La dócil captura de narcos no soluciona el problema del narcotráfico en Mexico

MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS.

Quizá una de las más engañosas acciones y de falsa jactancia es la “captura” de “grandes” capos del narcotráfico en México de las que Enrique Peña Nieto hizo gala estando en Europa ante personajes a los que pensó que son de memorias enanas. El hecho de aprehender a varios narcotraficantes sin disparar un solo cartucho, es ridículo.

Pero el hecho no es solamente eso, sino que con ello, el problema queda ni siquiera alcanza el rango de panacea, no soluciona en nada el grave problema del narcotráfico en México, debido a que es bien sabido para propios y extraños que a la captura de uno de esas cabezas principales, inmediatamente surge otro y mientras haya consumidores, la producción y distribución de enervantes siempre seguirá en pie al considerarse ese ilícito negocio en uno de los más rentables.

Hay acciones tan denigrantes y verdaderamente ridículas como la que asumiera el ex presidente Felipe Calderón, quien ufanamente aplaudió la acción del presidente Enrique Peña Nieto por la captura de la ”Tuta”, personaje que hizo sombra los seis años de gobierno calderonista y que nunca tuvo los tamaños y ni siquiera los deseos de capturarlos, quizá por razones e intereses entre ambos.

Para la población mexicana y para la comunidad internacional y sus gobiernos, es muy bien sabido que el narco se ha infiltrado en todas las instituciones del gobierno mexicano y quizá muchos de los hombres que gobiernan podrían ser cabezas principales del narco, pues esta hipótesis es vox populi en México sin que haya una comprobación generalizada.

Quizá los extranjeros que viajan a México podrán preguntarse ¿por qué tantos retenes en todas las carreteras de México y el por qué ni así México es el corredor y trasiego del tráfico de drogas tanto del mismo país como de país centro y sudamericanos? La respuesta quizá no es nada difícil de deducirla por simple lógica.

En México, se capturan a narcos y delincuentes de cuello blanco solamente de forma aparente debido a que nunca se les decomisa ni confiscan las asombrosas riquezas y si esto sucede pareciera ser que son quedadas a funcionarios sin que éstos den una explicación al pueblo que los mantiene.

Quizá hace falta un cambio de estructura gubernamental y otra rotundamente de los hombres que gobiernan ya casi de forma hereditaria como si se tratara de dinastías que asaltan el poder sin dar espacio a nuevas generaciones.
Quizá una de las medidas, un poco descabelladas y dolorosas sería la legalización del cultivo, tráfico y consumo de drogas de forma controlada y acompañado de una gran campaña de nacional de concientización de las consecuencias de consumo y además de llevar a cabo una reforma legal que contemple su regulación con su aplicación penal de cero tolerancia.

Allí jugarían un papel extremadamente las instituciones religiosas y el fortalecimiento de valores desde el seno familiar y que ésta se extendiera hasta las aulas educativas de México en todos sus niveles bajo reglamentos rígidos regresando a padres y docentes la autoridad que el mismo Estado le ha truncado en su afán de protección a los derechos humanos y corrientes filosóficas humanistas como la liberación juvenil.

El gobierno tendría que implementar grandes campañas de educación técnica y oficios certificando y profesionalizando la mano de obra y hacer de las enormes producciones mexicanas una generadora de productos industrializados y generadora de valor agregado, que hasta ahora es sólo un mito, debido a que la vinculación educativa con el sector productivo,comercial y artesanal, están abismalmente retirados.

Cuando esos objetivos se procuren, México estaría en la antesala de la bonanza y la abundancia. Entonces, cualquier presidente mexicano y el cualquier lugar del mundo, tendría de que jactarse y ufanarse, pero con la misteriosa y sospechosa “captura” de cualquier sujeto del que se acusa de ser responsable de la desgracia de los mexicanos, solamente se provoca que es la ignorancia magna la que hace hablar a cualquier hombre que nos represente como presidente en el extranjero.

Pero algo que es verdaderamente terrible es que hay un estimado que un 27 por ciento de la población mexicana vive, directa e indirectamente de fondos que genera la producción, tráfico y consumo de drogas; algunos analistas indican que una gran cantidad de pueblos del norte del país mexicano, al abatir las cabezas principales del narco, los pueblos quedan desérticos, se cierran negocios, se suspenden empleos y la economía se paraliza.

También está comprobado que el problema del narcotráfico en México es rígidamente multifactorial y algunos de esos factores son la pobreza extrema, la corrupción, el analfabetismo, el gravísimo desempleo, la falta de visión gubernamental para fomentar la producción agrícola, entre otros.

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