Itinerario Político

Locos de poder y soberbia

Ricardo Alemán

Calderón y Ebrard: ‘nanogobiernos’ ciegos y sordos a la realidad
Sataniza la “derechona” extraordinario libro de sexualidad del GDF

En un extremo demencial de esa locuaz guerra a la que los gobiernos de Calderón y Ebrard han llevado sus diferencias, sólo falta que uno de estos días la SEP ordene la quema de libros sobre sexualidad o, en sentido contrario, que el GDF organice un Zócalo lleno contra el secretario de Salud, por promover tolerancia y rechazo a la homofobia.
De ese tamaño, miniatura —o para usar la terminología adecuada, la nanopolítica—, se ven los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard, buena parte de sus colaboradores, así como iluminados, políticos y líderes, quienes aniñados se arrebatan el juguete petrolero, la pistolita de la seguridad pública, se enseñan la lengua con el libro sobre sexualidad, y lanzan plastilina porque con el juguete de la homofobia los rebasaron por la izquierda.

Vergonzoso achicamiento de la estatura política —de todos los tonos partidistas—, de la responsabilidad pública y social, que lleva a no pocos ciudadanos a imaginar que las posiciones de poder, que los partidos, los liderazgos políticos, están en manos de autistas que se niegan a ver y escuchar la realidad, absortos en sus juegos de poder; locos de soberbia y presidencialismo adelantado, mientras que los ciudadanos viven una peligrosa orfandad de Estado.

Y las perlas abundan. Caen del cielo. Apenas en días pasados, el GDF de Marcelo Ebrard dio a conocer la distribución de un extraordinario libro sobre sexualidad juvenil: Tu futuro en libertad —que expertos y el sentido común indican que es una urgencia no sólo en el DF, sino en todo el país para educar sobre la sexualidad responsable y libre de pandemias como el sida—, y seguramente sin conocer el texto los “genios” de la SEP de Josefina Vázquez Mota por poco y ordenan una pira para quemar esos libros, porque dizque no cumplieron con la tramitología para ser libros de texto. ¿Y quién dijo que serían libros de texto? Pamplinas, en el fondo vemos la nanoguerra entre PAN y PRD.

Y bueno, bastó un guiño de intolerancia y regresión decimonónica para que la “derechona” panista hiciera causa común contra un libro cuyo único pecado es haber salido de las filas del GDF. Josefina Vázquez Mota y Marcelo Ebrard en su papel de nanogobernantes que pelean por el juguete nuevo, se enseñan la lengua, “vas a ver con mi papá”, parecen decirse.

Y en el otro extremo, casi de manera simultánea, el gobierno de Felipe Calderón se anota un éxito mediático al promover un encuentro en Los Pinos con grupos homosexuales, transexuales, transgénero y otros, para promover un rechazo oficial a la homofobia y la intolerancia a las distintas preferencias sexuales. Saltaron de inmediato los genios del PRD, del GDF, del lopezobradorismo, que abuchearon de manera pública a José Ángel Córdova y Juan Molinar Horcasitas, secretario de Salud y director del IMSS, respectivamente, quienes participaron en una manifestación inédita precisamente en rechazo a la homofobia y la intolerancia. Es decir, grupos de la izquierda más atrasada e intolerante, se lanzan contra un gobierno de derecha que, a su vez, promueve la tolerancia y el no a la homofobia. ¿No es de locos?

Pero esa es apenas una probadita. Y es que también en la SEP, donde se creía superada la pelea entre la líder del magisterio, Elba Esther Gordillo, y la titular, Josefina Vázquez Mota —que paso a paso arrebata espacios al SNTE, que acaba con las escuelas pato, que regulariza la capacitación de los maestros—, de tanto en tanto reaparece una pugna sorda, de mujeres que también parecen gustar de la nanopolítica, y en donde la señora Gordillo insiste en que ella es la lideresa del gremio más importante de América Latina, en tanto que Josefina Vázquez Mota —según el dicho de la señora Gordillo— “es sólo una empleada del Presidente”.

Tampoco ahí acaba el pleito. Todos recuerdan el papel determinante del GDF en la consulta petrolera, la farsa y el gasto inútil. El gobierno federal guardó silencio, igual que se mantuvo ajeno en el escándalo del crimen colectivo del New’s Divine. Todo iba bien hasta que luego del secuestro y crimen de Fernando Martí, el presidente Calderón pareció encontrar el momento ideal para cobrar facturas. Criticó, con razón, que el GDF haya gastado dinero, tiempo y recursos económicos en la consulta petrolera, en tanto que no se hizo nada respecto al asesinato de Martí.

Calderón apeló a una mayor colaboración entre el GDF y el gobierno federal en materia de seguridad, pero queda claro que en el fondo cobraba facturas. Actuaba como nanogobierno. En respuesta, en otra de las niñerías que le caracterizan, Marcelo Ebrard dijo que entre el GDF y el gobierno de Calderón existe más colaboración que entre el propio gabinete de Calderón. Tenía razón, pero el juego de palabras es del tamaño de su responsabilidad.

En el fondo, no sólo somos rehenes del crimen organizado y sus tentáculos del secuestro y el narcotráfico, sino de gobiernos, políticos, líderes y gobernantes de miniatura. Es la nanoclase política.

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