Necesario rescatar la historia local para enriquecer la cultura de Chiapas

A rescatar nuestra historia para enriquecer la cultura e identidad de nuestro pueblo, llamaron los historiadores e investigadores que participaron en la Mesa Redonda sobre la Batalla de Tonalá, conocida popularmente como “La Chincúa”, realizada en el Palacio Legislativo.
Las exposiciones corrieron a cargo de Fernán Pavía Farrera, cronista, historiador e investigador; Sofía Mireles Gavito, cronista Municipal de Tonalá; José Luis Castro Aguilar, cronista, historiador e investigador, mientras que como moderador actuó Marco Antonio Orozco Zuarth, Presidente de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas.

En el acto cultural también estuvieron presentes Donaid Ordaz Malpica en representación del Gobernador Juan Sabines Guerrero y Carlos Ricardo Esponda, representante de Katina de la Vega Grajales, Coordinadora Ejecutiva para las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

Luego de que el Doctor Pavía explicó detalladamente aspectos relacionados con la ubicación geográfica donde se libró la Batalla, especificando que fue en los límites entre lo que eran las Audiencias de México y Guatemala, y José Luis Castro disertó sobre el nombre de la Batalla, la parte sustantiva de la mesa Redonda fue presentada por la especialista en Filosofía, Sofía Mireles Gavito.

Mireles Gavito, autora de una obra sobre el tema, explicó que “la Batalla de Tonalá, que algunos han bautizado como Batalla de La Chincúa, tiene dos interpretaciones: la realista y la insurgente, ambas coinciden en la fecha, 19 de abril de 1813, la duración del conflicto, tres horas, de 3 a seis de la tarde; convergen en los contendientes principales, los tenientes coroneles Mariano Matamoros (insurgente) y Manuel Fernando Dambrine (realista) e igualmente las dos versiones no hablan de muertos, sólo mencionan heridos: Matamoros y el capitán Zea”.

De manera tajante, la especialista en el tema dijo que no hubo fusilados en ningún lado, menos en la bahía de Paredón, donde se ha mencionado que fueron fusilados los españoles que quedaron prisioneros.

Después de exhaustivas investigaciones, aseguró, “podemos afirmar que la Batalla no se dio en el pueblo de Tonalá ni en lo que actualmente es el municipio de Tonalá; el pueblo de Tonalá participó del lado realista apoyando a la Séptima División de Dambrine en su retirada con 100 milicianos mulatos, los habitantes del poblado huyeron al campo y las fuerzas insurgentes saquearon el pueblo y profanaron la iglesia, lo que es normal en periodo de guerra”.

En aquella época, explicó, donde Tonalá pertenecía a la Capitanía de Guatemala, apoyar la causa insurgente era equivalente a ser traidor a la patria y a la Iglesia.

El tema de la Batalla cobra relevancia al conmemorarse el Bicentenario de la Independencia Nacional, porque este suceso fue el único escenario de confrontación militar en el periodo de la Independencia (1810-1821) que se dio en la provincia de Chiapas, perteneciente a la Capitanía General de Guatemala, entre las fuerzas realistas y las fuerzas insurgentes.

Los especialistas coinciden en que la polémica que causa se debe a que muchos han querido ver una participación de la gente de Tonalá apoyando al teniente Coronel Matamoros y demostrar con ello una mexicanidad que en esa época todavía no existía, porque Nueva España y Guatemala eran reinos que pertenecían a la Corona Española. ASICh

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