Emilio Rabasa Gamboa
Para quienes pensaron que los resultados finales del tan trillado supermartes de las elecciones primarias en EU, si bien no definirían a la o a el virtual candidato de cada partido (imposible por el número total de delegados requerido para la nominación), por lo menos sí establecerían con claridad las tendencias del electorado estadounidense, se quedaron con un palmo en la nariz.
Ya con resultados, los pronósticos se ven más nebulosos en dos sentidos: no es posible saber con certeza si Hillary Clinton o Barak Obama ganarán la nominación demócrata y aun menos claro todavía si, como muchos creían, los demócratas, guiados por una mujer o por un afroestadounidense, sacarían a los republicanos de la Casa Blanca en función de la desacertada presidencia de Bush.
El botín electoral en disputa el martes no fue poco. Elecciones primarias y asambleas en 24 estados y 52% de los delegados del Partido Demócrata (PD), así como 41% del Partido Republicano (PR). En otras palabras, en un solo día, casi 50% del total requerido para obtener la nominación del PD, cuyo candidato necesita un mínimo 2 mil 25 delegados, y del PR, con mil 119. En el caso del PD éstos se asignan en proporción al número de votos obtenidos; por ejemplo, aunque Hillary barrió en su estado, Nueva York, Obama obtiene algunos delegados en proporción a los votos que obtuvo en ese estado. Del lado republicano se aplican dos métodos: el proporcional y el de “toma todo” para quien obtenga más votos, aunque sólo sea por uno de diferencia, pero no en todos los estados. De los 24 en disputa, en nueve (Arizona, Connecticut, Delaware, Georgia, Missouri, Nueva Jersey, Nueva York, Tennessee y Virgina Occidental) sólo vale el segundo sistema.
Antes del famoso supermartes los contendientes estaban en la carrera con la siguiente distribución de delegados: del lado demócrata, Hillary con 232 y Obama con 158, y del republicano, John McCain con 97, apenas seguido de Mitt Romney con 92 y en un lejano tercer lugar Mike Huckabee con 29. Después del supermartes los resultados alteraron sustancialmente las posiciones y distancias de los republicanos, no así de los demócratas.
Con base en el corte del conteo pasada la media noche del martes, McCain logra una gran ventaja respecto a sus dos contrincantes, Romney y Huckabee, con 516 delegados. Si antes del martes sólo lo separaban cinco delegados de Romney, ahora la distancia es de 309, pues éste sólo sumó 207 anteayer. Y ya no digamos con Huckabee, quien sólo llegó a tener 142. Esto coloca al veterano senador por Arizona, de 72 años, nacido en Coco Solo, la zona del Canal de Panamá, casado, padre de siete hijos, graduado del Colegio Nacional de Guerra de EU, piloto naval y prisionero durante la guerra de Vietnam, a poco más de 50% del total de delegados que requiere para la nominación republicana (mil 119), delantera difícil de superar por el segundo contendiente.
Del lado demócrata no resultaron distancias tan grandes entre Hillary Rodham Clinton —la senadora de NY, casada con el ex presidente Bill Clinton, graduada en leyes de Yale y madre de una hija—, quien obtuvo 582 delegados con mayoría en los estados de fuerte densidad delegacional, como NY y California, y los 485 del joven senador de Illinois —con 47 años, egresado de Ciencia Política en la Universidad de Columbia y Derecho en Harvard, nacido en Honolulu y de ascendencia keniata por parte de su padre, casado y con dos hijas—, Barack Obama Jr. Aquí sólo hay 97 delegados de diferencia entre una y el otro, cuando cualquiera requiere de 2 mil 25 delegados para la nominación.
Lo cierto de esta pasada elección es que los republicanos prácticamente ya tienen candidato, mientras que los demócratas todavía no, y esto favorece a aquéllos pues ya pueden desde ahora ir afinando y enfilando sus baterías hacia la elección presidencial que inicia en agosto de este año. En cambio los segundos seguirán en el desgaste interno con sus respectivas armas y estrategias. Hillary con el apoyo de la gran popularidad de Bill, la maquinaria partidaria y los líderes latinos, mientras que Obama con Oprah, los Kennedy, la red de voluntarios, simpatizantes, activistas sobre todo afroestadounidenses y la super-Obama girl del barakobama.com (2 millones de visitas en dos días), esto es, el internet.
Lo anterior puede dar un giro al resultado final de noviembre, que se pensaba ya ganado por el PD. Ahora el conservadurismo estadounidense, que es mucho, parece reencarnar y ganar terreno con McCain y la tan arraigada cultura del héroe (de Vietnam) que tanto gusta a nuestros vecinos (simplemente véase la publicidad dedicada al nuevo hero de los tazones: Eli Manning), especialmente ahora que EU busca a uno para derrotar al terrorismo islámico. El “héroe”, frente al desafío del cambio, ya por género, ya por raza, que representan respectivamente Hillary y Obama. Por eso, al menos para México, el supermartes no resultó tan súper.
Profesor investigador del Tecnológico de Monterrey, campus ciudad de México
