Mujeres y nueva izquierda

Gabriel Székely

Angela Maerkel, que proviene de la antigua Alemania del Este, y Michelle Bachelet, hija de un general que murió encarcelado por su oposición a la dictadura de Augusto Pinochet, se han convertido en símbolos de la renovación que demanda la izquierda a nivel mundial para acceder al poder. Este es un tema que ha ocupado la atención y que ha generado análisis a fondo en la prensa mundial, desde el sociólogo Alain Tourain a propósito de la elección francesa, hasta José Woldenberg en el marco del 18 aniversario del Partido de la Revolución Democrática en México.
En Alemania y Chile se están sentando verdaderos precedentes que sugieren por dónde avanzar en la lucha por una mayor igualdad de oportunidades y por la equidad social, sin las estridencias que acompañan a la política latinoamericana ni la excesiva frialdad en la Europa de la posguerra. Al final, la renovación de la izquierda en realidad se trata de encontrar una posición sólida en el centro que ha probado ser atractiva en las urnas.

En esas dos economías tan dispares en tamaño, orientación, y oportunidades por su ubicación, las cosas marchan muy bien; no sólo por el buen manejo de las variables macro, sino sobre todo por la habilidad de la clase política para generar consensos duraderos sobre temas que en otros lares producen agrios debates y magros resultados. Ahí se manifiesta con claridad la cercana liga entre política y economía, y sabemos que es vital tener la casa en orden para concentrar atención y energía en proyectos de desarrollo exitosos.

Alemania es hoy importante para una Europa que vibra en la arena política, a la vez que está enfrascada en definir su futuro. Considere el amable lector que Tony Blair anunció ayer su dimisión a partir del 27 de junio; que Irlanda del Norte proclamó el domingo el fin del conflicto y su primer gobierno de unidad en 40 años; y que Nicolas Sarkozy arrasó con las expectativas del anquilosado socialismo francés, para que Segolene Royal formara un triángulo de oro con Maerkel y Bachelet.

El problema para la candidata francesa, dice Tourain, fue su fracaso ante el reto de ofrecer una visión fresca y creíble de lo que pretende la nueva izquierda. Su distanciamiento del viejo aparato y las ideas caducas del partido socialista no fueron suficientes, como no lo fueron sus propuestas para refrescar la economía y el mercado laboral. Por tanto, se ha consolidado la derecha en una nueva aventura que va más allá de la tradición francesa, como se expresa ya en la protesta social callejera contra Sarkozy.

Tony Blair nunca convenció a nadie de que él representa la nueva izquierda, en especial cuando decidió casi al inicio ligar su futuro político a un líder tan devaluado como es el presidente George W. Bush. Se va después de 10 años dejando un legado muy discutible, y hereda el poder a un personaje político aún más identificado con la derecha, Gordon Brown. Habrá pues que lidiar con el eje París-Londres-Washington, al menos por año y medio, en la escena política global.

Blair, sin embargo, tiene un gran mérito por el cual será recordado. Fungió como el negociador que logró poner fin a uno de los conflictos más lamentables del siglo XX, que enfrentó a los irlandeses con base en su religión, católicos contra protestantes. Por eso, a la vez, preocupa la posición de Sarkozy de evitar a toda costa que algún día Turquía realice el sueño de pertenecer a la Unión Europea. Para la Europa cristiana y conservadora, Turquía evoca malos recuerdos por las múltiples invasiones del pasado y por su religión, que en otras latitudes se aferra a un nuevo fundamentalismo.

Sin embargo, recientemente los turcos se negaron a elegir un líder que liga política con religión, y es el único país musulmán donde ha funcionado la democracia. El tema de fondo para Sarkozy es la comunidad musulmana en Francia, que se opondrá con vehemencia a su gobierno. Más le vale ser creativo e inspirarse en políticas que atiendan sus demandas, en vez de fomentar un conflicto con base en elementos religiosos, lo que lamentarán Francia y el mundo.

Coordinador de asesores del secretario de Turismo

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