Marcelo cumplió, ¿pero es todo?
Ricardo Alemán
Confirma la CDHDF: el crimen, “acción concertada”
No basta el “usted disculpe”; castigo a los cesados
Tienen razón quienes argumentan que Marcelo Ebrard cumplió al tomar una decisión, luego del informe de la CDHDF, que dejó fuera de su gobierno a dos estrechos colaboradores tras el “crimen del antro”.
En efecto, despedir a Joel Ortega y a Rodolfo Félix —titulares de la SSP y la PGJDF— es un duro golpe para el proyecto del jefe de Gobierno y precandidato presidencial de un sector de los amarillos. Pero tienen igual nivel de razón quienes argumentan que no es suficiente con un forzado y hasta ofensivo “usted disculpe”.
Y es que si bien Marcelo cumplió su palabra de tomar una decisión sobre el futuro de su gabinete luego del informe de la CDHDF, el informe Emilio Álvarez Icaza, ombudsman capitalino, fue contundente en el hecho de que “la muerte de las y los jóvenes, de las niñas y niños, así como de las y los servidores públicos que fallecieron en el ‘Divine’ fue producto de una acción concertada”. ¿Qué quiere decir?
En realidad parece ser el “meollo del asunto”, ya que a partir del informe se puede hablar de un gobierno criminal; un paso previo a lo que se conoce como “crimen de Estado”. Está claro que el operativo no fue para matar jóvenes, pero según la CDHDF la muerte de 12 personas “fue producto de una acción concertada”. Y la propia comisión se explaya en el tema.
Dice: “La planeación del operativo y su ejecución hacen inaceptable la idea de que la tragedia fue el producto de un concierto de errores, como se ha dicho… el operativo se realizó conforme a las instrucciones que cada uno de los mandos tenía y la consecuencia fatal se derivó más bien de un incremento en la intensidad con la que se llevó a cabo”. En pocas palabras, no fue accidente, sino un operativo criminal.
Y frente a esa certeza de la CDHDF —de que se trató de un crimen gubernamental emparentado con un crimen de Estado, lo que de suyo es muy grave—, aparecen interrogantes que no han sido respondidas. ¿A poco con la renuncia de Ortega y Félix, y con el chivo expiatorio de Guillermo Zayas en prisión, el asunto va a ser resuelto? ¿Qué no es cierto que ante la contundencia del informe citado Ortega y Félix debieran ser sometidos a la acción de la justicia?
Marcelo cumplió, pero debe cumplir bien, y en todos los aspectos. Es decir, deberá ordenar que sus nuevos colaboradores de seguridad y procuración de justicia que ejerciten acción penal contra el ex secretario y el ex procurador. Y no faltarán los que digan que se trata de un exceso, que es suficiente con la renuncia, que se trata de dos servidores públicos ejemplares, como se dijo desde la mañana del 21 de junio.
Pero no se trata de evaluar si son o no buenos ciudadanos, padres ejemplares, u hombres de bien. No, asumieron una responsabilidad que incumplieron al extremo de provocar un crimen colectivo de gobierno. Pero si existen quienes quieren seguir jugando el juego de la “tapadera”, también son muchas las evidencias —en el propio informe de Álvarez Icaza— de que Ortega y Félix no sólo no cumplieron de manera eficaz y responsable con su encomienda; no sólo comparten la culpa en el “crimen del antro”, sino que urdieron todo un entramado para ocultar información, para engañar a la CDHDF, a la sociedad toda; con engaños y falsedades se quitaron las culpas y hasta fabricaron un chivo expiatorio. ¿Nadie va a castigar eso que aquí o en cualquier país que respete su democracia sería intolerable y suficiente para una severa sanción social y penal?
Sí, Marcelo cumplió, pero sólo de manera parcial, porque también es cierto que si desde el principio lo hubiese animado la grandeza de quien sabe cumplir, por razones éticas habría pedido perdón a los ciudadanos, a los deudos, a la sociedad toda, por un fallo de sus colaboradores; por razones éticas —como aquí lo reclamamos en su momento, por cierto en medio del enojo de algunos fanáticos— habría solicitado la renuncia de Ortega y Félix. Se habría ahorrado mucho desprestigio.
Pero el efecto de cumplir y echar a sus amigos y colaboradores luego de un informe demoledor como el de la CDHDF —que precisamente reclama ética y perdón—, de tolerar groseras peleas públicas entre Ortega y Félix, de permitir que se intentara engañar a los derechos humanos y con ello a la sociedad toda, más que mostrar que Marcelo es sensible y cumple ante lo inevitable, lo muestra como un gobernante nada sensible y que se ve forzado a cumplir. Y eso no es de un demócrata.
En el camino
Por cierto, en el GDF se menciona a Elías Moreno Brizuela como próximo secretario de Salud. Estaba en la terna de la que salió Manuel Mondragón, para la SSP.
