Ciudad de México.- La diversidad lingüística alrededor del mundo constituye una prueba de que no existe un estándar definido que estipule que el género gramatical se debe percibir de la misma manera, sino todo lo contrario. A propósito de la controversia que en varias ocasiones se ha generado en México sobre el lenguaje inclusivo o de género neutro, un equipo de lingüistas de la aplicación para el aprendizaje de idiomas de origen alemán Babbel, enumeraron algunos de los idiomas que utilizan géneros neutros y otros que ignoran el género.
Inglés: los angloparlantes tienen una ventaja cuando se trata de un idioma neutral en cuanto al género: lo han estado utilizando durante cientos de años. Lo cierto es que los ingleses le prestan muy poca atención a la distinción de género en su gramática. En el caso de esta lengua, por ejemplo, la palabra “They” (Ellos/as), fue utilizada como pronombre singular por excelencia desde el siglo XIV, junto con sus derivados. Fue utilizado de esta manera en la literatura de grandes autores como Geoffrey Chaucer, Jane Austen y Lord Byron. No fue hasta el siglo XVIII que el uso de “they” como un pronombre singular entró en desuso debido a las maquinaciones de los filólogos de esa época quienes insistían en que la gramática inglesa debía reflejar el latín. Sin embargo, el uso de “they” como pronombre singular neutro se vuelve a utilizar ahora más que nunca. De hecho fue elegida como la Palabra del Año 2015 por la American Dialect Society y fue reconocida oficialmente por la AP Style Guide. Asimismo, cada vez más, sustantivos que tienen variantes masculina y femenina suelen considerarse inapropiados e incluso sexistas. Cómo las actrices norteamericanas están utilizando la palabra “actor” para definirse en vez de “actress” es sólo un ejemplo entre muchos.
Alemán: en este idioma existen tres géneros: masculino, femenino y neutro. En el idioma alemán “todo sustantivo tiene su género gramatical, y la distribución carece de sentido y de método. Por esta razón, hay que aprender de forma individual el género de cada sustantivo y memorizarlo. No hay otra opción. Para conseguirlo, hay que tener una memoria de elefante. En alemán, una señorita carece de género, mientras que un nabo sí lo tiene”. De esta manera, Mark Twain describía algunas imprecisiones lógicas de esta lengua en su ensayo El horrible idioma alemán (1880). Un ejemplo es el caso de la palabra alemana para niña, Mädchen, que es neutra. No cabe duda de que sería un favor al mundo, y especialmente a los estudiantes de alemán, el hecho de deshacerse de los artículos con marca de género “die, der, das” (por este orden, femenino, masculino y neutro), a favor de “de”, que es la solución que usa el dialecto Niederdeutsch (con algunas excepciones).
Sueco: el sueco ha demostrado que no es intocable y que la estructura de un idioma es capaz de evolucionar de la mano de las normas sociales. En los años 1960, por ejemplo, se introdujo el pronombre “hen” como una primera alternativa a “él” y a “ella”. Actualmente, se usa como pronombre no binario y en casos en que no es necesario mencionar el género de una persona. Con el tiempo (y especialmente durante la década del 2000) “hen” ganó popularidad y creció el debate en los medios en 2012. Finalmente, se agregó al diccionario sueco SAOL en 2015. Hoy en día, se utiliza en los medios de comunicación, en el parlamento, en el discurso cotidiano y en los textos oficiales.
Húngaro, Finlandés y Estonio: las lenguas ugrofinesas no distinguen entre masculino y femenino, sino entre animado e inanimado. Si un húngaro o una finlandesa hablan de cómo su abuela les contaba historias, se referirán a “ella” como “ello”.
Vasco: la lengua vasca utiliza un orden neutro de las palabras. Su supervivencia a veces está relacionada con el hecho de que los vascos no lucharon contra los romanos, sino que hicieron alianzas. Y al ser tan diferentes el euskera y el latín, este último no asimiló el euskera, ni tampoco lo obligó a desaparecer, manteniendo esta importante diferenciación en cuanto al género en comparación con las lenguas latinas como el español y el francés.
Quechua: no distingue con pronombres entre mujeres y hombres, el idioma usa sufijos pero no de género. Solo los sustantivos “mama” y “tata”, y “wallpa” y “k’anka” (gallina/gallo) distinguen entre sexo femenino y masculino.
“El debate ha llegado para quedarse, pero es algo que no sucede solo en México o América Latina, sino en muchos frentes y en muchos idiomas. En los medios, en las universidades, en la política, en el trabajo, on-line; los hablantes de árabe, francés, español y alemán (por nombrar solo algunos) están hablando desde hace tiempo de una revolución lingüística”, comentó David Marín, lingüista del equipo de Didáctica de la aplicación de idiomas Babbel. “Hay dos formas en que los cambios en el lenguaje ocurren: un enfoque “de abajo hacia arriba”, en el que se comienza a nivel individual o en grupos pequeños y, posteriormente, se amplía, lo que hace que las palabras desaparezcan al no usarlas y/o que otras se acuñen en la lengua por su uso extendido hasta convertirse en norma. El segundo es el enfoque “de arriba hacia abajo”, donde los cambios se implementan directamente a nivel gubernamental, como fue el caso de Suecia, introduciendo el pronombre “hen” neutro en términos de género.”
