EDUCAR

PITA LADDAGA

Las etapas del desarrollo del niño en edad preescolar no son tan fáciles de observar ni se distinguen tan claramente como en los primeros años.
El desarrollo es mas interno y resulta menos dramático. Sin embargo, es notable como aumenta el dominio de su cuerpo, especialmente su destreza manual; como se desenvuelven su lenguaje, su imaginación y su inteligencia.
Cuando llega a la edad preescolar, el niño alcanza un mejor equilibrio consigo mismo y con los demás. En esta edad está contento y se siente más seguro. Uno de los factores que le ayudan a adaptarse mejor es el lenguaje. Poder hablar le da la capacidad de expresar con mayor exactitud lo que siente, y por eso mismo puede controlar mejor sus impulsos.
El lenguaje es una de las herramientas más poderosas en el desenvolvimiento de las emociones, el pensamiento y la vida social del niño preescolar. Es importante escucharlo, hablar con él; pensar con seriedad que significan sus preguntas, cómo está entendiendo lo que sucede en su entorno; que siente, que desea. Para los padres puede ser un tiempo delicioso de juego, conversación y descubrimientos.
El lenguaje y el pensamiento van de la mano del juego del niño. Al jugar, el pequeño despliega sus nuevas habilidades: piensa, habla, imagina y crea. Cada día es más capaz de hacer las actividades que tiene en la mente: puede pensar cómo funciona algo y hacerlo funcionar, puede visualizar un color y aplicarlo en el papel, puede imaginar que es un cartero o un doctor y jugar a serlo.
Es una época en que necesita estar ocupado. Su mundo inmediato y familiar necesita abrirse, tiene que relacionarse en forma independiente con otras personas, vivir por su cuenta experiencias diferentes. ES EL MOMENTO DE IR A LA ESCUELA.
Las experiencias que viva nuestro hijo en sus primeros años serán la base para su desarrollo futuro.
Debemos darle libertad para explorar, exponerlo a los estímulos sensoriales e intelectuales que estén a nuestro alcance, redescubrir con él los objetos que tenemos en casa: tocar una lija, oler una fruta, escuchar diferentes tipos de música, escalar una montaña de cojines, visitar a otras personas.
Si lo animamos a investigar y lo acompañamos en sus hallazgos es muy probable que desarrolle seguridad, interés, curiosidad y valor para aprender y crecer con los desafíos y las oportunidades.
Se requiere generosidad y una fuerte voluntad para ofrecer un sin fin de experiencias a nuestro hijo.
Los padres vivimos abrumados por actividades que no podemos dejar de atender. Muchas veces estamos cansados o preocupados; nos sentimos solos, frustrados o incapaces, sin embargo hacer el esfuerzo de dedicar un tiempo cada día a aprender, a conversar, a jugar y a disfrutar con nuestro hijo nos puede llenar de esperanza, de gozo y de una nueva energía.

PROXIMO: COMO ESTIMULAR A SU NIÑO EN ESTA EDAD.

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