Lecturas presidenciales

Miguel Alemán V.

Cada día de su mandato el gober-nante busca refrendar el pacto social que lo llevó al poder. Muchos analistas y líderes de opinión han escrito en estos días acerca del mensaje del presidente Calderón frente a los llamados 300 líderes de una reconocida publicación. Ante lo inusitado del alcance del mensaje y, a diferencia de otros escritores, yo estuve presente en el acto. Ahí se nos convocó a crear “un México distinto al que se queda quieto, callado, resignado”. Por ello expreso aquí mis reflexiones.
Es satisfactorio ver que tenemos como Presidente a un hombre que lee, y que al hacerlo no sólo comprende sino que discierne y analiza la trascendencia de sus autores.

Adicionalmente, destaca el planteamiento presidencial ante líderes de diversas actividades, así como empresarios, muchos de ellos simpatizantes o militantes de su partido. Ahí expresó su preocupación por la difícil situación y comentó ejemplos descriptivos de las condiciones de vida de los que menos tienen. Un tema que le preocupa desde el pasado 6 de julio cuando advirtió que “se seguirán incubando en todo el país, y particularmente en el campo, donde se concentra la pobreza extrema, rencores y agravios que se exacerban con intenciones políticas y que pueden romper totalmente las posibilidades de desarrollo del país”.

Nunca es alentador ver a un Presidente preocupado, molesto y quizá impaciente con la búsqueda de soluciones. En mi libro Si el águila hablara expliqué cómo “cada uno de los años que dura en la Presidencia, el hombre sufre un cambio de personalidad, que podemos calificar de síndrome que cada 12 meses se modifica. El primer año será el complejo de los Santos Reyes o de Santa Claus… quiere recibir y contestar todas las ‘cartitas’ y entregar todo lo solicitado en ellas, especialmente las que recibió durante su gira como candidato”.

Quizá lo importante no es juzgar el estado de ánimo del gobernante, sino entender sus preocupaciones y comprender la urgencia que tiene su gobierno de lograr resultados concretos en los temas importantes de la agenda nacional.

En esta tarea el Presidente no está solo. Estoy seguro de que muchos de los ahí presentes hemos apostado por la prosperidad del país durante décadas, invirtiendo, creando empleos y, sobre todo, respetando y apoyando el papel de las autoridades para consolidar las instituciones. Él cuenta con un grupo de colaboradores cuyas altas responsabilidades deben estar orientadas principalmente a diseñar aquellas soluciones viables que permitan el avance armónico del país. Lo menos deseable sería que algunos colaboradores le presenten al Presidente un escenario que señale como culpable de todos los males del país a un determinado grupo de personas, y que no le propongan soluciones posibles.

También es necesario reconocer que la firmeza del mensaje presidencial no puede dejar fuera del diseño de sus políticas públicas y fiscales al creciente sector informal de la economía.

No cabe duda de que todos, empresarios, intelectuales, periodistas, deportistas, políticos y pueblo en general, queremos que al país le vaya bien, que tenga leyes que se cumplan con equidad y justicia, que haya paz social, respeto entre los sectores políticos y una visión de futuro diseñada para progresar.

La talla del saco

Un empresario que financió su campaña me dijo que estaba molesto por el “regaño presidencial”. Le contesté: La verdadera ofendida ha de ser la “oruga docta”.

articulo@alemanvelasco.org

Político, escritor y periodista

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