México ante el cambio climático

Jorge Emilio González M.

México podría colocarse como una de las naciones líderes en Latinoamérica y el mundo en materia de cambio climático. El primer paso en esa dirección fue la reunión que sostuvo el presidente Felipe Calderón con sus homólogos de China, India, Brasil y Sudáfrica, quienes en conjunto integran el Grupo de los Cinco (G-5), en el que debatieron no sólo asuntos relacionados con el desarrollo, sino que elaboraron un documento con lineamientos generales a efecto de contribuir a reducir la emisión de contaminantes causantes del cambio climático, documento que contó incluso con el respaldo del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon.
La reunión del G-5 fue realizada de manera previa a la reunión posterior que sostuvieron los líderes de las naciones más ricas, conocido como el Grupo de los Ocho (G-8), con lo que las naciones emergentes como México lograron llamar la atención sobre diversos puntos de interés común, en particular sobre la necesidad de no sacrificar su propio desarrollo y la importancia de no reconocer a país alguno el derecho de emitir más gases de efecto invernadero per cápita.

Como era previsible, el G-8 presentó una postura mucho más limitada. Las naciones más ricas e industrializadas no se comprometieron a establecer objetivos ni metas concretas para reducir las emisiones de bióxido de carbono, pese a que la mayor responsabilidad del cambio climático es producto de las emisiones arrojadas por los países más desarrollados.

No obstante, la reunión del G-8 recoge algunos saldos positivos, tales como el reconocimiento general de la existencia del fenómeno del cambio climático, el compromiso de la Comunidad Económica Europea y del gobierno de Japón para establecer metas y objetivos específicos de reducción de emisiones, así como el compromiso de las naciones industrializadas de incluir al G-5 en las reuniones de negociación posteriores.

El cambio climático es ahora el tema más importante de la agenda internacional. Las reuniones de alto nivel han evidenciado aquellas posturas que están obstaculizando el avance de las negociaciones para atender esta problemática, como la de Estados Unidos, al ser el país que más emisiones de bióxido de carbono (CO2) arroja a la atmósfera, Australia, que es el cuarto país con más emisiones de CO2 per cápita, e incluso China, que pese a ser una nación emergente tiene una enorme responsabilidad debido a la demanda energética y por lo tanto el potencial de emisiones que representa su gran población.

Las reuniones de alto nivel también han permitido a México posicionarse como una nación líder en Latinoamérica en esta materia. Sin embargo, la postura de México debe aún afinarse y fortalecerse tanto técnica como políticamente.

Desde el punto de vista técnico el gobierno federal presentó en días pasados su Estrategia Nacional de Acción Climática, en la que destaca la visión de desasociar el crecimiento económico del país del incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero que adolece de diversas debilidades, como por ejemplo la falta de una estrategia para impulsar el desarrollo tecnológico en diversas áreas para reducir las emisiones de CO2; el establecimiento de un sistema para medir de manera efectiva las emisiones arrojadas por la industria nacional, dado que actualmente los reportes son voluntarios y no se verifican; la necesidad de impulsar el transporte público para disminuir el consumo de combustibles por parte de los particulares, etcétera.

Desde el punto de vista político y dentro del marco de la reforma del Estado, México tiene una clara oportunidad para generar los cambios legislativos necesarios que eliminen las restricciones existentes para hacer frente de manera más efectiva al fenómeno del cambio climático.

Presidente nacional del PVEM

¡Comparte la nota!