La política exterior en el Informe

Rosario Green

Una revisión cuidadosa del capí-tulo titulado “Política Exterior Responsable”, del documento entregado por el Presidente de la República al Congreso de la Unión informando acerca de su gestión, permite advertir que la actividad internacional del gobierno federal en los últimos nueve meses se ha traducido en una serie de acciones, varias de las cuales pueden calificarse con toda justicia como exitosas.; en particular si se toma en consideración que una parte importante del esfuerzo de la Cancillería se ha tenido que dedicar a “desfacer entuertos”.
Entre los aspectos más destacados del Informe están el reencuentro con América Latina, ejemplificado por la presencia en México de los presidentes de Chile, Argentina y Brasil, así como la confirmación de la decisión de aspirar a un asiento como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad para el periodo 2009-2010.

En el texto del documento de referencia predominan la numeralia, la relación de los múltiples encuentros con mandatarios y funcionarios de alto nivel de otras naciones, y la actuación en foros multilaterales. También hay una serie de aspectos que están apenas apuntados, pero acerca de los cuales no quedan claras su concreción y sus consecuencias. Destaca entre ellos la mención a la “exhaustiva evaluación de las membresías de México en organismos internacionales (que) permitió establecer y priorizar la relevancia de cada organismo y su impacto para el país”. Lo que no se informa es que como resultado de esa evaluación el gobierno mexicano habría determinado, por ejemplo, dejar de pertenecer a la ONUDI, decisión que ha sido comentada de manera desfavorable por más de un especialista.

En otros ámbitos, es notoria en el Informe la preeminencia de las relaciones económicas internacionales, matiz que definió la política exterior de la administración previa. Así, al caracterizar la vinculación con América Latina, se resalta que se ha velado “por el interés de las empresas nacionales en la región” y se ha fomentado el comercio y las inversiones recíprocas, dejando en un segundo plano tanto la concertación política como la integración regional. Incluso, al referirse el Informe a la cooperación bilateral y trilateral con Estados Unidos y Canadá, otorga un lugar destacado a lo logrado en el seno del Consejo de Competitividad de América del Norte, organismo del sector privado.

A pesar de que en el Informe se expresan criterios puntuales acerca de un considerable número de aspectos que han conformado el quehacer internacional, no es posible identi-ficar un planteamiento estratégico general que sirva de guía al desarrollo de la política exterior de la actual administración, y ofrezca un horizonte hacia el futuro.

Tampoco aparecen definiciones fundamentales frente a hechos relevantes que afectan directamente a México, como la construcción del muro fronterizo o una visión global acerca de temas que preocupan a la comunidad internacional, entre los cuales cabría situar las migraciones, el cambio climático, las nuevas pandemias y las amenazas a la paz, incluyendo la delincuencia transnacional.

La impresión que en esta materia deja una primera la lectura del Informe es que existe una indudable intención de cumplir con el objetivo presidencial de tener “más México en el mundo y más mundo en México”, pero al no evidenciar una sistematización del conjunto, bajo criterios estratégicos claramente expresados, no consigue transmitir el cómo y el para qué de las acciones y de los propósitos.

La administración del presidente Calderón requiere hacer un esfuerzo especial para enriquecer un planteamiento que aporte mayor congruencia a la interrelación entre política exterior y política interna, como dos dimensiones de la conducción del Estado mexicano hacia objetivos bien definidos.

Senadora de la República (PRI)

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