La educación superior

Rodolfo Tuirán

Vivimos en una época en la que la competitivi dad de los países depende, cada vez más, de su capacidad para generar, transmitir y aplicar conocimientos. En este contexto, una mayor inversión en investigación, desarrollo e innovación, y el fortalecimiento permanente del sistema de formación profesional, constituyen condiciones fundamentales para que las naciones puedan lograr una inserción cada vez más ventajosa en la llamada economía del conocimiento.
Esto significa simplemente que si queremos un México más competitivo e incluyente, es imperativo darle un gran impulso a las universidades, tecnológicos y centros de investigación, los cuales constituyen espacios donde se reúne buena parte de la inteligencia del país.

Este impulso es de vital importancia porque en la actualidad el país se sitúa -en el conjunto de indicadores educativos relevantes- más allá de la media tabla, con un desempeño más bien mediocre y con una tendencia a quedar a la zaga. Por ejemplo, el reporte global de competitividad ubica a México (de un total de 125 naciones) en el lugar 85 en la disponibilidad de científicos y de ingenieros, en el lugar 101 en la calidad de educación en matemáticas y ciencias, y en el lugar 71 en materia de capacitación tecnológica.

Para enfrentar los rezagos y hacer de la educación superior la llave del progreso, es preciso asumir un mayor compromiso e invertir más recursos en esta actividad, así como establecer sin demora sus prioridades y rutas de acción. Hay varios diagnósticos y propuestas publicados en el último año que coinciden -por ejemplo- en la necesidad de ampliar el acceso a la educación superior y en atender con urgencia las dimensiones de equidad, calidad y pertinencia.

Recuérdese que México tiene una cobertura muy baja en este nivel: sólo uno de cada cuatro jóvenes tiene acceso a la educación superior. En consecuencia, es imprescindible impulsar una nueva fase expansiva para atender entre 30% y 35% de los jóvenes en el ciclo 2011-2012. Para lograrlo, será necesario crear nuevas instituciones educativas, aumentar la oferta de los programas, promover el aprovechamiento de la capacidad instalada y apoyar los esfuerzos dirigidos a fortalecer la educación a distancia.

La cobertura de la educación superior es muy desigual por grupos de ingreso o por entidad federativa. Para disminuir estas brechas, es preciso acercar las oportunidades educativas a los grupos y zonas en condición de desventaja, así como combatir la deserción y mejorar la retención escolar mediante programas de becas y sistemas tutoriales, entre otros.

No debe olvidarse también que la matrícula de la educación superior sigue concentrada en unas pocas carreras y los egresados a menudo se insertan en actividades económicas cuyo desempeño no requiere las competencias adquiridas en la educación superior. En consecuencia, se hace necesario lograr mayor coherencia entre la oferta educativa, las vocaciones de los estudiantes, las demandas de los mercados y los imperativos del desarrollo nacional.

No deja de ser preocupante la formación de circuitos diferenciados de calidad en la educación superior. Por esa razón, en los últimos quince años se ha hecho un esfuerzo considerable para mejorar la calidad de los programas a través de la utilización de estímulos e incentivos presupuestarios, el reforzamiento de los mecanismos regulatorios y la extensión de las prácticas de evaluación y acreditación. Está pendiente aún evaluar con detalle los resultados y consecuencias no anticipadas de estas políticas y profundizar tanto la reflexión como el debate sobre las diversas concepciones de la calidad de la educación.

La decisión de enfrentar estos nudos y otros desafíos previsibles exige, entre otros, el fortalecimiento de los arreglos institucionales, el financiamiento adecuado de la educación superior y el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.

Como se puede advertir, vivimos tiempos apremiantes para la educación superior. Hay quienes dicen incluso que nos encontramos en la hora límite para definir y adoptar decisiones cruciales.

r_tuiran@yahoo.com.mx

Economista y demógrafo. Premio Nacional de Demografía

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