Myanmar, pueblo ignorado

Jorge Montaño

Es entendible el escaso interés que desperta-ron en nuestra opinión pública los acontecimientos ocurridos en la ex Birmania. Nuestro aldeano nivel de atención está centrado en los inacabables escándalos de corrupción de figuras públicas. Lo alarmante es que la indiferencia cubre sin pudor a gobiernos e instituciones internacionales que en este caso, han traicionado con su oportunismo los esfuerzos de liberación que desde 1962 vienen realizando los myanmaritas. Posiblemente, éste es el caso más sobresaliente de la doble agenda mundial, mecanismo que favorece selectivamente los casos y asuntos que no tienen implicaciones financieras o estratégico-políticas para los principales actores.
Los monjes budistas, determinantes en la lucha contra el colonialismo inglés y en las manifestaciones por el reestablecimiento de la democracia, salieron nuevamente de monasterios y pagodas para acompañar la demanda popular de poner fin a su miseria, pero en especial al autoritarismo corrupto que domina ese país desde hace 45 años. El ejército de túnicas color azafrán realizó en las últimas semanas, marchas en todo el territorio, movilizando silenciosamente a la población civil, que se fue desprendiendo del miedo a la represión. Los 400 mil monjes que no siguen a un dios sino las enseñanzas de Buda para lograr su liberación interior, están muy cerca de los afectos populares, ya que viven de la caridad pública, en contacto con las demandas esenciales de una sociedad pauperizada.

Myanmar, rebautizado en 1989 por la satrapia gobernante, es rico en recursos: madera, petróleo, gas, minerales, turismo creciente. Productor mundial de amapola, superado sólo por Afganistán, se ha diversificado a las anfetaminas con precursores chinos. Rodeado por vecinos que conforman la Asociación de Países del Sureste de Asia, de la cual ya forma parte, ha conseguido que esos recursos aseguren la perpetuación de los golpistas, quienes a cambio de permitir su explotación, reciben exención de cargos por su tiranía.

En las complicidades de conveniencia destaca China por sus inversiones, lo que explica que su delegación impidió hace días, una condena del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este órgano, demeritado continuamente por los cinco miembros permanentes, decidió circunscribir su mandato a un exhorto de cese de hostilidades contra manifestantes. Esta reacción tibia generó irritación generalizada, ya que se considera una condonación que protege la agresividad despiadada del régimen. Los acomodos de los permanentes permiten suponer, que dada la eficacia con que se confinó a miles de monjes en sus monasterios y a los civiles hacinados en cárceles, el órgano de vigilancia de la paz y seguridad mundial eliminará el tema de su agenda.

Los recursos naturales de Myanmar, también explican la reacción liviana que históricamente ha adoptado la Unión Europea y los cientos de ONG que reciben sus subsidios generosos. El ahora canciller francés, creador de Médicos sin fronteras, hizo un estudio profesional hace tres años justificando la presencia de la petrolera Total, no obstante que existen evidencias denunciadas por la Organización Internacional del Trabajo de que en esta exploración hay mano de obra que realiza sus tareas forzadamente. La conclusión de su informe es semejante a la que explicó en su momento la admisión a ASEAN: “Si no lo hacemos nosotros, otras compañías o países tomarán nuestro lugar”. Negocios son negocios.

La represión realizada en los últimos días por un ejército articulado por el terror apunta igualmente a intereses económicos y políticos de India y Rusia, que se suman a la prudencia japonesa de no interferir en esferas de influencia chinas. La ensalada que han logrado confeccionar los militares les asegura continuidad. Es difícil imaginar que con este mosaico de aliados reales mostrando apoyo inamovible, las gestiones del representante de ONU trasciendan la foto con la Premio Nobel de la Paz bajo arresto domiciliario después de ganar las elecciones presidenciales hace 18 años. La debilidad de las instituciones internacionales y la fragilidad de los gobiernos ante los intereses económicos, reitera que sólo se actúa con efectividad frente a regímenes indigentes.

Reflexión final. El triunfo de Correa en las elecciones ecuatorianas rumbo a una Constituyente, debe observarse con seriedad. Igualmente, no es cosa menor el anuncio de Putin de perpetuarse en el poder. Regional y mundialmente hay implicaciones innegables en ambos hechos.

montesco98@yahoo.com

Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

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