Borregos, payasos y cacomixtles

Alejandro Gertz Manero

Aunque nos duela, debemos reconocer que nuestro componente social se integra con una gran mayoría de ovejas que se dejan llevar a cuanto desfiladero las convocan los flautistas de Hamelin, que les llenan sus orejitas de dulces promesas, pero sobre todo de suculentos y morbosos escándalos, bajo las normas del show business y de las inefables soap operas de la televisión estadounidense y de sus hijas putativas, las sacrosantas telenovelas nacionales, en las que viven sus fantasías un buen número de fodongas y fodongos, que secreta o abiertamente las disfrutan a diario.

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