podría volver a la mesa la próxima cumbre el 5 de diciembre, en la que los 13 países decidirán si aumentan o no la producción de crudo, claro, dentro de los estrechos márgenes en que pueden hacerlo. Cuando el dólar se deprecia frente al euro, el tema es por lo menos delicado para EU. Adicionalmente hay factores de riesgo, Chávez advirtió que un ataque a Irán elevaría los precios no a 100 sino a 200 dólares el barril.
El petróleo redefinirá la geopolítica mundial. Lo hará mayormente mientras más se posponga el desarrollo y la utilización de nuevas fuentes energéticas. Mientras, el calentamiento global del planeta continúa.
Periodista y antropóloga social
